El nuevo T-MEC tiene implicaciones torales para la población de México en particular y para la de Norteamérica en general. Nos permite trazar desde hoy el camino a seguir para los próximos treinta años, aún cuando tiene fecha de revisión a diez años.

De 1994 aprendimos gran cantidad de experiencias al ingresar de lleno al mundo de la economía global. Ese momento recordemos que era trascendental para un país como México, que era cerrado, aislado, insular. Por supuesto que la firma de aquel Tratado, el TLCAN de 1994 tuvo muchas fallas. Es más, provocó serios daños a la economía ligera mexicana. Pero necesitábamos insertarnos en el concierto mundial.

Hoy México es un país escuchado, que habla más allá de lo tradicional, que tiene voz y autoridad en los foros internacionales. Somos mucho más que petróleo, minerales, turismo y remesas. Ya no somos la “nación encantadora”. Somos, además, el México atractivo para las finanzas, las inversiones, la generación de riqueza, y sí, por supuesto para múltiples turismos, dependemos de las remesas, pero somos la nación más poderosa de América Latina, porque somos la más diversificada. El país se ubica en una región envidiable: Norteamérica.

Hoy Mexico es más atractivo que por sus recursos naturales, por sus habitantes, por su capacidad de organización para el crecimiento, por su iniciativa, porque luchamos por nuevas riquezas: educación profesional y técnica, seguridad social.

 

Tenemos un largo camino por recorrer.

Somos deficitarios en movilidad y equidad social, en creación de empleos que generen mejores ingresos para la población, en reducción de los niveles de pobreza y pobreza extrema. No puede ser que una nación como la nuestra tenga a la mitad de su población con graves problemas de seguridad alimentaria, según indica CONEVAL.

Tampoco podemos vivir en paz con esperanzas. Los niveles de inseguridad, de violencia, de crímenes y discriminación por género, raza, idioma, origen y destino son inaceptables. La corrupción que nos destaca es ya inaceptable.

 

El T-MEC 2.0 una llave de mejora e impulso

El T-MEC que ahora puede entrar en vigor, es la mitad de la medicina para corregir gran parte de los males que nos aquejan, que impiden a México ser nación desarrollada y mantenerse estancada en su triste “en vías de desarrollo, emergente”. Ya no.

El T-MEC es la palanca de comunicación con la economía rica, con la punta del desarrollo en fármacos, en nuevas tecnologías, en agroindustria novedosa que genere riqueza en el sector primario mexicano; significa nuevas reglas del juego para nuestros trabajadores, para los empresarios con sus trabajadores, es clave para romper con el sindicalismo charro y sustituirlo por uno que de verdad abogue por sus agremiados.

El T-MEC nos obliga, nos guste o no, a cambiar los esquemas de educación y de salud, si no queremos perder competitividad global y regional. Es herramienta para impedir los discursos  maniqueos, la demagogia barata y estéril, se acabó esa 4T, la de los que nos querían regresar al siglo pasado. Es la puerta para asegurar que las nuevas generaciones, millenials, centennials, y siguientes, hereden un mejor México.

Es la clave para cumplir con nuestros compromisos mundiales de combate al cambio climático, de reducción drástica de gases de efecto invernadero, incluyendo carbón y combustóleo, es la llave para impulsar las energías renovables y limpias.

Más allá de nuestros acuerdos mundiales, lo tenemos que hacer porque las energías son clave para la transición en la que ya nos encontramos con distintas cadenas de valor que migran de su dependencia de energías fósiles a energías limpias. Tal es el caso de la automotriz, autopartes, la aeronáutica y aeroespacial, la producción de alimentos, la industria eléctrica y la electrónica-digital. Qué decir de las manufacturas, la minería y vuelvo a incluir, las energías.

Las industrias farmacéuticas, las biofarmacéuticas, las nuevas medicinas genéticas, la nueva medicina genómica, todo tiene que modificarse con firmeza en esta nueva década de los años veinte.

Qué decir de los oficios tecnológicos: inversión pública, inversión privada, estímulos a la investigación, al desarrollo, a las innovaciones, para aprovechar las oportunidades tecnológicas que ofrece el nuevo T-MEC. Si nos quedamos sentados para que las empresas extranjeras nos regalen la tecnología, seremos los perdedores del T-MEC, el pueblo mexicano estará irremediablemente condenado a ser mediocre, pobre, mal alimentado.

