«novissima voluntas servatur»

La última voluntad es la que prevalece

El caos que provocó la marcha del ego del Presidente el domingo 27 de noviembre, en la que unos bajo amenaza y algunos otros voluntarios fueron acarreados  desde los Estados en cientos de autobuses pagados por el gobierno, tan solo del Estados de México según Daniel Serrano Palacios consejero nacional de Morena en ese Estado, se rentaron 310 camiones los cuales partieron de distintos puntos del territorio mexiquense a la Ciudad de México, para marchar desde la Glorieta del Ángel de la Independencia por todo paseo de la Reforma hasta el Zócalo, reuniendo según cifras oficiales 1.2  millones de personas.

Para un presidente que defiende la austeridad como una trinchera, la marcha es de todo menos austera. Ha venido gente de todas partes del país, se ven autobuses estacionados en todas las calles que parten del Zócalo y las filas llegan a varios kilómetros, tan solo en la Avenida Tlalpan (Pino Suarez, San Antonio Abad y Tlalpan) la fila de autobuses estacionados llegaba desde el Zócalo  hasta el Viaducto Miguel Alemán, esperando a las personas que llegaron  desde Michoacán, Veracruz, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y todos los estados. La Marcha fue criticada por la senadora, Lilly Téllez, quien dijo que  esta marcha se pagará con los impuestos de los mexicanos.

El clima de violencia generado por la guerra sucia que emprendió desde el inicio de  su mandato el presidente en el poder, iniciadas en sus conferencias matutinas y continuadas con la anticipada campaña de sus corcholatas. La violencia verbal y en las redes sociales, se convierte en violencia física. Es cierto y debe decirse que en otros tiempos también los priistas y perredistas, cayeron en la tentación de utilizar los denuestos y ataques en contra de sus adversarios políticos, pero nunca desde la tribuna presidencial.

Por otra parte, el eterno candidato López Obrador sistemáticamente expresa desconfianza en las instituciones encargadas de organizar y calificar los procesos electorales y ha reiterado categóricamente y sin ningún requiebre verbal que No habrá de aceptar los resultados del INE y en su caso del TRIFE, a menos que se concretice la reforma a la Constitución que él propuso. Lo significativo de esta actitud es que se produce un estado de ánimo social de crispación, de escepticismo y de desconfianza anticipada en los resultados de los comicios. Falta aún ver para la próxima semana, el resultado de la votación en el Pleno de la Cámara de diputados para saber si su proyecto de reformas electorales es rechazado en la Cámara de origen.

En verdad parece demencial que todos los actores políticos  hayan caído en el juego del presidente con  la polarización social que ha provocado desde sus campañas  y que insiste en repetir el esquema de injuriar, denostar  y descalificar a los adversarios políticos, escondidos en la metáfora de ser necesario una campaña de contraste, que aún si fuera el caso, trasciende y  cae en la mentira, la calumnia y la injuria. No hay en su entorno alguien que le explique que la violencia verbal incontrolada, escala y se trasforma en violencia física. Más preocupante sería que a sabiendas se está creando este clima social.

Cual si fuera un guion de telenovela, han comenzado a desatarse las pasiones entre los  políticos inmersos en la contienda electoral del próximo año y del 2024. Al irse perfilando las diferentes candidaturas ha ido subiendo el tono de los intercambios verbales, mediáticos y de redes sociales.

Que por cierto, los niveles de podredumbre que cualquiera observa en las redes, la saturación de mensajes de una obviedad rayana en la imbecilidad, terminará por restarles credibilidad y los ciudadanos que buscan información regresaran buscarla en medios digamos tradicionales.

Al interior de todos los partidos y hacia dentro de la posible y deseable alianza electoral entre PAN, PRI, PRD y MC, existen historias, rumores, trascendidos de las emociones encendidas entre quienes buscan contender para las elecciones en el Estado de México y en Coahuila el próximo año y para los puestos de elección popular en las elecciones del 2024.

Y de esta comedia no se salva, ni Morena, ahí está la historia de la rebelión de Monreal, cuyo episodio final y desenlace aun no conocemos. En fin, hasta los asuntos serios, que si no fuera tan grave pues en ello está el futuro de México, tienen un lado chusco y en ocasiones debemos voltear la vista hacia esa arista, para exorcizar los demonios.