Y están revolucionando el mundo de la tecnología al imitar el cerebro humano, resolviendo problemas matemáticos súper complejos que antes solo manejaban las supercomputadoras gigantes, pero con un consumo de energía bajísimo, como una fracción de lo que usa tu celular. Imagínate: mientras las computadoras tradicionales chupan electricidad como locas para simular fluidos o campos electromagnéticos, estas “cerebros artificiales” lo hacen con la eficiencia de tu mente al golpear una pelota de tenis, algo que los científicos de Sandia National Laboratories acaban de demostrar con su algoritmo NeuroFEM en chips como el Loihi 2 de Intel.
Estas máquinas no son solo para frikis de las mates; representan un salto brutal porque procesan info en paralelo, como las neuronas del cerebro, sin el típico cuello de botella de memoria y CPU separados. Olvídate de los ceros y unos lineales: aquí las “neuronas artificiales” se activan solo cuando hace falta, aprendiendo y adaptándose solas, lo que las hace perfectas para IA en tiempo real, robótica o hasta entender enfermedades como Alzheimer. Sandia tiene monstruos como Hala Point, con 1.15 mil millones de neuronas artificiales, y ya las usan para seguridad nuclear, simulando armas sin derrochar energía.
Esto desafía todo lo que creíamos: el cerebro resuelve problemas exascale (¡nivel supercomputadora!) con poquísima potencia, y ahora nosotros lo copiamos. ¿El futuro? Supercomputación ecológica, avances en neurociencia y quién sabe, quizás curas para males del cerebro. ¡Si no te pica la curiosidad por saber más, es que no eres humano!

