Entrevista con Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia Consultores
Contundente, Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia Consultores, califica como una farsa la consulta que se llevará a cabo el 1 de agosto. Señala en entrevista con Siempre que la idea de que se pueda llegar a completar una participación cercana o mayor al 40 por ciento que se requiere para que sea legal y vinculatoria es sólo un sueño que no se hará realidad, además de lamentar que no se utilicen los mecanismos de participación ciudadana como debe ser.

Luis Carlos Ugalde
Una farsa
Luis Carlos Ugalde no se anda con rodeos y va directo al punto, la consulta no tiene una pregunta clara, algo que ve como uno de los principales defectos de la misma.
“Para que una consulta popular fuera efectiva, la pregunta debe generar una decisión clara para que hubiera un mandato concreto al gobierno en turno y eso significaba, según la Ley de Participación Ciudadana, que la pregunta debía ser clara, precisa y producir una opción binaria, sí o no, respecto a un hecho concreto que debía llevar a cabo el gobierno en turno y la consulta del 1 de agosto es una farsa porque la pregunta redactada por la SCJN no se entiende, porque no está clara cuál es la consecuencia y, además, porque el Presidente de la República, que es el promotor de esto, está engañando a la gente diciendo que la pregunta dice otra cosa cuando en realidad eso es falso”.
En cuanto a la participación, asegura que no se cumplirá con el mínimo que marca la ley para que la consulta obligue al gobierno a actuar en cualquier sentido.
“Esa consulta popular no va a generar ningún mandato claro y concreto, en este momento la pregunta que me hago es que va a pasar con el sí que va a ganar con menos del 40 por ciento, claramente no será una respuesta vinculatoria desde el punto de vista legal, pero políticamente el presidente va a decir que la mayoría del pueblo ha hablado y dijo que está a favor de esclarecer acciones de actores políticos del pasado y más, pero que significa esclarecer acciones políticas, no queda claro una consecuencia concreta”.
Si bien durante la entrevista aclaró que la consulta no tendrá ninguna consecuencia legal, si expresó su descontento con la manera en que este tipo de ejercicios afecta la cultura de la legalidad.
“No se está cumpliendo con el espíritu que dio lugar a la consulta popular, de tal forma que no hay una consecuencia concreta y creo que el hecho de que políticamente hablando el gobierno diga que el pueblo decide en materia de justicia, debilita la cultura de la legalidad porque hace pensar a la gente que basta con manifestarse para que el gobierno actúe”.
En resumen, señala nuestro entrevistado, hay muchos indicios para decir que se trata de una farsa y no de un método democrático.
“Esto significa, además, que el gobierno puede patear la pelota y evadir su responsabilidad de combatir el delito cuando lo encuentre, por lo tanto, me parece que es una farsa, debilita la cultura de la legalidad, hace daño y no produce un mandato claro y concreto”.

Boleta de consulta
La narrativa
Detrás de la intención, pese a las evidentes fallas, de llevar a la práctica una consulta popular como la que se hará el 1 de agosto, de acuerdo con Luis Carlos Ugalde, está la idea de que se debe mantener la decisión del pueblo en todo momento, aunque no se llegue a ninguna parte.
“El presidente necesita mantener una narrativa de que el está desmontando la pesadilla del neoliberalismo y necesita mantener la narrativa de que él, por primera vez, está combatiendo la corrupción y necesita mantener la narrativa de que todo el pasado fue malo; la consulta es parte de esta narrativa, de esta historia épica que López Obrador ha construido para mantener azuzada a su base política y electoral de apoyo, es eso y es la épica de que el pueblo decide siempre y en todo momento”.
En la plática con Siempre!, Ugalde lamentó la falta de claridad de la pregunta y que este ejercicio se inscribe más bien en uno de propaganda.
“Es un engaño porque no se deriva ninguna acción concreta, ningún mandato específico, es lo que quieras tú, los sujetos son actores políticos, las acciones son plurales, las decisiones son en tiempo que no tiene acotamiento, del pasado, o sea, es ambiguo por lo tanto no hay un mandato claro, que va a hacer el presidente con el sí el 2 de agosto en caso de que voten más del 40 por ciento, no sé, puede hacer lo que quiera, es una consulta frívola en el sentido de que no produce sustancia, no produce claridad, no produce consecuencias medibles y esa es una contradicción a la legislación que dio lugar a la consulta hace casi 10 años, no produce nada, salvo propaganda política”.

Cultura de la legalidad
Consultar si se aplica o no la ley es una de las principales críticas que se hace a la consulta del 1 de agosto. Para nuestro entrevistado, se está engañando a los ciudadanos con una pregunta sin la claridad necesaria para que se tome una decisión concreta.
“Se debilita la cultura de la legalidad, porque ésta establece que la ley se aplica, independientemente de la opinión de la gente, de la popularidad, la ley se aplica independientemente de si la ley es justa o no –que es un discurso de López Obrador que se debe cumplir cuando es justa según él–, pero no, esto debilita la cultura de la legalidad porque hace pensar que para que la ley se aplique o para que se combata a la corrupción tiene que haber una manifestación del pueblo y esto es una aberración porque confunde a la gente; pensar que si la gente quiere y el poder puede, se debe enjuiciar a expresidentes, ese es un engaño y un engaño demagógico que debilita al Estado de derecho”.
Finalmente, explicó que la consulta popular debería ser utilizada para conocer la opinión de las personas sobre temas que tienen impacto en sus vidas, y señaló dos ejemplos de lo que a su juicio deberían ser temas para futuras oportunidades.
“La legalización del uso lúdica de la marihuana, eso es una pregunta clara, sí o no, eso produce un mandato claro a favor de que se pueda o no, en donde la gente tenga información suficiente para que pueda hacerse una opinión clara; por ejemplo, se podría preguntar acerca del aborto, si debe o no ser legal, estos son dos ejemplos, la marihuana y el aborto son temas que le impactan a la gente, tiene posiciones claras, puede generar un mandato preciso de lo que se debe o no se debe hacer”.

La numeralia de la consulta
La consulta popular en la que se preguntará a la ciudadanía si están a favor o no por esclarecer hechos del pasado de actores políticos, deberá contar con una participación del 40 por ciento del padrón electoral vigente.
También te puede interesar
Éste está conformado por 94 millones de electores, por lo que el 40 por ciento significa que 37.6 millones de mexicanos deberían participar en la misma.
Experiencias previas muestran que este tipo de ejercicios se caracterizan por una baja participación: en 2002, el gobierno de la Ciudad de México llevó a cabo una consulta con el tema de los segundos pisos que se estaban construyendo, la participación fue del 6 por ciento del padrón de la capital del país.
En 2018, la consulta para definir si se cancelaba o no la obra para construir el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco, contó con la participación de poco más de un millón de personas en todo el país, 747 mil votaron a favor de la cancelación.
En la elección de este año, que combinó la de Diputados Federales y gobernadores en 15 entidades del país, así como miles de presidencias municipales y diputaciones locales, la participación ciudadana fue de poco más del 52 por ciento, es decir, poco más de 47 millones de votantes acudieron a las casillas, pero en una consulta sin el incentivo de elegir a nuestros gobernantes el escenario puede cambiar drásticamente, pues para que sea legal deberá repetir la misma participación de una ciudadanía que puede estar más interesada en otros temas que en volver a acudir a una casilla de votación para un resultado incierto.
