Yo te saludo María (Je vous salue, María, Hail Mary, Francia-Suiza, 1984) de Jean-Luc Godard, con Myriam Roussell (María), Thierry Rode (José).

 

María, bella joven “normal” que practica el basquetbol, trabaja ayudando a su padre en una gasolinera. De pronto se da cuenta que se encuentra embarazada. Lo extraño es que no ha tenido relaciones sexuales con ningún hombre. José, su novio no concibe que ella, siendo virgen, vaya a tener un hijo. El tema sagrado de la inmaculada concepción de María, madre virgen de Jesús, quien permaneció así, ante, durante y después del parto, dogma de la Iglesia Católica, es tratado por Jean-Luc Godard, al adaptar libremente el libro El evangelio a riesgo del psicoanálisis (L`evangile au risque de la psichanalyse, 1977) de la pediatra y psicoanalista Françoise Dolto (1908-1988).

Jean-Luc Godard, quien, a partir de 1950, frecuentó la Cinemateca de París y los CineClubs, haciendo amistad con André Bazan (crítico de cine), Alexandre Astruc, Jean-Pierre Melville, Agnes Varda (única mujer), Roger Vadim, Louis Maller, precursores de la Nouvelle Vague, y con el equipo de Les Cahiers du Cinéma (François Truffaut, Pierre Kast, Jacques Doniol-Valcroze, Erick Rohmer, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard), integrantes de la Nouvelle Vague que revolucionara el cine francés, se atrevió, dentro del esquema del cine experimental que lo había ya caracterizado desde el inicio de su carrera como realizador, a filmar un drama psicológico, remarcando lo que Gilberto Macedo, realizador brasileño, consideró el trabajo de la “función-autor”.

Gilberto en su ensayo “Godard, Función-Autor” (Revista PANTALLA, número 13, abril de 1991, Dirección General de Actividades Cinematográficas de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM) escribió: “La cumbre de los críticos le da a Godard un sitio especial, al considerarlo un autor, ‘una persona que pertenece a la élite protegida de la genialidad creativa’ con lo que, da alguna manera le otorga la calidad de intocable, con sus ventajas y desventajas.”

Gilberto expone: “Como irónico es más problemático analizar a Godard y a su obra reciente, al tolerable, confortable crítico social, al que subordina el contenido de su mensaje a la forma y otras virtudes estéticas. El irónico romántico, el narrador, se vuelve un jugador que deleita con su creación, explotando los medios para quemar pirotecnia de su creatividad. Godard irónico irreverente, neutraliza la crítica social y solidifica el parámetro de los ‘iniciados’, de esos con el poder de construir autores y edificar cánones. Una de las virtudes de la ironía es la de establecer barreras y marcar la diferencia entre aquellos que destacan y los que no. Yo te saludo, María encuadra los problemas de la película en el cuerpo de María y el trabajo conceptual de las tomas. El filme reproduce dos de los más importantes mitos del patriarcado occidental sobre la mujer: la mujer como santa -María- y la mujer como pecadora -María a lo Godard- atada a la sexualidad y a la naturaleza. En Yo te saludo, María Godard usa a la hermosa y llamativa vendedora de gasolina-jugadora de basquetbol para desmitificar la santidad, pero su ‘virgen’ remistifica a todas las mujeres, como instrumento del milagro. María crea una nueva vida sin el sexo, más, milagrosamente, ella nos rescata de la condición de perdidos y de la alienación del vivir. Se vive como un sujeto del universo de signos. Cuando Dios se vuelve humano, el universo se fusiona con el conocimiento y la naturaleza se vuelve un signo de Dios y su omnipotencia. Yo te saludo. María, con sus extraordinarias escenas de la naturaleza -animales, flores, agua, la luna, las nubes- nos sugiere nuestra alienación a las cosas que nombramos. Más también su inmediatez y accesibilidad, tal accesibilidad proviene de la meditación de María, con su quieta sumisión a una gran ley externa a sí. En la cultura occidental, desde el siglo XVII, se multiplicaron las discusiones sobre el sexo y el tema, en los trabajos de Godard, se ha logrado, excepcionalmente, con gran carga estética e intelectualmente poderosa. Los realizadores (dice directores) que se vuelven famosos, los que se hacen Autores, demuestran su autoridad y maestría con su habilidad para imponer su visión artística y personal, su visión de las cosas e influyen en la producción de otras películas. Crean escuelas. El inmenso trabajo creativo de Godard, con sus representaciones de la sexualidad, lo legitimó y lo hizo socialmente significativo. La fuerza del Edipo en los héroes es a la vez la búsqueda de sus identidades y la conquista de otras. El asunto del tormento y la gloria de la creación, es más artístico que biológico. En una de sus películas, Godard se preguntó: ¿Por qué hago películas en lugar de bebés, no soy humano?”

Casado con Anna Karina (1940-2019), musa de sus primeras películas (después de Jean Seberg (1938-1979), en Al final de la escapada), quien perdió un bebé de ambos, Godard asume el tema de la inmaculada concepción, en Yo te saludo, María, no de una manera irreverente, sino pura y espiritualmente (el acompañamiento de la música de Johann Sebastian Bach y de Antonin Dvorak le dan mayor dimensión sagrada a la pureza de la imágenes), por encima de la concepción de la vida por el placer sexual.

En Yo te saludo, María, aparece constantemente la cita: EN AQUEL TIEMPO (EN CE TEMPS LÁ), como una referencia evangélica que lo que fue. La Naturaleza se hace presente, una y otra vez, cuantas veces sean necesarias, para remarcar que el relato sucedió en el tiempo y en el espacio. El primer diálogo del relato es revelador: María dice: Todo lo que sale por mi boca se hace mierda. El interlocutor le contesta: Deja ya de hablar. María contesta: Entonces deja de comer. El interlocutor dice: Contigo a veces no soporto el silencio. María: Podemos casarnos si quieres. No tengo miedo. Quizá eso nos ayude. Me pregunto. Interlocutor: ¿Qué? María: Todas las mujeres desean algo que sea único en el mundo. Interlocutor: ¿Pero no ves que no te escucho? Sabes, los hombres creen que entran en una mujer. Yo te saludo, María es una revuelta godardiana contra la intolerancia de la sociedad contra la libre disposición de las mujeres de su cuerpo y su posición de no decir, obsesivamente, de quien es el fruto de sus aventuras sexuales que han terminado en embarazo. Aparte, es una reflexión artística godardiana sobre la ciencia y sobre el pensamiento metafísico, con citas literarias. “Yo soy el que es. Tengo que ocuparme de los asuntos de mi padre”, dice el niño ya nacido y crecido. La revuelta godardiana culmina cuando vemos a María fumando y pintándose los labios que aparecen en un primerísimo primer plano. “La María de Godard, como dice Gilberto Macedo, como pecadora, atada a la sexualidad y a la naturaleza.” Lista para asumir su liberación del dogma opresor, diría yo.