“Aunque suele la memoria morir a manos del tiempo,
también suele revivir a vista de los objetos”.

Calderón de la Barca

 

Nuestra Ciudad es escenario de un proceso de recuperación de sus espacios públicos y de sus tradiciones, tal y como lo testimonia el entusiasmo y participación en todas las actividades culturales, públicas o privadas, espontáneas o profesionales, que desde el 13 del pasado mes de octubre se han registrado en los principales espacios públicos que alberga.

Abrir la oportunidad a toda iniciativa cultural y coordinar esfuerzos y voluntades en función a los derechos culturales que rigen la Constitución de la Ciudad, ha permitido concertar un amplio espectro de acciones y en el caso de las fiestas de Muertos ésta sorprendentemente rebasó calidad, cantidad y número de públicos, creadores y expresiones culturales.

Refutando las reservas en contra, la apuesta gubernamental por efectuar cuatro desfiles monumentales en el eje Paseo de la Reforma, Avenida, Juárez, 5 de Mayo y la Plaza de la Constitución, salió ganadora, pues todos y cada uno de ellos estuvieron abarrotados a pesar de condiciones climáticas adversas; así, casi cuatro  millones y medio de personas asistieron o participaron en: El Desfile de Alebrijes Pregoneros, la Mega Procesión de las Catrinas, el Desfile Internacional del Día de Muertos y el Mega Desfile de Día de Muertos, este último efectuado precisamente el 2 de noviembre, cuando a pesar de la fecha, la pertinaz llovizna y el viento helado, las más de 800 mil personas que lo acompañaron patentizaron que la recuperación comunitaria del espacio público y las tradiciones culturales ya son un hecho gracias al innegable apoyo social que en torno a este proceso la gente ha desplegado.

A esta cifra se suma el importante número de habitantes y visitantes de la Ciudad que han disfrutado de las exposiciones de Mexicráneos, de Alebrijes y Fotografías ubicadas a lo largo del Paseo de la Reforma; así como de la experiencia que ofrece la Inmersión Visual “Celebrando a la Eternidad” en el bosque de Chapultepec o de la extraordinaria mega ofrenda del Zócalo, “Altar de Altares”, triunfadora de la consulta popular efectuada el pasado mayo.

Esa concepción artística de Vladimir Maislin Topete, conjugó acertadamente principios mesoamericanos y tradiciones europeo-cristianas que nutren el sincretismo distintivo de estas fiestas, reconocidas desde 2008 por la ONU como Patrimonio de la Humanidad.

Allí, integrando estructuras modernistas de madera, el artista logró concebir cuatro accesos a los cuatro puntos cardinales, con sus colores mesoamericanos, así como los nueve niveles del Mictlán, y en cada punto ubicó una ofrenda de muertos, distintivas de los pueblos Yoreme, del Xantolo potosino, Purépecha y Maya.

Respetando los rituales propios del encendido regional de cada ofrenda, el pasado 1 de noviembre las máximas autoridades federales y locales hicieron una respetuosa visita a esta instalación artística, ratificando con ella las palabras del escritor español Calderón de la Barca, para quien los objetos reviven la memoria, aún en contra del tiempo, que en el olvido intenta sumirla.