La reforma de Claudia Sheinbaum está concluida. Sino en la forma, sí en el fondo. Con quitas o agregados —para satisfacer a los aliados—, el objetivo prioritario se mantendrá: poner bajo control del régimen el aparato electoral.

Se dice que la reforma de la presidenta es tan autoritaria que regresará a México a la “oscura noche” del autoritarismo priista. No. La iniciativa es tan antidemocrática que remitirá al país a los tiempos de los dictadores Santa Anna y Porfirio Díaz, cuando la voluntad ciudadana era ignorada.

Los arquitectos del fraude: Pablo Gómez, Rosa Icela Rodríguez, Ernestina Godoy y Arturo Zaldívar, cabezas de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, han creado —por instrucción del obradorato— un sistema que mata la autonomía del INE, elimina a la oposición e ignora en el Congreso el voto ciudadano.

La reforma de Sheinbaum es una ley cien por ciento chavista. Nicolás Maduro heredó de Hugo Chávez una ley electoral hecha ex profeso para construir una super presidencia, concentradora de todos los poderes, que le permitiera decidir la organización y los resultados electorales con la finalidad de perpetuarse en el poder.

Al igual que Sheinbaum, Hugo Chávez modificó la proporcionalidad en el Congreso para favorecer a su partido y reducir la presencia de la oposición.

Al igual que el dictador, la presidenta mexicana impulsa figuras de participación ciudadana como la revocación de mandato y las consultadas populares para que la maquinaria del partido oficial se dedique a legitimar cada una de sus decisiones.

La “Ley Maduro” —como algunos la han bautizado— o “Ley Sheinbaum” busca también legalizar el fraude electoral. Quieren darle a la sobrerrepresentación ilegal que hoy tienen en las Cámaras —contraria a lo que decidió la ciudadanía en el 2024— valor constitucional.

MORENA quiere ser partido único y absoluto. El PT y el PVEM son un mal necesario. Dos cortesanas que le cuestan caro en lo económico y en lo político, pero que necesita mantener mientras no logre tener los votos necesarios para llenar las curules.

Por eso, los líderes del partido oficialista están dedicados a afiliar a los miembros de los sindicatos más grandes. La ley electoral prohíbe la afiliación masiva, sin embargo, Morena incorporó esta semana a sus filas a más de un millón de maestros del SNTE.

Ganar la Cámara de Diputados en el 2027 es de vida o muerte para el régimen. El Congreso es la pieza más importante del engranaje de la 4T para seguir aprobando “fast track” reformas constitucionales y mantener bajo su control el país.

La reforma electoral que viene ha sido diseñada para hacer de México una dictadura con disfraz de democracia.

Los arquitectos de la Comisión Presidencial están utilizando los recursos democráticos —elecciones, participación ciudadana y a la misma Constitución— para manipular el sistema y perpetuarse en el poder.

Para decirlo de una vez por todas: La reforma de Claudia Sheinbaum mata el principio de Sufragio Efectivo y no sabemos si también el de No Reelección. Para ella, o para su jefe político.

@PagesBeatriz

 

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