Las nuevas reglas industriales, para la manufactura, para la tecnología, las farmacéuticas, la mano de obra, nos obligan a acelerar el paso. La alternativa fatal será que la Inversión salga de México para reubicarse en EEUU y Canadá. Así es el tamaño de este difícil pero lleno de ventajas nuevo T-MEC.

La calidad de la mano de obra calificada mexicana es un gran diferenciador a favor de México. Pero se la verá como factor de competencia desleal, si no se ajustan sus sueldos a la productividad que ha logrado generar en los últimos treinta años. Así de simple. Ya no se trata de si es justo, si es incorrecto. Es, tómenlo o déjenlo.

¿Desincentivo para las nuevas inversiones? Si querían mantener a México como una magnífica máquina para hacer fortunas exprés, vayan pensando en salirse de México.

Si se ve al país como fuente de oportunidades para ganar mucho, muy bien, dignificando a los empleados y convirtiendo a las empresas en zonas de trabajo feliz, he aquí la clave. No ser felices por ser felices. Ser felices porque mejoramos nuestras vidas, porque la empresa nos dignifica integralmente, porque nos capacita, porque nos permite que sea una realidad la movilidad social, en vez de la condena a la mediocridad.

Sí, el mundo capitalista se vuelve un poco socialista. No comunista. No se reparte pobreza. Se tiene que repartir riqueza, bienestar a todos los participantes en las matrices de desarrollo de esas empresas, me refiero a los Stakeholders, que por supuesto incluyen a una figura que permanece siendo importante, la de los accionistas o shareholders.

En este nuevo escenario para el siglo XXI la Libertad Digital es central. También la contempla el T-MEC. Pero no podemos insistir en ser chamanes. Generemos investigadores en todas las ramas, que la educación superior y especializada sea estimulada por la meritocracia, por la coordinación de gobiernos, centros académicos y de producción, para conocer las necesidades apremiantes de formación y entrenamiento de mano de obra para el Siglo XXI. Que sea para México un nuevo periodo de oro, de ilustración, de grandes ventajas para la población.

 

Todo futuro es mejor que el pasado.

La otra mitad de la ecuación habremos de tejerla hacia adentro.

Es imposible avanzar sin Democracia Representativa y refuerzo Liberal.

De plano si el Presidente y su círculo íntimo nos quieren llevar al camino de Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina, Nicaragua, por favor dejemos de ser doble cara. Renunciemos al T-MEC, que se vaya la Inversión Extranjera, y juguemos a las nacionalizaciones, expropiaciones y extinciones de dominio por voluntad divina.

Combate a la corrupción e impunidad: ¿Extraditar a Genaro García Luna, encarcelarlo, con debido proceso, teniendo en la mano los cargos graves contra él? ¡Felicidades! ¡Así se hace! Por ahí comienza el combate a la corrupción e impunidad. Pero demuéstrese dentro de los cánones de un Poder Judicial Constitucional. No de mayoría útil y servil al Ejecutivo.

No queremos Poderes fútiles, sino Poderes que se comporten como engranaje compensatorio y complementario; que dé respuesta Constitucional a los intentos de cualquiera de los tres Poderes de la Unión que intente regresarnos a los reyes, dictadores, déspotas.

¿Nos vamos o no a coordinar con EEUU en el combate al crimen organizado, al narcotráfico, al tráfico de armas, para participar en una Estrategia regional de seguridad integral? ¿Vamos a aceptar y aprovechar que pertenecemos al Comando Estratégico Norte de México, EEUU, Canadá? ¿Vamos a aprovechar las capacidades estratégicas de nuestros mandos armados formados en las academias especializadas estadounidenses y europeas? O vamos a seguir grillando con quién fue más imbécil, si Fox, Calderón o Peña?

 

Va la lista urgente de nuestra tarea interna 2020.

