Cada noche nos sumergimos en un estado de pasividad aparente en la que pasamos una tercera parte de nuestra vida. Numerosos investigadores pierden el sueño buscando desentrañar su enigma, ya que si bien se conocen sus etapas y sus trastornos, no se saben todavía todas sus funciones.

En las últimas décadas se ha avanzado en su conocimiento y las implicaciones de la falta de un sueño reparador; incluso ya se han comprobado algunas de las hipótesis sobre las funciones del sueño; pero un descubrimiento sorprendente es que mientras dormimos unas corrientes purificadoras recorren nuestro cerebro para eliminar topxinas.

 

Las funciones del sueño

Además de ser materia de obras literarias, de interpretaciones seudocientíficas de timadores que presumen adivinar el futuro según lo soñado y un elemento importante del psicoanálisis, el sueño es un enigmático fenómeno fisiológico que los investigadores de la neurociencia poco a poco han comenzado a desentrañar.

Se conoce que el sueño está compuesto de cinco etapas, las primeras cuatro llamadas de sueño no MOR (Movimientos Oculares Rápidos) la I, de somnolencia o adormecimiento, puede considerarse como el típico cabeceo en el que fácilmente se puede despertar, y ocupa 10% del tiempo; la II o de sueño ligero tiene disminución del ritmo cardiaco y respiratorio, en esta etapa suceden sacudimientos por impulsos del cerebro al cuerpo, que se interpretan como “soñar que se cae”, en esta etapa se pasa 50% del tiempo; la etapa III es de transición hacia el sueño profundo, dura de dos a tres minutos; en la IV el ritmo respiratorio es lento, el tono muscular disminuye, cuesta mucho trabajo despertar, ocupa 20% del tiempo y se considera que determina la buena o mala calidad del sueño, es decir si se tiene un sueño reparador. Estas dos últimas etapas también se conocen como sueño de ondas lentas.

La siguiente fase es de Movimiento Oculares Rápidos o sueño paradójico, en el que se producen las ensoñaciones. Se llama paradójico porque por fuera hay una aparente pasividad pues desaparece el tono muscular (atonía), pero el cerebro se encuentra en una intensa actividad, muy semejante a la de la vigilia.

Esas fases del sueño desempeñan un papel muy importante para el equilibrio de nuestro organismo, pues una persona privada de sueño por más de 48 horas disminuye sus reflejos y se vuelve irritable, si no duerme en más de 72 horas se presentan alteraciones hormonales e inmunológicas.

Por esa razón, se conoce que el sueño cumple funciones inmunológicas y endocrinas. También se sabe que ayuda al restablecimiento o conservación de la energía; regula y restaura la actividad eléctrica de la corteza cerebral; regula la temperatura y el metabolismo; consolida los nuevos recuerdos y actualiza los antiguos, a partir de lo aprendido, entre otras funciones.

Baños de pureza

Ahora también se ha encontrado que durante el sueño de ondas lentas, enormes olas de líquido cefalorraquídeo circulan dentro y fuera del cerebro, según se consigna en el artículo Coupled electrophysiological, hemodynamic, and cerebrospinal fluid oscillations in human sleep (Oscilaciones electrofisiológicas, hemodinámicas y de líquido cefalorraquídeo acopladas, en el sueño humano) de Nina E. Fultz y colaboradores, que se publicó en la revista Science el 1 de noviembre.

Fultz y colaboradores de la Universidad de Boston midieron simultáneamente señales electrofisiológicas, electrodinámicas y de flujo en el cerebro humano durante el sueño, con la finalidad de obtener más información sobre lo que ocurre en el cerebro durante el sueño.

Los investigadores partieron del conocimiento de que el sueño de ondas lentas contribuye a la consolidación de la memoria y de que el líquido cefalorraquídeo (LCR) elimina los productos de desecho metabólico del cerebro, como lo demostraron Lulu Xie y colaboradores del Centro Médico de la Universidad Rochester, en su trabajo Sleep Drives Metabolite Clearance from the Adult Brain (El sueño conduce a la eliminación de metabolitos del cerebro adulto), publicado en la revista Science en octubre de 2013.

Fultz y colaboradores registraron con electroencefalogramas y resonancia magnética nuclear la actividad neuronal, los niveles tanto sanguíneos como del flujo de LCR en dos hombres y 11 mujeres mientras dormían durante dos horas y media. Les llamó la atención que durante el sueño había grandes olas de LCR que fluían hacia el cuarto ventrículo (los ventrículos son cavidades del cerebro llenas de LCR que están interconectadas), aproximadamente cada 20 segundos.

Esas olas obedecen a un patrón que encontraron: una onda lenta de sueño y un aumento del flujo sanguíneo, en cuestión de segundos se presenta una disminución en la oxigenación y el volumen de sangre, posteriormente ocurre el aumento de líquido cefalorraquídeo.

Con este trabajo, la doctora Nina E. Fultz y colaboradores descubrieron la conexión entre las olas que parecen bañar al cerebro para limpiarlo de impurezas y el sueño de ondas lentas, con lo que se corrobora que una de las funciones del sueño es eliminar las toxinas cerebrales; es decir un verdadero lavado de cerebro.

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f/René Anaya Periodista Científico