Ahora que inicia el año 2026 siempre cabrán los motivos para mantener vivo el deseo de un mundo más habitable, ello pese a las constantes oleadas del odio y desdén a lo diferente porque se incuba la intolerancia y otras prendas que provocan caos en la aldea global que es nuestro mundo.

En nuestro país hubo un inicio del año, en 1994, que sacudió a la sociedad, a la par que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio entre nuestro país, Estados Unidos y Canadá, se registraba el levantamiento zapatista para producir una incertidumbre que nunca se veía venir.

Aquel año de 1994 fue uno terrible en nuestro país, se acumularon desgracias una tras otra, también fue en el que asesinarían al candidato priista Luis Donaldo Colosio y a quien fuera secretario general del tricolor José Francisco Ruiz Massieu. Un año de los demonios sueltos.

Ya hemos rebasado el primer cuarto del siglo XXI, estamos en la era de la expansión de los poderes fácticos, empoderamiento de las redes sociales en el espectro digital, el boom de la inteligencia digital y también en el desgaste de las ideologías que son vistas como dogmas para propiciar fanatismo o justificaciones del absurdo.

Se anuncia una próxima reforma electoral, de la cual se hacen muchas especulaciones con una oposición carente de liderazgos auténticos, es decir sin convocatoria ni un diseño convincente que pueda competir ante Morena el partido empoderado. Se habla de la desaparición de diputaciones plurinominales, disminución de los dineros públicos a los partidos y la posibilidad de la desaparición de los órganos electorales locales. Habrá debates al respecto y mucho se hablará del horizonte que viene para este 2026.

El 2025 fue un año de serios escándalos por el huachicol fiscal, la impunidad se mantiene a la vista y ya qué decir de la polarización que se muestra en las escenografías de las cámaras legislativas en donde imperan los adjetivos, insultos y broncas que dan cuenta de algunas características de nuestra clase política tan errada.

Se presagian conflictos en algunas entidades en donde se dibuja un intento indiscutible para un mayor nepotismo, esposas y familiares que buscarán heredar de sus parientes el gobierno, es decir lo impresentable en política por actitudes burdas y ambiciosas.

En muchas partes del país se clama la seguridad que se ha roto desde hace un buen tiempo, comunidades en la indefensión, víctimas de la extorsión y muchos delitos que se mantienen para dejar un caldo de cultivo para más tragedias que destruyen al tejido social.

Al inicio del año viene un punto recurrente, un asunto cíclico como lo es la famosa cuesta de enero que se traduce en el aumento de los costos en múltiples productos básicos, el encarecimiento de la vida que provoca un gran impacto en la economía familiar.

En la comunidad internacional se registran dificultades que no vislumbran soluciones a corto plazo, el conflicto del gobierno de Trump con Nicolás Maduro, la hostilidad entre Rusia y Ucrania, falta de acuerdos por ausencia de voluntad política. Los dramas en Medio Oriente.

Son muchas cosas para pensarlas en los albores del 2026, aún con todos los signos visibles no podemos dejar de mantener un cierto optimismo porque de lo contrario sería la catástrofe.