Después de haber mencionado que el Covid 19 desaparecería por un milagro, el martes pasado Donald Trump hizo una advertencia muy preocupante a la ciudadanía… las próximas dos semanas serán “muy, muy dolorosas” ya que, el número de casos nuevos de coronavirus continúa aumentando en Estados Unidos, “quiero que todos los estadounidenses estén listos para los días difíciles que se avecinan”.
En el jardín de las rosas en la Casa Blanca, con un gesto de preocupación y en un tono grave el presidente dijo… “la enfermedad matará entre 100 mil y 240 personas cumpliéndose las restricciones actuales, en comparación con las 1,5 a 2,2 millones de muertes que se producirían si no se toma ninguna medida”.
En los 50 estados que conforman el territorio estadounidense hay contagios y sólo en el estado de Wyoming, no se han registrado decesos. El avance de la pandemia parece no debilitarse, los contagios y fallecimientos, por el contrario van a la alza y en estados como Florida y Louisiana, se espera un repunte en los días por venir. Florida es donde radica la gente de mayor edad y en Lousiana, la reciente celebración del “Mar di Gras”
Con el paso de los días las mentiras, engaños y ocultamientos sobre el impacto de esta pandemia, han quedado de manifiesto y el presidente de los Estados Unidos no ha salido nada bien librado, sin embargo, su popularidad se incrementa como lo demuestra una reciente encuesta del grupo Gallup, quien lo ubica con un 47 por ciento de aprobación.
Los estudiosos de la política y el comportamiento social señalan que el inquilino de la Casa Blanca ha generado un sentimiento de patriotismo ante la amenaza generada por el Covid 19, ante la adversidad señala, Joan Stanel, académica de la universidad de Stanford… “el mandatario está intentando mostrarse como un líder preocupado y actuante, anteponiendo el interés nacional de los estadounidenses”.
Aquí 3 momentos de malabares ideológicos y verbales de Donald Trump:
– El 24 de febrero escribió en su tweet, “el Coronavirus está muy controlado en los Estados Unidos”…
– El 28 de febrero en un discurso en Carolina del Sur calificó de “nuevo engaño” las críticas de los demócratas a la respuesta de su administración al brote de coronavirus al comparar este virus con una gripe común…
– El 25 de marzo volvió a las redes sociales y en su tweet volvió a escribir… “Estados Unidos es el país que más pruebas ha realizado para detectar el contagio, de hecho, en un lapso de ocho días hemos realizado más pruebas de las que las hechas por Corea del Sur (que ha sido muy exitoso en aplicar las pruebas) en un lapso de ocho semanas”.
La magnitud de la pandemia también es consecuencia de la mentira política.
El arma más importante en la lucha contra el coronavirus es la verdad, esto es palpable en el caso de China donde el virus apareció por primera vez. Al comienzo del brote, cuando las posibilidades de contención aún eran altas, los cuadros y las fuerzas de seguridad del Partido Comunista Chino intimidaron a los médicos. Las evidencias fueron destruidas, los hechos negados. La consecuencia: primero una epidemia nacional, luego una pandemia global.
En Estados Unidos, donde el Gobierno venera “hechos alternativos”, primero se negó la amenaza del virus y luego se minimizó. Cuando el impacto de la epidemia fue evidente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó algunas medidas a regañadientes. Pero ha dejado muy claro que al final, antepone la economía a la salud de la población. La consecuencia: más infecciones que cualquier otro país del mundo.
A un virus no le importa la política. La retórica y las palabras tampoco le impresionan. Lo único que importa son los hechos.
Sólo se le puede vencer con conocimientos científicos y con criterio.
La pandemia muestra que la política, que ignora los hechos y sólo manipula la información tiene un alto precio, esto lo hemos visto tanto en Asia, como en Europa, ahora en América, el costo a pagar es alto, es con la vida misma.
El virus será derrotado, no tenga duda, se logrará con el trabajo y dedicación de científicos, médicos y estudiosos de este campo, lo venceremos todos de la mano con la ciencia. Y bueno después de esta dolorosa experiencia que estamos viviendo, sólo cabe esperar que la sociedad y en especial los políticos se den cuenta de que la verdad sí importa, especialmente y lo subrayo, en política.
Donald Trump es presa de su propia soberbia y lamentablemente la sociedad estadounidense es la pagana. Los efectos de su terquedad tardaran años en superarse, su profundidad impactará a varias generaciones, qué trabajo le cuesta rectificar y como sucede en estos casos, el daño mayor está ya hecho.
A pesar de que el final de esta pandemia parece aún lejano, bien podemos ver que sólo puede tenerse éxito en la lucha por controlarlo y extinguirlo si todos los hechos están sobre la mesa y se actúa en consecuencia.
Y la ciencia habla en voz del asesor de coronavirus de la Casa Blanca, el Dr. Anthony Fauci, del Instituto Nacional de Salud, quien dijo recientemente en una reunión en la Casa Blanca… “nadie querrá atenuar nada cuando vea lo que está sucediendo en un lugar como la ciudad de New York”. Y en esa misma reunión le dijo a Trump… “Tienes que entender que tú no haces la agenda; el virus hace la agenda”.
