El fin de semana pasado llegaron a nuestro país los primeros 60 médicos cubanos de los 500 contratados por el presidente de México como parte del acuerdo que suscribió en mayo en su gira por aquel país.

Como antecedente, en junio del 2020 el Gobierno Federal erogó cerca de 6 millones de dólares, para traer a 585 médicos del sistema de salud de Cuba, a pesar de la franca oposición del gremio de médicos mexicanos, finalmente se consideró un caso urgente frente a la crisis sanitaria provocada por el Covid19. Ahora en esta ocasión, a pesar del desacuerdo de quienes llama adversarios conservadores, el presidente señaló que “la salud no tiene que ver con ideologías tiene que ver con los derechos humanos y si hay que traerlos de Estados Unidos, de Rusia, de Cuba, Japón o Francia, los vamos a tener aquí, pero lo importante es que tengamos”.

Después del anuncio del presidente, en el mes de mayo, pasado, 30 federaciones, asociaciones y colegios de médicos de México enviaron una carta al Presidente para manifestarle su “profunda desaprobación y enérgica protesta” y su rechazo a la contratación de médicos cubanos porque señalan que en nuestro país, “no faltan médicos, faltan plazas bien instaladas, salarios dignos, seguridad, medicamentos y equipo”. En nuestro país hay suficientes médicos con capacidad, egresados de las Universidades de la República Mexicana, algunos de ellos desempleados o empleados eventualmente con salarios muy bajos o en zonas de inseguridad extrema.

Tal es el caso de los pasantes de medicina que son enviados a cumplir su servicio social profesional a diferentes zonas en las que no se garantiza su seguridad ni condiciones mínimas para que puedan efectuar su trabajo, y que terminan acosados, amenazados o incluso muertos.

Tal vez, la creencia del señor Presidente sea que los médicos cubanos serán capaces de llevar a cabo su labor sin los medicamentos y suministros mínimos. Por supuesto que en su discurso promete que no hay techo al presupuesto en salud y que garantiza que habrá todo lo necesario, medicamentos y análisis clínicos. Promesas que lleva haciendo en el campo de la salud desde la desaparición del seguro popular y la creación del Insabi.

La vivencia es distinta, los pasantes que cumplen sus funciones en condiciones precarias con un sueldo insuficiente y los médicos desempleados a lo largo del país por un lado y los usuarios desprotegidos, sin medicamentos, esperando por largo tiempo la atención por falta de insumos o incluso enviados a adquirirlos por fuera del sistema, cuentan una historia diferente.

Si, la salud es un derecho humano, también es cierto que México se ha comprometido a cumplir con la atención a la salud de toda la población. Y para cumplir con un derecho, no se pueden ignorar todos los demás derechos humanos.   

La ONU ha llegado a catalogar este tipo de acuerdos de “adquisición” de médicos cubanos como “trabajo forzoso”. La ONG Prisoners Defenders presentó un informe a inicios de este año,  con más de mil testimonios de profesionales cubanos víctimas de esclavitud y trabajo forzado, cuando son enviados a otros países en las misiones internacionalistas. En dichos testimonios señalan que la mayoría no participa de manera voluntaria, y que sólo reciben el 20 por ciento de los salarios pagados y el régimen cubano les retira el 80.

Para que los médicos cubanos puedan ejercer su profesión en México, deben cumplir con las leyes mexicanas, en particular con la Ley General para el ejercicio de las Profesiones, Reglamentaria de los artículos 5° y 121 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Para el ejercicio de una o varias especialidades entre ellas las de Medicina, se requiere autorización de la Dirección General de Profesiones, debiendo comprobarse previamente: 1.- Haber obtenido título relativo a una profesión en los términos de esta Ley; 2.- Comprobar, en forma idónea, haber realizado estudios especiales de perfeccionamiento técnico científico, en este caso en la Medicina General o especialidad Médica. Los extranjeros podrán ejercer en México las profesiones que son objeto de esta Ley, con sujeción a lo previsto en los tratados internacionales de que México sea parte. Los títulos expedidos en el extranjero serán registrados por la Secretaría de Educación Pública, previo trámite de reconocimiento de la equivalencia, siempre que los estudios que comprenda el título profesional, sean iguales o similares a los que se impartan en instituciones que formen parte del sistema educativo nacional. Para que los títulos obtenidos en el extranjero puedan ostentarse para ejercer la profesión en México, deberán ser revalidados de conformidad con esta ley y las demás aplicables en materia educativa. El hecho de que alguna persona se atribuya el carácter de profesionista sin tener título legalizado en México, o ejerza los actos propios de la profesión, se castigará con la sanción que establece el artículo 250 del Código Penal vigente.

De todo esto, se desconoce el cumplimiento, en cuanto a capacitación, dijo el presidente que “los galenos recibirán una capacitación en las regulaciones propias de su labor y de las instituciones que apoyarán y serán ubicados en los municipios de Nayarit, donde se desempeñarán, para contribuir a brindar al pueblo mexicano una atención médica de calidad”. Por lo pronto, ya han recibido sus batas blancas con el logotipo del IMSS bordado en el brazo.