A propósito del temible bate con alambre de púas que siempre cargaba Negan, el despiadado villano de la serie Walking Dead, un irredento corresponsal de la Casa Blanca me dijo que a la hora en que López Obrador y Trump intercambiaron esa insustituible “arma” del béisbol, el presidente norteamericano bien pudo haberle mostrado la réplica de “Lucille” que tiene como reliquia en su colección de memorabilia de su mansión Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida.

Así se llamaba el bate que aterrorizó a millones de espectadores en la serie más exitosa de la cadena FOX, propiedad de Rupert Murdoch y aliado de Trump.

Les platico: A la hora de los regalos, MALO le entregó a Trump un bate ornamentado con los característicos motivos huicholes multicolores, y su homónimo le respondió con uno de color rojo metálico.

A los dos les gusta el rey de los deportes y en los pocos momentos del restirado y tenso protocolo que se vivió durante la visita del dueño de la 4T a Washington, ese fue quizá el más distendido.

Incluso el presidente mexicano se dio el lujo de recordar que Trump, en sus años mozos —siendo pitcher— tiraba rectas de hasta 85 millas por hora.

“Nada más que en ese tiempo yo le bateaba a los que lanzaban la bola a más de 100 millas y no es para presumir”, explicó.

Volvamos a Negan. En toda la serie nunca se le vio utilizar a “Lucille” para batear pelotas de béisbol. Lo hacía con las cabezas de sus oponentes y semejante brutalidad sigue hoy provocando estremecimientos y pesadillas nocturnas y de día.

El irredento analista a quien me refiero ha estado varias veces en la casa donde Trump invita a jugar golf a sus amigos e invitados especiales.

Es más, en una ocasión que el presidente gringo andaba de buen talante, invitó a dos de los periodistas que le seguían en su recorrido por el campo privado de 18 hoyos, a que completaran el foursome y me asegura que uno de los bastones con que da el golpe en el tee de salida, se llama “Lucille”.

Claro, no tiene alambre de púas. Es un driver 1 de madera que según le oyó decir al caddy del presidente, un día le dio más de 200 metros en su golpe de salida.

¿Por qué todo esto de “Lucille” y Walking Dead?

Es que detrás de la escenografía del encuentro presidencial, un rostro adusto, frío y —según los expertos en comportamiento no verbal— incómodo e impaciente, se escondía detrás de la forzada sonrisa del anfitrión.

Revisando una y otra vez los videos que fueron filtrados sobre el encuentro, da la impresión de que Trump quería abreviar cada momento de contacto con su homólogo mexicano.

Según corresponsales de prensa norteamericanos que cubren la Casa Blanca, el mensaje de Trump al darle la bienvenida a López Obrador, teniéndolo al lado, fue el más velozmente leído por él desde que llegó al poder.

Valiéndome de los oficios de dos especialistas en comportamiento no verbal, a Trump no le gustó nadita que MALO haya sacado a colación los hechos históricos de la invasión de Estados Unidos a territorio mexicano.

Otro momento álgido para Trump fue cuando MALO sacó su cantaleta de siempre: la soberanía y la invitación velada que hizo a su anfitrión de respetar la de su vecino.

Una mueca de abierto desagrado se dio cuando López Obrador dijo “ciertamente en la historia de nuestras relaciones hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan”.

“No jodas, compadre”, me dijo uno de los expertos. Una cosa es que te portes digno y otra que te le pongas muy sabroso al que te lleva muy bien las cuentas que le debes: El abierto y lascivo coqueteo de México ante las propuestas de la OEA por rechazar los agravios del tirano Nicolás Maduro contra los venezolanos; el cantearse para el lado de los gobiernos socialistas de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Argentina, entre otras “gracias”.

El irredento corresponsal a quien me refiero me asegura que uno de los motivos por los que el presidente gringo ya andaba enmuinado, es que el discurso de López Obrador fue entregado a los encargados del protocolo de la Casa Blanca, apenas media hora antes de que iniciara la ceremonia ante la prensa acreditada.

Y me dice que los puso a parir puerco espines cuando en el texto en español MALO repitió varias veces “mexicanas y mexicanos”, “las y los”.

La pobre traductora de la Casa Blanca se mecía los cabellos de impotencia.

Ni modo, “gracias” al hartazgo de 2018 contra el PRI y el PAN, ese es el político que padece México como presidente —que piensa en elecciones— y no el dignatario que merecemos, que debe pensar en generaciones.

 

CAJÓN DE SASTRE

“A diferencia del atole con tamal que les dieron en la infausta cena de los boletos para la rifa del avión a $200 millones el talonario, a la que fueron los mismos que estuvieron en la ofrecida por Trump, los comensales degustaron jitomates veraniegos con emulsión de ajo negro, queso comté y crocante de pan rústico + filete de robalo con papas al azafrán, puré de chirivía, zanahorias jóvenes y alioli de cítricos + de postre, galletas de mantequilla y azúcar mascabada acompañadas de crema de limón y merengue tostado. Provechito”, remata la irreverente de mi Gaby.

 

placido.garza@gmail.com

PLÁCIDO GARZA. Nominado a los Premios 2019 “María Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 50 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.