Desde los valles profundos de la Sierra Tarahumara en Chihuahua, en una carrera contra el tiempo y el espacio, llevando consigo la herencia de sus ancestros, seis mujeres Rarámuri, de espíritu indomable, desafiaron el desierto de Mojave. Verónica Palma, Ulisa Fuentes, Lucía Nava, Rosa Parra, Argelia Orpinel e Isadora Rodríguez recorrieron 340 millas desde los Ángeles California, hasta las Vegas, Nevada, en el marco del ultramaratón “The Speed Project”.
Según publicación de Infobae, “The Speed Project” fue creada por Nils Arend, un deportista de nacionalidad estadounidense que la corrió por primera vez, con cinco amigos, en 2013. Es a partir de 2014 que la instituye como ultramaratón. Denominación que puede otorgarse a toda carrera que supera los 42,195 metros del maratón olímpico.
Esta carrera es de 547,177 metros. Se inicia en el muelle de Santa Mónica, California, a las 4 de la mañana y la meta se ubica en las Vegas, Nevada, en el conocido letrero de “Bienvenidos a las Vegas”. La carrera se lleva a cabo en una parte del Death Valley (Valle de la Muerte).
El Valle de la Muerte es uno de los parques nacionales de mayor extensión en los Estados Unidos (1,34 millones de hectáreas), es descrito por la oficina de turismo de California, como “…el parque que contiene dunas de arena del tamaño de una montaña, llanuras salinas bajo el nivel del mar, misteriosas rocas cantoras y coloridos cañones de arenisca…es el lugar más cálido y más seco de los Estados Unidos, con temperaturas que en verano superan los 49º C y precipitaciones medias de 2 pulgadas/5 cm al año”.
Señala “Infobae” que, en el mundo del atletismo, muchas competencias sobresalen por diversos motivos, entre otros por, su dificultad, tradición o el misterio que las envuelve. The Speed Project es una de las pruebas más enigmáticas y desafiantes a nivel mundial, pues trasciende los limites convencionales del deporte e ingresa a un terreno legendario.
Es una carrera que desafía incluso a los deportistas más experimentados. Requiere de cada equipo una resistencia excepcional, normalmente está formado por seis miembros. Cada corredor debe cubrir aproximadamente 90 kilómetros durante el lapso de dos días. Aunque debe reconocerse que hay quienes la recorren en lo individual.
Algo distintivo de esta competencia es su falta de estructura formal. No cuenta con reglas precisas para los participantes. No tiene un proceso de inscripción formal. Normalmente acuden por invitación y pasan por un proceso de selección que evalúa tanto su rapidez como sus motivaciones personales. Lo cual torna la carrera en algo un tanto misterioso, pero les permite imprimir la esencia de cada uno de los participantes. Al propio tiempo, las y los corredores tienen la libertad de trazar su propio camino, siempre y cuando se mantengan fuera de las autopistas. Lo que requiere de un planteamiento estratégico.
La esencia de la carrera es un reto físico e intelectual que consiste en desafiar la tenacidad, la destreza y el trabajo en equipo. La carrera tiene una categoría exclusiva para mujeres.
Las corredoras Rarámuri lograron su inscripción en esta singular carrera. Subieron al pódium poniendo en alto el nombre de México y en particular de su natal Chihuahua. En su primera incursión en esta travesía, lograron el tercer lugar.
El Instituto Nacional de Pueblos Indígenas señala que la etnia Tarahumara, se denomina a sí mismos “rarámuri”. Palabra cuyo significado es “corredores a pie”, que derivan de las raíces: “rara” que quiere decir: “pie” y “muri” que significa “correr”. De ahí que se les reconozca su gran habilidad para recorrer largas distancias en su tierra natal, que se caracterizan por ser lugares distantes, terrenos sinuosos y escarpados. Esta práctica cotidiana a la que están acostumbrados y que no les significa mayor esfuerzo, les ha permitido participar exitosamente en diversas carreras deportivas.
Los Tarahumaras habitan parte de la Sierra Madre Occidental que atraviesa el Estado de Chihuahua y el suroeste de Durango y Sonora. De los grupos originarios de la región se encuentran los tepehuanes, pimas, guarojíos y mestizos. Los Tarahumaras son los más numerosos y los que habitan un territorio más amplio, por eso se le denomina la Sierra Tarahumara.
En la carrera, el público se volcó en apoyo hacia nuestras compatriotas. Los desafíos financieros fueron complicados, pero finalmente fueron vencidos. Su equipo denominado “Ra ra ra” fue aclamado en el país vecino. A su llegada a la Ciudad de México, fueron recibidas con gran reconocimiento, como lo que son, unas mujeres que inspiran a las demás a derribar barreras, plantar banderines, a alcanzar sus sueños, pero sobre todo, a demostrarse a sí mismas su gran potencial y valía.
No puedo dejar de mencionar que en el caso de Lucía Nava, su ejemplar participación no se quedó en la simple integración del equipo, sino que dio muestras de gran determinación, de una profunda capacidad de recuperación y de una extraordinaria fortaleza física y mental, pues tres meses antes de la carrera nació su bebé.
Digno es de mencionar que estas seis maravillosas mujeres, participaron en la carrera sin ningún atuendo deportivo. Sus veloces pies simplemente calzaron sus tradicionales huaraches y sus coloridos vestidos lucieron ondulantes cortando el viento. Llevaron consigo la fuerza de sus ancestros, el ímpetu de un corazón lleno de ilusiones e hicieron gala de una condición física obtenida con el entrenamiento cotidiano de sus labores.
Este triunfo trasciende el campo del deporte, para convertirse en reconocimiento al espíritu inquebrantable del pueblo Rarámuri. Es un relato vivo que celebra su resistencia ancestral y su riqueza cultural que cautiva a propios y extraños. Son seis mujeres que han demostrado que con decisión, tenacidad, determinación y coraje son capaces de perseguir sus sueños y lograr todo aquello que se propongan en la vida.
La autora es ministra en Retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
@margaritablunar
