Se está construyendo un nuevo orden mundial y ya nadie lo podría dudar. El tema de fondo ahora es qué direccionalidad tomará este cambio. Uno de los oráculos más potentes para entender el mundo y lo que viene es, sin duda, el Foro Económico Mundial, que este año volvió a atraer todos los reflectores con tres elementos que se abordaron y que definirán el mundo: lo tecnológico, lo político y lo financiero.

Lo más importante del Foro de Davos es que nos concede razón a quienes venimos denunciando históricamente que el neoliberalismo era un rumbo equivocado, reconociendo en su misma catedral que el enfoque económico dominante es insostenible. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, señaló: “aunque las perspectivas de crecimiento son relativamente positivas, siguen existiendo fallas profundas que ponen en evidencia que el sistema actual no es suficiente ni sostenible sin reformas profundas”.

En cuanto a la tecnología, hubo tres voces medulares. Elon Musk mencionó que la inteligencia artificial superará a la inteligencia humana este mismo año y que incluso será más inteligente que toda la humanidad combinada. Alex Karp, fundador de Palantir, mencionó, de forma más fatalista, que la IA destruirá el empleo como lo conocemos y dejará a millones en desempleo; y Jensen Huang, director de NVIDIA, señaló que la IA es el mayor proyecto de infraestructura en la historia de la humanidad por las cinco capas que la conforman: energía, chips y cómputo, nubes y centros de datos, modelos de IA y aplicaciones por sector: salud, educación, finanzas, etc.

En la parte política, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, aseveró que el orden mundial ha sufrido una ruptura, y Emmanuel Macron señaló que el mundo se dirige a un escenario sin reglas. Trump, por su parte, usó el foro para presionar por el territorio de Groenlandia y asegurar que Estados Unidos es el líder económico del mundo, encabezando también la firma del acta fundacional de su “Junta para la Paz”, un nuevo organismo internacional que él encabeza y busca reemplazar a la ONU.

En lo financiero, además del FMI, participaron el Banco Central Europeo y la Organización Mundial del Comercio, quienes coincidieron en que el mundo tendrá un crecimiento económico del 3 %, a pesar de las tensiones arancelarias y las políticas proteccionistas. Christine Lagarde también enfatizó que el problema que enfrentamos como sociedad es la creciente desigualdad en la riqueza.

El mundo está cambiando y lo que se planteó en Davos lo demuestra, pero sobre todo el foro de este año nos confirma que: se los dijimos, el modelo económico está agotado y se necesita cambiar para mejorar la distribución de la riqueza o de lo contrario, iremos a la época más oscura de la humanidad.

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