Para el pintor David Silvah, portadista del 68 aniversario de la revista Siempre, la figura de El Quijote ha sido emblemática y ha dejado marca en su obra. El personaje de Miguel de Cervantes Saavedra  que engalana nuestra portada, luce asombrado, incluso como él lo señala, pareciera demente, pero lo está, asegura, porque no puede creer lo que sucede en el país ante la falta de una seguridad que inhibe el desarrollo y obstaculiza el crecimiento económico y social; asombrado ante la agresividad que se vive en las calles ya que hoy, advierte, cuesta trabajo salir adelante porque hay que cuidarse de todo. Sin embargo, considera, siempre hay la esperanza de que todo mejore.

Originario de Juchipila — en donde está el cañon— al sur de Zacatecas, David Silvah supo que desde niño que el dibujo era lo suyo y descubrió a quienes serían los referentes en su pintura: los héroes revolucionarios Francisco Villa y Emiliano Zapata y más tarde, el Quijote, al que considera el inspirador de las gestas revolucionarias y que no tiene nacionalidad, porque pertenece a todos.

El artista, que se caracteriza por su sencillez, está radicado desde hace varios años en Rosarito, Baja California, ya que considera que la frontera le ha brindado oportunidades para salir adelante. Esta es la plática con Siempre.

 

 

¿A qué edad empezó a pintar? ¿Hubo influencias?

De parte de la familia, siempre hubo influencias. Mi papá se ponía a pintar y yo lo miraba como lo hacía, y uno de mis hermanos hacia una especie de esculturas.

Le explico, la casa de mis papás está enfrente de un parque y mi hermano, mientras platicaba con sus amigos, recogía las palmas de dátil, donde la base de la hoja es esponjosa y alargada y con su navaja de trabajo, rascaba la hoja y les daba formas variadas, como cabezas de mayas o armas de las que usaban los aztecas.

Sin embargo, aprovechaba todo, porque como el parque estaba construido con cantera, ésta por el paso del tiempo, se desgasra y se desmorona. Mi hermano recolectaba los pedazos caídos y formaba objetos.

Eso me atraía mucho y cuando llegaba a la escuela me ponía a dibujar en mi mesabanco y no lo hacía tan mal, ya que la propia maestra me ponía a dibujar en el pizarrón el sistema planetario o aspectos de la naturaleza. Ya venían las tareas con dibujos y venían las amiguillas a pedian que les dibujara distintas cosas, y le va gustando a uno, como que va encajando y eso me hacia diferente.

 

¿Es un autodidacta?

Sí, de hecho me atoré mucho en eso. Aunque mi base es autodidacta y eso le enseña a uno mucho, debí haber estudiado más. Busqué opciones pero no tenía maestros cercanos y cuando lo hice, no encontré los adecuados, porque yo dibujaba naturalmente y lo que quería era tener técnica, que me dirigieran para hacerlo mejor y más rápido.

Fue hasta que tomé una clase en Alemania, en un taller con un pintor y caricaturista muy renombrado, Sebastián Krüger cuando las cosas se mejoraron. ¿Cómo lo conoci? gracias a un libro que me dió a cambio un cliente, que me debía alrededor de 100 dólares. Me gustó mucho el libro y la verdad pensé ¡aquí hay magia!, claro, pero no por ser magia tiene que engañar al ojo.

Por redes sociales, descubrí que Krüger —reconocido por sus representaciones realistas de los Rolling Stones y que publica en medios internacionales— daba una clase en Alemania y tuve suerte, me aceptaron, un taller que está formado por un grupo que lo ha seguido a lo largo de varios años y que publican en medios importantes en el mundo.

 

Usted pinta mucho personajes como Francisco Villa o Emiliano Zapata…

Cuando pintó sobre temas mexicanos, no tengo referentes, mi influencia es mi origen: el rancho y mi pueblo en el cañón de Juchipila, en el sur de Zacatecas . Yo salía de la escuela y me encontraba una placa que decía, por aquí pasó Francisco Villa y eso me quedó muy marcado, además de escuchar los corridos revolucionarios que cantaba Antonio Aguilar.

Eso se trae, el creerse uno rebelde dizque con causa, pero es ahí donde me enlazó con la figura de el Quijote…Y es que en la primaria, fui monaguillo y antes de entrar a la secundaria, me fui al seminario, pero solo duré un año y me salí, y cuando lo hice, tenía los ojos como los de mis Quijotes, de susto, de loco, porque uno va a  estos lugares donde supuestamente se busca el bien y sale uno pensando, ¡aquí están criando diablos!.

