Entrevista a Rodrigo Salazar, investigador de la Flacso
Rodrigo Salazar Elena, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), reflexiona para este semanario sobre el asilo otorgado al ex presidente boliviano por el gobierno de México que, considera el especialista en desempeño gubernamental en América Latina, busca revivir la época dorada de la diplomacia nacional.
Asegura que el gobierno morenista le otorga al ex mandatario un trato no de asilado, sino de héroe, cuando en la realidad, luego de 14 años de gobierno, se había convertido en un dictador que destruía la institucionalidad de su país, con tal de permanecer en el poder.
Trato a Evo, como héroe
“Lo pondría en dos partes. En un primer momento cuando el gobierno de López Obrador decide públicamente ofrecer asilo a Evo Morales, parecía una buena medida para distensar la situación en Bolivia. Aclaro, no era una cuestión de que estuviera en verdadero peligro su vida, porque en cuanto renunció Morales se fue a El Chapare, una zona en la que se formó como líder sindical y donde está su base de apoyo más fuerte e incluso donde estaba mucho más seguro que aquí.
“Sin embargo, su presencia en Bolivia, era una fuente de tensión, ya que habían grupos opositores extremistas que exigían fuese arrestado e incluso algunos grupos ciudadanos organizaban piquetes con la idea de impedir que saliera del país, y que fueron organizados por el líder extremista, Luis Fernando Camacho.
“Cuando Evo decide salir del país, se eliminaba una fuente de tensión porque incluso en ese momento, él da a entender que deja de ser una presencia que podía influir en el juego sucesorio. Mientras en México, el gobierno estaba muy animado informando de todas las peripecias que vivió el canciller Marcelo Ebrard y que explicaba como pudieron salir de Bolivia. Hasta ahí todo estaba bien
“Lo que está fuera de toda práctica diplomática y de prudencia política, es el trato que está recibiendo Evo; por un lado le dan un trato que no corresponde a su estatus, ya no es un jefe de Estado sino un asilado.
“Por su parte, la presidenta Jeanine Añez, no tiene un buen manejo de su discurso ya que la forma en que expresó su queja hacia nuestro país no fue la más apropiada, y lo que le correspondía, no lo ha hecho, como es presentar una formal queja diplomática por el trato que México le está dando no solo de jefe de Estado, sino de héroe.
“El gobierno mexicano lo trata como si recibiera al extinto presidente chileno Salvador Allende, lo que me parece injusto con los asilados que ha recibido nuestro país, perseguidos políticos, que escapaban de una situación de persecución y que tenían detrás de sí, la fuerza de un Estado autoritario.
“Evo Morales no está en una situación similar, no es un perseguido político, no es víctima de una dictadura, ni tampoco se jugó el pellejo como lo hizo Allende y sobre todo es un persona que se había convertido en un dictador.
“Salvador Allende cometió sin duda muchos errores pero siempre se mantuvo en la institucionalidad democrática y Evo Morales desde el primer día hizo con esa institucionalidad lo que se le dio la gana para mantenerse en el poder.
“Me parece que cosas como las que hace el gobierno federal y el gobierno de la CDMX, que lo recibe como visitante distinguido, están fuera de toda proporción.
“Su situación es más parecida a la del Sha de Irán, que recibió asilo político en nuestro país como una forma de contribuir a una situación y cuando lo derrocaron se instaló una teocracia, pero aún así, nunca el gobierno mexicano de ese entonces, lo dejó de considerar como un dictador.
“Si hubo la intención de favorecer la normalización de la situación boliviana dándole asilo en México a Evo,
las acciones actuales generan exactamente lo contrario”.
Qué gana el gobierno de México
“Hay una parte de la política interna que muchos gobiernos de izquierda enfrentan cuando los cambios no son tan visibles. Mucha de la base de López Obrador espera gestos de este tipo, que se comporte así con otros líderes de izquierda; otro punto también de carácter ideológico o programático es que López Obrador busca revivir la época dorada de la diplomacia mexicana, como lo hizo el viejo PRI y hoy Morena.
“Hubo una época en que México era un país líder en la escena internacional, seguía una política independiente de Estados Unidos y relumbraba en el escenario diplomático internacional. Ahí está como prueba la intervención de México en los conflictos centroamericanos y a algunos se les olvida la intervención de Carlos Salinas de Gortari, en el conflicto salvadoreño que tuvo su momento con la firma de los Tratados de Chapultepec.
“López Obrador es en mucho un representante del priismo retrasado por la tecnocracia en los 80 y 90, y forma parte del grupo que cree en esa época dorada y que ve con agrado este tipo de intervención selectiva que considera ponen en alto el nombre de México. Lo que ganó López Obrador cuando recibió a Evo Morales, es que todos hablamos de Evo, Ebrard se refería a sus aventuras para traerlo a México y dejamos de hablar de la violencia en Sinaloa con el hijo del Chapo, de lo ocurrido en Chihuahua y Sonora con la familia Le Baron y de todos estos momentos de violencia que lo traían asolado. Ganó en pocas palabras, un descanso.
“Esta situación irregular de asilado que tiene hoy Evo Morales, es que se la pasa tuiteando como adolescente, se nota que tiene todos los medios para comunicarse y esos medios se los proporciona el Gobierno mexicano.
“Basta un ejemplo, la situación de Julian Assange, asilado en la embajada ecuatoriana en Londres, incluso durante la época de Rafael Correa, tenía restringido el acceso a internet, a las redes sociales y a todo tipo de comunicaciones, ya que el asilo está condicionado a la suspensión de sus actividades políticas.
“Hoy, si hubo la intención de favorecer la normalización de la situación boliviana dándole asilo en México a Evo, las acciones actuales generan exactamente lo contrario. México decidió ser un anfitrión en una situación delicada para un país, y Evo está dando declaraciones públicas que no facilitan las negociaciones a las que se ha estado llegando de manera muy difícil, pero finalmente se han llegado a acuerdos. Cuando a Evo Morales se le permite comunicarse de esta forma el gobierno mexicano lo que está haciendo es dificultar la normalización de ese país, un acuerdo para que se celebren elecciones y volver a la política normal”.
