En la Cámara de diputados esta semana se ha hecho una pausa para la reflexión cuando se apresuraban a votar la reforma constitucional en materia de energía eléctrica, el líder de los diputados de Morena al ver que la oposición por fin se integró en un bloque cohesionado para votar en contra del proyecto de reforma enviado por el presidente, por lo que aprovechando los días de asueto decidieron postergar la votación hasta el domingo de resurrección, tal vez apostando en que habrá algunos diputados de la oposición que no regresarán al trabajo en domingo para así apresurar la aprobación de la reforma.
En nuestro país, las crisis Económica y de Seguridad Pública, han golpeado a innumerables familias y enlutado ya a demasiados hogares. Respecto de la situación de la economía, los indicadores presagian que muy lentamente se recuperará el crecimiento, sin que ello implique el irresponsable anuncio de que ya superamos la crisis, aunado al alto índice de inflación, hace falta prudencia en el gobierno. En cuanto a la crisis de Seguridad Pública, se ha dicho en todos los tonos, que la persecución del narcotráfico la delincuencia organizada debe ser más contundente y no solamente con abrazos, lo que se cuestiona es que no hay una política pública definida, y pese a que en el gobierno pertinentemente saben que las políticas públicas deben evaluarse por sus resultados de manera periódica, sólo se percibe empecinamiento, testarudez y soberbia.
En el ámbito internacional, la invasión de Ucrania por las tropas rusas continúa con las masacres de la población civil, en la ciudad de Mariupol se calcula que hay entre 20 mil y 22 mil muertes de civiles, lo que ha llevado al presidente ucraniano Volodimir Zelensky a acusar ante la ONU a Rusia por crímenes de guerra. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiteró su valoración de que Rusia ha cometido genocidio en Ucrania, y señaló que cada vez es más claro que Putin solo está tratando de eliminar al pueblo ucraniano, incluso la idea de ser ucraniano.
En el mundo cristiano esta semana se conmemora la pasión y crucifixión de Cristo, tiempo propicio de hacer un alto en el camino para reflexionar sobre los acontecimientos que hemos venido viviendo en los últimos tiempos. La llamada Semana Santa o Semana Mayor en la religión Cristiana, es la ocasión para hacer una pausa en nuestras vidas y reflexionar.
La fiesta pascual de los cristianos tiene sus raíces en la pascua de los judíos, o Pesaj, que es una festividad religiosa judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto. La celebración judía, se entiende mejor al conocer los ritos de celebración pascual del Antiguo Testamento para luego interpretar el misterio de la muerte y la resurrección de Jesús, que constituye la fiesta más importante de la religión cristiana de la iglesia Católica.
El origen puede rastrearse desde los tiempos antiguos cuando los pastores nómadas celebraban con una fiesta especial el comienzo del año o la transición entre el invierno y la primavera. Coincidía con la época del año en la cual nacían las crías de las ovejas. La noche del primer día de luna llena de la primavera se reunían los pastores en el desierto, sacrificaban y cenaban un cordero, realizaban un rito mágico-religioso para ahuyentar a los espíritus que podían perjudicar a los ganados o para ganarse la protección de los buenos espíritus y agradecían a los dioses la protección a su pueblo. Posteriormente el pueblo judío conmemoró su liberación de la esclavitud con la salida de Egipto.
Estos días, desde la conquista española en nuestro país, se han conmemorado por la comunidad cristiana, que representa la mayoría de la población, con un espíritu de reflexión, meditación e introspección, así como, con representaciones de la pasión de Cristo, algunas de las cuales son famosas en el mundo entero, como: la procesión silenciosa de San Luis Potosí; los penitentes de Taxco; la pasión de Iztapalapa en el Distrito Federal; la de Metepec o la de Tenango del Valle, en el Estado de México, por citar algunas.
A la par de las celebraciones religiosas dentro de un particular “sincretismo religioso” estos días se convierten en temporada de holganza, esparcimiento, diversión y hasta de excesos; de vacaciones en distintos lugares, en playas -quienes pueden- aunque algunos pueden con visita previa o posterior al Monte de Piedad. En suma tenemos nuestra tradición.
Por lo pronto en estas Semana Santa y Semana de Pascua, esperemos que opere la cordura y se cumpla las palabras pronunciadas por Jesús: “Al César lo que es del César”, y a Dios lo que es de Dios”. La Pasión de Cristo tiene otras lecturas filosóficas y de mayor trascendencia que afectan el paso del hombre en el tiempo infinitesimal de la vida humana. La sociedad espera un planteamiento y un convencimiento de construir una rúa por donde transitar hacia una sociedad más justa. Un mundo mejor, como el que Jesús soñó y prometió para toda la humanidad.
Así las cosas, esperemos que estos días de descanso y recogimiento, sirvan a nuestra clase política empezando por el inquilino del Palacio, para reflexionar con serenidad y responsabilidad sobre lo que el País necesita, que lo hagan con visión de futuro, comprometidos con México y que de una vez por todos entiendan que no tienen el monopolio del amor a México y que es una desmesura denostar a quienes les señalan sus equívocos y extravíos, deben tener la humildad de aceptar sus errores y enmendar y corregir lo que no ha funcionado.
