Lo único cierto para el traspaso de la estafeta presidencial en los Estados Unidos es la fecha, miércoles 20 de enero 2021, nada más está confirmado. Hay algunas suposiciones, que el presidente saliente Donald Trump no asistirá, que será un muy reducido número de personas que acudan a la Casa Blanca a la ceremonia, que el fantasma de los fallecidos recorrerá los pasillos que habrá entre silla y silla. Que será un evento agridulce.
Los miembros del Comité Congresal Conjunto de las Ceremonias Inaugurales, son los encargados de todas y cada una de las acciones que se celebraran, nada se improvisa, nada a pesar de Trump genera incertidumbre o caos. El presidente de este comité el senador Roy Blunt, ya se ha reunido con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, con los congresistas demócrata; Steny Hoyer y Amy Klobuchar, además de los republicanos; Kevin McCarthy y Mitch McConnell, para acordar los pormenores de la Ceremonia de Inauguración.
Ante las circunstancias atípicas en una de las ceremonias más importantes para los estadounidenses, el Comité Organizador decidió invitar a María Lohmeyer, quien fue la responsable del evento de inauguración de 2016 quien ha venido presentando distintos escenarios con bases a las variables sanitarias, políticas y económicas actuales.
En este evento del traspaso de poderes se acostumbra un escenario muy amplio en el que el presidente electo jure sobre una biblia el cargo de presidente de los Estados Unidos, el 46 por cierto y pronuncie su primer discurso ante miles de personas que normalmente se encuentran de pie en los parques cercanos al Congreso de la Nación y de un centenar de invitados especiales que tienen asientos asignados previamente. Pero esto no sucederá este 20 de enero próximo, el coronavirus el principal responsable del pánico que ha generado obligan a ello.
Cabe mencionar que la seguridad de este evento, por contar con la presencia de los presidentes, el entrante y el saliente, corresponde al servicio secreto que a pesar de que contará con un nuevo responsable, no relajará las medidas sanitarias para un evento de esta envergadura, los asistentes acudirán en un muy reducido número y bajo estrictas medidas sanitarias, no sólo con el cubrebocas de uso parmente sino que se discute que tendrán que presentar una prueba en la que manifiesten no estar contagiados del mortal virus.
Otro punto que esta siendo evaluado profundamente es el relativo al almuerzo presidencial que se realiza posterior a la ceremonia y que se desarrolla en el salón estatutario del Congreso, se ha mencionado que éste posiblemente se traslade al centro de visitantes del mismo Congreso ya que es un salón mucho más amplio sobre todo porque han habido diversas trabas para lograr reducir el número de asistentes, situación que no se logrará del todo por lo que se privilegia la distancias social.
Más allá de las bajas temperaturas que normalmente se registran en Washington por esas fechas, miles de personas se reúnen para este evento de cambio de poderes, pero ante los llamamientos y acciones para evitar aglomeraciones ante la pandemia del Covid-19, seguramente este año veremos una ceremonia con un número de asistes menores y por lo que se ha pedido, todo con cubrebocas, no habrá alternativa.
Los hoteles que se encuentran en las cercanías del Congreso reportan una disminución en su capacidad por las medidas mandatarias por el mismo gobierno y reportan que paras las noches de 19 y 20 de enero tienen todas sus habitaciones reservadas. Los costos por noche como siempre están muy por arriba del promedio, por una habitación sencilla de han fijados tarifas que van desde los 700 hasta los mil 500 dólares, muy por arriba de los promedios usuales para estas fechas.
La incertidumbre, falta de claridad y definitividad en el programa prevalecen y se espera que con el paso de los días todo se clarifique, pero los efectos del Coronavirus se han hecho presentes y han impedido claridad en la agenda.
Ha trascendido que incluso la misma mañana del miércoles 20 de enero, el todavía presidente Donald Trump despegue del jardín central de la Casa Blanca, en helicóptero y de ahí sea transportado hasta las escalinatas del Air Force One que lo trasladara a la Florida, donde encabezará un evento de apoyo en su ultimo día como mandatario y de ahí se vaya a jugar Golf a uno de sus campos.
El equipo de transición de Joe Biden comenzó a trabajar en todos los aspectos para que, desde el mismo 20 de enero, al concluir la ceremonia de juramentación puede actuar como Jefe de Estado, un grupo de personas cercanas al presidente número 46 tomen el control del país, incluso este grupo de futuros funcionarios crearon ya un portal en internet para este importante día. Este equipo se encarga de escoger a las personas que estarán a cargo de las distintas secretarías, discute las prioridades políticas y crea una hoja de ruta para gobernar.
Los miembros del grupo van a las diferentes agencias federales para recibir la información relevante en temas como, por ejemplo; presupuestos.
Reúnen toda esa inteligencia para el personal entrante y luego están disponibles para ayudar tras la investidura. Algunos de ellos pueden ser elegidos para integrar el gobierno.
En 2016, el entonces presidente Barack Obama se encontró con su sucesor, Donald Trump, en la Oficina Oval que es sede de la presidencia y quedó en evidencia la poca relación que existía entre ellos dos.
