Entrevista a Roberto Parodi | Pintor
Roberto Parodi es uno de los pintores contemporáneos más importantes en México. Heredero de una tradición familiar contundente dentro del ámbito de la cultura, el egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” decidió dedicar su vida a los pinceles y los colores desde muy temprana edad y, desde entonces, no ha dejado de construir una sobresaliente trayectoria que lo ha llevado a exponer en los recintos artísticos más importantes de país como el Museo Nacional de Arte y el Palacio de Bellas Artes, recinto que hoy vuelve a recibir su obra, junto con el Antiguo Colegio de San Ildefonso, para presentar “Orozco. Artistas en diálogo”.
La muestra reúne el trabajo que durante varios años realizaron Parodi y su colega inglés Thomas Newbolt con el objetivo de rendir homenaje y reinterpretar la creación de uno los grandes artistas nacionales por excelencia: José Clemente Orozco. Es así como en las dos emblemáticas sedes, Roberto Parodi propone una lectura fresca, categórica y fascinante del mundo del muralista, debiendo para ello adentrarse en los laberintos más profundos de su persona, su pensamiento y sus circunstancias; en conversación con Siempre!, el maestro habló sobre este proceso, su culminación en la exposición y el encuentro con un Orozco entrañable y su historia.
“Estoy muy contento de haber colaborado en este proyecto, especialmente porque se trata de José Clemente Orozco, uno de los más extraordinarios pintores a nivel universal. Anteriormente había habido ya un comentario de la doctora Teresa del Conde, cuando expuse en el Museo Nacional de Arte en los años 90, donde me relaciona con la obra de Orozco en algunos aspectos y yo siempre he sentido una admiración, un acercamiento con su trabajo. Vale decir que los pintores de mi generación, y los de la generación de la Ruptura, hemos seguido la obra de Clemente Orozco, pero a veces esa admiración es simplemente contemplativa, no se profundiza en cómo elaboraba la obra, en el contexto histórico, en cómo surgían sus ideas. En ese sentido, esta exposición me ha permitido ahondar en estos aspectos con los que ya me había interesado familiarizarme antes como en el rubro técnico de Orozco, que es muy complejo, el manejo de la geometría o de la matemática, en fin, este proyecto me ha dejado adentrarme en lo hecho por Orozco y también apreciarme a mí mismo en ese espejo”.
El aventurarse a conocer los pasos y el pensamiento de Orozco, representó para Parodi un cúmulo de fantástico enriquecimiento en el cual pudo respaldar las piezas que hoy se exhiben en el recinto de mármol y en San Ildefonso; en esa exploración, tuvo la oportunidad de acercarse a ámbitos y episodios que resultaron fundamentales dentro de la existencia del autor de El hombre en llamas.
“Primero que nada, José Clemente Orozco se dedica de lleno a las artes plásticas después de una fuerte crisis emocional y física. Se trata del momento en que, después de un experimento químico, pierde la mano izquierda, aunque estuvo a punto de perder también la derecha; la explosión en ese accidente además le causó problemas en el oído, en la vista, un gran trauma físico y psicológico, y un problema cardiaco, aunado esto a unas fiebres que vivía desde su niñez. En ese escenario, el médico dice que no puede pintar murales debido a su corazón, ya que se requiere de un gran esfuerzo, él no hace caso y logra realizar todo lo que conocemos: espacios pintados con una gran fuerza y una gran personalidad donde están plasmados muchas de sus emociones”.

