Desde sus campañas electorales López Obrador en sus discursos en repetidas ocasiones denunció la corrupción de los gobiernos en turno y la impunidad y connivencia de las autoridades con los delincuentes, proclamando a la 4t como el fin de la corrupción.

Por denuncias de los ciudadanos en repetidas ocasiones ahora resulta que al parecer este sexenio no solo no se ha terminado con la corrupción sino que ha aumentado en cantidad e incidencia.

México ocupa la posición 124  de 180 países en el mundo que son evaluados por Transparencia Internacional  en materia de corrupción, nuestro país ocupa el lugar 38, último lugar de los países integrantes de la OCDE. En la evaluación de corrupción del 2021, México fue calificado con un valor de 31 sobre 100 puntos,  en el mismo nivel que Nigeria Gabón Papúa y Nueva Guinea; y muy por debajo de Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, que obtuvieron 90 puntos.

La más reciente Encuesta Nacional de Corrupción y Buen Gobierno efectuada en 2021, nos muestra que la percepción de corrupción es un tema en donde los “usos y costumbres” refuerzan las acciones contrarias a la legalidad, y provocan impunidad, llegando a  considerar que los actos de corrupción son una condición cotidiana y cultural.  La encuesta documenta más de 200 millones de actos de corrupción relacionados con trámites administrativos y judiciales. El pago de “mordidas”, sobornos para obtener permisos o licencias, y la incertidumbre que genera este proceso, tienden a reducir los incentivos para la inversión; una de las  desventajas de la corrupción; es la falta de productividad en la administración pública, haciendo que los trámites sean dilatados y costosos lo que impide la inversión, así como el desarrollo de la industria y el crecimiento de las empresas.

El pasado domingo 5 de junio ocurrió el “Robo del Siglo” digno de un guion de película; de un patio de maniobras en el  puerto de Manzanillo, 20 contenedores con mercancía valiosa fueron robados. El robo ocurrió el 5 de junio pasado y los criminales utilizaron grúas y otros vehículos pesados durante entre  diez horas para consumar el atraco. Los contenedores que contenían plata, oro, zinc a granel y  aparatos electrónicos, se encontraban en el patio de maniobras a la vista de quien quisiera transitar por ahí.

El robo se inició en la madrugada, en una operación que duró entre 8 y 10 horas, por un comando armado de aproximadamente 15  hombres con armas llegaron a la zona industrial sometieron, primero al velador, después a los supervisores, y finalmente a los operadores de montacargas. Se dijo que tuvieron todo el tiempo, pues eligieron los contenedores con la mercancía que les interesaba y posteriormente los subieron en plataformas de trailers para poder sacarlos del patio de la empresa y trasladarlos. ¿Y la Policía, la Marina y la Guardia Nacional ?  Bien Gracias.

La Marina tiene a su cargo la seguridad de los puertos directamente en terminales portuarias, en la parte correspondiente a la aduana y en la capitanía de puerto; sin embargo, las autoridades señalaron que “… no se podría decir que hay una responsabilidad directa de la Secretaría de Marina, recuerden que en las ciudades hay otros órdenes de gobierno, autoridades estatales gobiernos municipales que coadyuvan en este caso”. Sin embargo el gobernador del Estado de Colima pertenece a Morena y la Presidenta Municipal de Manzanillo también pertenece al partido político de Morena.

Ahora tendremos que esperar que la FGR investigue, y recupere lo robado y ponga a los responsables tras las rejas. Según el informe del centro de análisis “México Evalúa” sobre la impunidad en México, asegura que 94,8 % de los casos denunciados en ese país quedan impunes como resultado de un sistema que no cuenta con los mecanismos ni capacidades suficientes. Las fiscalías del país y sus funcionarios están rebasados y cada vez se inician menos investigaciones. En promedio a nivel nacional, existen 11 fiscales, 9 peritos y 14 policías ministeriales por cada 100.000 habitantes.

Cuando observamos estas cifras llegamos a la conclusión de que es tiempo de que el presidente deje a un lado  la demagogia y su política de abrazos a los delincuentes, y de que se  tome en serio  la seguridad de todos los mexicanos sin distinción, por lo que se hace necesario y urgente plantear una estrategia debidamente estructurada para atender y contener la violencia e inseguridad.