“Hagamos que el Estado sea, no el hombre grande que dijera Platón, sino como una gran familia de la que queden desterrados para siempre el odio, la mentira, la desconfianza y la lucha de clases, a fín de que en su lugar imperen el espíritu de justicia, de mutua ayuda, de caridad y de amor al prójimo”
Rafael Preciado Hernández
El 13 de junio, el presidente López Obrador dijo que “Un integrante de clase media, media-media, media-alta, incluso con licenciatura, maestría o doctorado, está muy difícil de convencer […] es una actitud aspiracionista, es triunfar a toda costa y querer salir adelante. Muy egoísta”. La declaración es sumamente desafortuna ya que además de sumar nuevas categorías para dividir a los ciudadanos, califica la educación y el éxito como aspectos negativos.
Hoy lo que realmente urgente es construir una agenda nacional que incluya el combate a la pobreza, la desigualdad, la corrupción e impunidad, así como la consolidación de las instituciones y los órganos autónomos. No estamos para seguir con divisiones ni mucho menos para revivir categorías anacrónicas que sólo sirven para ahondar en nuestras diferencias, como la batalla contra la clase media a la que llama el presidente López Obrador o los conceptos de izquierda y derecha que sin entender del todo, repiten constantemente quienes buscan polarizar.
Decía Chesterton que “no estamos divididos entre los que saben y los que no saben, sino entre a quienes les importa y a quienes no” y en este país, como en todo el mundo, la clase media con educación siempre ha participado y ha sido la responsable de los grandes cambios y de fundar instituciones tanto públicas como privadas. No en un afan “aspiracionalista y egoista” como acusa el presidente López Orador, sino en el más puro afán de contribuir a su país.
Ejemplos de lo anterior se documentan a lo largo de toda la historia, desde la Ilustración francesa que llevó a la preocupación por los problemas sociales y hasta la crítica Generación de 1915, también conocida como “Los 7 sabios de México”, desde donde jóvenes universitarios como Manuel Gómez Morin y Vicente Lombardo Toledano, entre otros, desarrollaron un pensamiento de avanzada que se traduciría en instituciones, sindicatos y hasta órganos autónomos que siguen vigentes, la educación ha sido la raíz de todos los cambios positivos. Incluso existe la llamada Economía del Conocimiento, que es una de las formas más acertadas de medir el avance de los países, y en ella se toman en cuenta aspectos como la cantidad de posgrados que se entregan al año, la cantidad de patentes que se registran o la cantidad de artículos de investigación que se publican.
Sin embargo, es obvio que el ataque a las personas con educación superior del presidente López Obrador se debe a que es el rubro en donde perdió más votos su partido. Entre el 2018 y el 2021 Morena perdió el 23% de la votación de quienes tienen preparatoria, universidad o posgrados, y esto no tiene que ver con una presunta lucha de clases o con el egoísmo y la búsqueda de éxito, simplemente es la opinión de las personas que cuentan mayores elementos para saber que el rumbo de México es errado y apremia corregirlo.
Coordinador del Grupo Parlamentario del PAN
