La fortaleza de una nación no solo vive en su economía o en la política, radica de manera importante en la cultura, en sus fiestas y tradiciones. Este año, el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, así como otros espacios fueron testigos y evidencia del éxito de la estrategia nacionalista del Presidente López Obrador y de Claudia Sheinbaum en la capital.

Después de décadas de una invasión cultural, donde el Halloween parecía la idea dominante, donde brujas, personajes de películas y otros símbolos vinculados a fiestas paganas celtas que nada tienen que ver con nuestra realidad, ni contexto geográfico, en México regresó nuestro día de muertos cultural.

En México se ha fortalecido el festejo del día de muertos, este día fue una evidencia contundente, significó ver miles de personas caminando en el Paseo de la Reforma, con maquillajes alusivos a la Catrina de Posadas y caracteres vinculados al día de muertos mexicano, incluso es de destacar que entre los disfraces de personajes extranjeros destacaban los de una serie española llamada “La Casa de Papel”, además de la venta de calaveritas de dulce, playeras, máscaras y diferentes productos. Todo esto, en el marco de la organización del Gobierno de la Ciudad y el montaje en Chapultepec, que contó con una larguísima fila para entrar, en un ambiente festivo, de respeto, familiar y de seguridad.

Es el rescate de nuestras tradiciones, de una celebración del pueblo, con el pueblo, de lo que nos pertenece y a lo que pertenecemos. El tema obviamente no se trata del día de muertos, es sobre una visión del mundo y de nuestra historia: es sobre nuestra identidad. También es una celebración que es admirada y respetada en el mundo,  catalogada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una tradición mexica que ha prevalecido, el viaje de Mictlán que ha sobrevivido a través de los siglos es un triunfo cultural histórico sobre nuestra construcción nacional.

 

@LuisH_Fernandez