Parodi también comparte la importancia que tuvieron las circunstancias históricas en el trabajo de Orozco.
“El maestro vive el momento en que se está desarrollando la Revolución Mexicana, lo cual representa una crisis también para los artistas, por ejemplo, para poder vender obra. A los tiempos volátiles hay que añadir que desde sus inicios, con las caricaturas políticas, Orozco fue considerado como un artista anticlerical y cuando decide salir de México rumbo a Estados Unidos en 1917, los oficiales aduaneros destruyen alrededor de sesenta obras por considerarlas inmorales a sus ojos. Después regresa a México y vuelve a irse en 1927 para vivir la gran crisis económica del 29 en Norteamérica.
“El punto es que a pesar de todas esas dificultades y a pesar de todos los problemas físicos y emocionales, y de las crisis, Orozco puede desarrollar su obra, así que los momentos más difíciles a veces son los momentos para la creación, los que pueden ayudar en un tiempo dado a que el artista se exprese; esto lo vemos en la Primera y en la Segunda Guerra en Europa, aunque también se necesita una gran fuerza y una gran voluntad. Hablando de esto, creo que nuestra generación es una generación que ha sido muy afortunada en vivir un tiempo donde no se han generado estas grandes transformaciones, ha habido muchos cambios, pero si lo comparamos con lo que sucedió en la época de Orozco considero que él la paso mucho más duro y sin embargo nos da una gran lección. En la exposición retomo una parte de esa enseñanza: he tratado de evidenciar en cierta forma que el proceso del arte contemporáneo ha pasado cambios fundamentales y su gran aportación es no estar ligado a una ideología política, a una dirección por medio del gobierno o de alguna institución, sino que los artistas somos independientes, somos libres, pero esa es un arma de doble filo, porque entonces surgen las preguntas sobre cómo vamos a usar la libertad y para qué”.
“Orozco puede desarrollar su obra, así que los momentos más difíciles a veces son los momentos para la creación,
los que pueden ayudar en un tiempo dado a que el artista se exprese”.
Paralelamente el pintor explica que su obra en “Orozco. Artistas en diálogo” se encuentra dividida en dos vertientes y todas las piezas, directa o indirectamente evocan algún aspecto o faceta del muralista. La primera de estas clasificaciones, asevera, se encuentra enfocada al ámbito académico.
“Me interesaba la parte académica no en el sentido no de la obediencia iconográfica o de la buena conducta de las imágenes, sino de la investigación y el estudio que va cambiando con el tiempo, la historia de la técnica, la historia de la pintura, eso forma parte de una Academia. Desde hace algún tiempo se habla mucho de que el artista debe manifestarse sin estudiar mucho, y esa idea fue muy criticada por Orozco cuando se suscitan cambios de tipo académico en San Carlos y se destituye a uno de los maestros que venía de Europa para poner en su lugar a Alfredo Ramos Martínez, que era un pintor que apoya el quehacer artístico de forma empírica, no con el estudio. Al contrario de esto, José Clemente Orozco sí se desarrolla a través la Academia de San Carlos y de su propio estudio de textos, de investigaciones que tenían que ver con la geometría, con la técnica y con muchos otros aspectos. En esa área expongo algunos cuadros de formato mediano”.

La segunda vertiente, indica Parodi, se encuentra orientada a un sentido más personal.
“En esta parte yo reconozco mi propio proceso y el proceso histórico a partir del muralismo, de la Ruptura y de nosotros. La pintura abstracta fue rechazada por el movimiento muralista y fue tomada como una manifestación de juego burgués y ahora sabemos que fue una de las grandes aportaciones del mundo visual y creativo, porque el arte abstracto tiene un lugar muy importante en la historia del arte y la pintura, sin la necesidad de ser totalmente figurativo o totalmente abstracto, es simplemente la manifestación de la pintura a través de la proyección del accidente, por ejemplo. Orozco está muy influenciado por el expresionismo alemán, nórdico, y tuvo una confrontación en Nueva York con la gran pintura europea , estoy hablando de Picasso, de Matisse y de Kandinsky; para él se trató de un aprendizaje muy importante debido a que en los inicios le escribe a su amigo Charlotte que los mexicanos tenemos mejores obras que las de Picasso, mejores dibujos que Matisse, no en sentido agresivo, sino que los enfrente y es consciente de que nosotros también podemos realizar obra de ese nivel , eso es muy inspirador”.
El tema de la conciencia social al posicionar elementos emblemáticos de la obra de José Clemente Orozco en el contexto actual es uno de los ejes fundamentales del trabajo de Parodi, y es sumamente evidente en algunas piezas, sin mencionar que una sección está dedicada a dialogar con el majestuoso mural del jalisciense Katharsis, ubicado en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes.

“Muchos temas de actualidad están presentes en la exhibición en un tono de cuestionamiento, de reflexión. Se pueden ver pinturas que nos hablan sobre la catástrofe ecológica, lo doloroso que resulta el fenómeno de la migración en la actualidad y también de la desolación de la violencia. Se podrá encontrar también un retrato del poeta Francisco Hernández donde quiero trasmitir la relación entre la poesía y la pintura mediante ciertos elementos que tienen que ver con Orozco y los visitantes además pueden visitar en Bellas Artes las cinco piezas en las que seccioné simbólicamente Katharsis para trabajar cada una de ellas de forma independiente pensando un poco en la libertad del arte contemporáneo”.
Finalmente, Roberto Parodi realiza un recuento de lo que esta muestra ha representado para su trayectoria y expresa el mensaje que le gustaría trasmitir al público.
“Yo no puedo pintar de una manera sin haber resuelto grandes preguntas; no puedo porque sería como copiarme a mí mismo, hacer lo que ya sé hacer. Entonces, en medio de una exposición tengo que resolver esas dudas. Para este proyecto hice 40 cuadros y aproximadamente 80 dibujos o más, pero me ha dejado muchísimo esta exposición porque enfrentarme a José Clemente Orozco resultó todo un reto porque estaba al lado de un gigante de la pintura y espero que al público le agrade la obra que vea independientemente de Orozco, pero al mismo tiempo pueda ser una invitación a acercarse a él, igualmente con la obra de Thomas Newbolt que es un artista excelente, un gran amigo, y que tiene una visión diferente de la obra de Orozco. En fin, que la exposición sea una propuesta de reflexión”.