 

 

El Quijote, ¿qué representa para usted?

Lo miraba en la televisión a través de una serie de caricaturas que hicieron y que me gustaban, pero yo no comprendía muchas cosas. Sin embargo, con el paso del tiempo, he ido entendiendo lo que significa esa figura. Para mí es como el papá de estos revolucionarios que también pinto, porque lo que todos estos amigos hicieron con sus hazañas, con sus historias, es lo que significa el Quijote, ese anhelo de libertad, de justicia para todos y peleaba contra lo que consideraba injusto. Además la manera tan bella en la que se refería a la bella Dulcinea y no como decimos en el rancho ¡la quero!. Al Quijote lo veo como el inspirador de cualquiera de estos revolucionarios.

 

Llama atención que su Quijote, hoy portada de Siempre en su 68 aniversario,  tenga esa expresión de asombro, de susto…

Cuando lo pinté, pensaba y y reflexionaba en qué es lo que  pasa en el país, con todo lo que estamos viviendo donde no hay respeto a nada.

Es un Quijote asombrado ante lo que se vive en este México y donde siempre tengo la esperanza de que mejore porque no puede estar peor, siempre dependemos de lo que hacen los gobiernos, aunque si trabajamos fuerte, algo libramos, pero cada vez que hay un cambio, tengo la esperanza de que esta vez, mínimo no nos jodan.

Siempre tengo la esperanza, pero si me voy drástico, pienso que no me he podido desarrollar más, porque ante la inseguridad que vivimos, hay el temor de que uno sea candidato a que me secuestren un niño.

Esta inseguridad impide que la gente se pueda desarrollar, lo que contrasta mucho con situaciones, como cuando fui al seminario en Alemania, donde los compañeros están muy bien posicionados en revistas de alto prestigio, hacen portadas para disqueras, y tienen blogs donde muestran su obra y se ve como van vendiendo sus cuadros y se publicitan.  

Yo les comenté que era muy bueno que eso se pudiera hacer en su país, ya que aquí, si sienten que a uno le va bien, sobran amigos.

La gente cree que uno siempre trae el dinero en la bolsa y eso no es cierto y es la parte del país que me duele, la parte de no poder desarrollarme más en mi país.

Por ello, es la expresión de el Quijote, asombrado, asustado ante la situación de inseguridad que vivimos. Por mucho que uno quiera ser optimista, algunos dirán que no es para tanto, pero la agresividad está en la calle, la gente desconfia unos de otros. Cuesta trabajo salir adelante porque hay que cuidarse de todo.

En una ciudad grande donde se puede elegir a sus amistades, se la puede llevar tranquilo, pero por ejemplo en mi pueblo, en Zacatecas, está difícil porque mis conocidos, cuando eramos niños nos llevabamos bien, pero ahora ya como hombres, uno se hizo mafioso o se fueron por el mal camino.

A mí, la frontera me abrió oportunidades, porque vienen los americanos que tienen otra economía y compran obra porque les gustó, y lo hacen con el dinero que les sobró de su semana de pachanga, pero para nosotros significaba tener más recursos.

Hay épocas difíciles, cuando deja de venir el turismo de calidad y solo vienen jovenes a divertirse. Si embargo, me tocaron experiencias de gente que al entrar a la galería se asombraba del trabajo, pensando que solo había fiesta en Rosarito y se encontraban con pinturas de calidad. Esas personas hasta ahorita siguen comprando.

 

¿Dónde expone su obra?

Tenía una galería, pero ya la cerré. Ahora me involucré con galerías de San Diego y de Pensilvania y empecé a arriesgarme a que se vendiera del otro lado, no me mantienen pero sí me ayudan a salir adelante. Y es que hay un festival de Arte, en San Diego, donde exponen hasta 500 artistas, al que le llegan 70 mil personas en un día caminando y llega de todo, gente de dinero, gente que va a pasear. Es una nueva forma de mostrar la obra. Gracias a estos festivales, las galerías me conocen, me invitan y dan respaldo a la obra.

Pero le insisto, como le dije a mi hijo cuando estaba chiquito y empezaba a dibujar a los héroes de Hollywood, a Batman o Supermán. No, le dije, en México tenemos nuestros super héroes y  le mostré a Pancho Villa, a Zapata, al Santo, a Blue Demon, y al Quijote. Siempre digo que el Quijote nace en donde uno quiere y es muy cierto eso de que el Quijote cabalga por el mundo.