El día 15 de noviembre se cumplió el plazo legal para aprobar el PEF (Presupuesto de Egresos de la Federación) del año 2020 y aunque el documento enviado por el Ejecutivo tiene grandes carencias y ha recibido críticas de diversos sectores sociales, de organizaciones y de centenas de alcaldes, los legisladores de Morena simplemente han ignorado todas las voces.
En el PEF se especifica el destino de cada peso que gasta el gobierno y por lo tanto los programas, proyectos y erogaciones que serán su prioridad. El documento marcará todo el año 2020 y posiblemente todo el gobierno del presidente López Obrador.
Es claro que las prioridades seguirán siendo los programas sociales que entregan recursos de manera directa y las grandes obras de infraestructura que han anunciado. El problema con el aumento de aproximadamente 15 por ciento a los programas sociales es que son programas sumamente turbios que no cuentan con reglas de operación y no tienen padrones claros de beneficiarios; no sólo es el objetivo centralista clientelar, es que además no se pueden medir sus resultados y son una puerta a la corrupción. Además, el presupuesto tiene otras carencias muy evidentes.
En primer lugar, el presupuesto es una afrenta directa al federalismo y al municipalismo. De hecho, todo el gobierno del presidente López Obrador está enfocado en regresar a México al ciclo centralista autoritario que concentra todo el poder y todos los recursos en una sola persona. Ese es el espíritu de la estructura con “súper delegados” y ese es el motivo por el cual están designando mayoría de los recursos de infraestructura que le corresponden a los municipios, a las obras de Dos Bocas y del Tren Maya.
En materia educativa el PEF ni siquiera cumple con las obligaciones adquiridas en la reforma que Morena impulsó hace unos meses como la educación inicial, además hay una reducción de 11 mil millones de pesos para las becas de educación básica y siguen reduciendo el presupuesto de las Universidades Públicas Estatales.
En materia de seguridad prácticamente no habrá diferencias con respecto al año en curso, pero esto es gracias a que cientos de alcaldes levantaron la voz y lograron que se respetaran los recursos municipales para seguridad. Sin embargo, se pone en riesgo el carácter civil de la Guardia Nacional, ya que seguirá sin tener elementos propios (todos están adscritos a Sedena, Semar o Policía Federal).
En materia de campo se reduce en 98 por ciento el apoyo a la comercialización, más de 32 por ciento a Banca de Desarrollo, 50 por ciento a fertilizantes, 10 por ciento Programa Especial Concurrente y casi 32 por ciento a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Es el segundo año consecutivo que se reduce drásticamente el presupuesto para el campo.
Para terminar, es importante reconocer que las prioridades del gobierno de López Obrador están claras y no concuerdan con los problemas de México. Los principales problemas de nuestro país son la forma en que han crecido la inseguridad y la violencia, y la falta de crecimiento económico. El PEF no responde a ninguno de estos dos retos que además se relacionan entre sí. La mejor política social es generar las condiciones para que haya nuevas inversiones y oportunidades.
@JCRomeroHicks