  • Que impere el Estado de Derecho.
  • Que impere el Orden y la Ley.
  • Seguridad y tranquilidad para habitantes.
  • Seguridad y certidumbre para empresarios, sus inversiones, sus empresas, sean nacionales o extranjeros.
  • Consolidar la democracia liberal y representativa.
  • Libertad de tránsito pleno en nuestro país.
  • Libertad de expresión y de Medios de Comunicación.
  • Combate total a la corrupción y a la impunidad.
  • Respeto absoluto, real, efectivo, a la separación de los Tres Poderes de la Unión, a saber Ejecutivo, Legislativo, Judicial, estatales, municipales, y el derecho al enfrentamiento, a la oposición entre unos y otros. Acabar con los esquiroles que se agachen ante el monarca. Esa es la máxima corrupción que hay que corregir.
  • Educación transversal para los mexicanos, basada en meritocracia, y planes elaborados por expertos mexicanos. Participación de la sociedad en la educación pero garantizada, coordinada con honestidad por el gobierno mexicano.
  • Salud para los mexicanos. Para todos, o de plano especificar programas especiales.
  • Los subsidios paternalistas como estrategia de excepción para empujar y corregir. No como medicina mágica que genera piso parejo.
  • Reconocimiento de todas las diferencias entre mexicanos: económicas, sociales, de género, etnográficas, generacionales. No para mantener todo como sigue, sino para impulsar la Unidad Nacional, el respeto a los demás, a la convivencia plural y productiva.
  • Defender y proteger como juró en su protesta como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos el Presidente López Obrador. Juró defender a la Constitución Política de 1917, a las leyes y reglamentos que de ella emanan, así como las Instituciones para impulsar, proteger, desarrollar a la sociedad.
  • Libertad de credo, creencia, religión. Pero en el marco de un Estado cien por ciento laico, que nunca involucre en el pensar, actuar, obrar, y dichos de los políticos y servidores públicos, sus sentimientos religiosos como condicionantes o mecánica de su quehacer de oficio como servidor público.

Con este marco certero, entonces sí sentarse con todos los grupos de interés, los poderes fácticos, a trazar lo que se requiere para impulsar el desarrollo de México. Infraestructuras, energías, Servicios, y la coordinación prioritaria para resolver varias realidades fundamentales, centrales. Abasto de agua, alimentos, techos, vestido, salud, empleo, dignidad, para ciento treinta millones de mexicanos.  Así sí.

Así sí. TMEC junto con políticas internas, nos permitirán afirmar que esa suma anuncia un México mejor para todos los mexicanos. A partir de hoy entonces, estamos listos para voltear rumbo a la Quinta Transformación: La del México del Siglo XXI.

 

Encore.

Cuando un Presidente genera Desconfianza Política dentro de una Democracia Liberal Representativa, las consecuencias pueden ser funestas.

Aquí en México la Incertidumbre Política hace merma hasta en los más lambiscones. En septiembre la Inversión Fija Bruta cayó un 1.3%. Es la sexta caída mensual en 2019. Fue desastrosa la caída en inversión, en construcción, en maquinaria y equipo. Falta de confianza es la clave. Por eso urgía que saliera como saliera el T-MEC. A ver si este T-MEC 2.0 genera un rayito de luz para el 2020.

En Estados Unidos sucede lo mismo. El caso de un Presidente con visión cuaternaria es peligroso. Trump logró que se le autorizara crear un nuevo brazo para las Fuerzas Armadas más colosales del mundo, las de EEUU.

A partir de hoy cuenta con el Comando de Fuerzas Armadas Espaciales. Calcule el poder allá arriba en el espacio a través de toda clase de satélites y aparatos desconocidos en uso que circundan silenciosamente nuestro planeta. El nuevo brazo armado no es una ficción. Está bien tenerlo, por cuanto a la nación más poderosa del planeta.

Un proyecto de vital importancia para la Seguridad Nacional y Regional de los EEUU es el proyecto JEDI para la construcción de una nube de gran seguridad y fortaleza. El proyecto era casi un hecho que se lo llevaría Amazon, la de Jeff Bezos. El problema es que Trump odia a Bezos, porque en lo personal el dueño de Amazon compró el poderoso periódico The Washington Post, que es en su contenido editorial es rítico duro del Presidente Trump. Y Trump sabe que en buena medida por ese diario, cayó del Poder otro triquiñuelo Presidente de EEUU, Richard Nixon.

Hoy Trump está en pleno proceso de Impeachment para destituirlo del cargo. Eso Trump ahora lo desfoga en Amazon. ¿Qué tanto es por evaluación de la seguridad nacional o berrinche de un Presidente maniaco?

Le dejo el tema para que usted lo juzgue. Y de remate habría que establecer una figura más que clara en nuestra Constitución Política, para que un Presidente que sea inepto o traicione a la Nación, sea destituido mediante juicio en el Congreso. Para ello antes hay que crear un Congreso maduro, no vendido al Poder Ejecutivo.