Ni Vladimir Putin, mucho menos Volodimir Zelensky calcularon que la guerra, que “duraría una semana”, según el autócrata invasor ruso, podría alargarse por cuarto año consecutivo y contando. Sin embargo, la realidad nadie la cambia, ni invasores o invadidos. Las “pláticas” sobre el Plan de 20 puntos continúan y, no obstante, las balandronadas del presidente Donald Trump que terminaría el conflicto en un santiamén, la guerra ruso-ucraniano que provocó la invasión de Rusia, acaba de celebrar la cuarta Navidad combatiendo y con pocas esperanzas de ponerle fin al conflicto entre ambas naciones.
Así las cosas, el sufrido país ucraniano celebró el jueves 24 su cuarta Nochebuena y al día siguiente la Navidad en guerra contra ataques ordenados desde Moscú, mientras aguardaba la respuesta oficial del Kremlin al plan de 20 puntos que finalice con el conflicto armado elaborado por Kiev y Washington.
De acuerdo a la tradición religiosa muchas familias, incluyendo soldados de permiso o en rehabilitación, paseaban, el jueves 25 por las calles de Leópolis (al oeste del país invadido) y de otros centros urbanos en un intento de disfrutar, por lo menos, un poco del espíritu de las fiestas anuales.
Pero los cortes de electricidad en todo el país y los ataques rusos contra el sistema energético que se mantuvieron durante la noche del 24 al 25 de diciembre, y a lo largo del jueves 24 al 25 de diciembre, ensombrecieron el jolgorio. El sistema eléctrico y de calefacción de Jarkóv, la segunda ciudad, sufrieron especialmente consecuencias de los raids que mataron e hirieron a varias personas mientras la temperatura bajaba a 11 grados bajo cero. En Liépolis, cientos de lazos con los nombres de soldados ucranianos prisioneros aparecieron junto a un nacimiento de Jesús, parecidos a los que en México el catolicismo prepara en las iglesias y en los hogares. También se adornó un árbol de Navidad, con regalos simbólicos a sus pies. También se colocaron mensajes escritos a mano en una pancarta que decía: “Estas Navidades esperamos a personas, no milagros”.
El retorno de los soldados cautivos ucranianos —así como de civiles— se incluye entre los 20 puntos del Plan de Paz presentado la semana anterior por el presidente Zelenski, después de concluir los contactos entre las capitales implicadas para modificar la propuesta inicial de 28 puntos de la Casa Blanca. Vale advertir que muchos ucranianos son pesimistas ante la disposición de Rusia de aceptar y cumplir un hipotético acuerdo de paz, incluso si Kiev reconoce la ocupación de 20% de su territorio. Los rusos ya han demostrado lo que “valen sus promesas”; es decir, que no se cumplen.
De acuerdo con las autoridades de Leópolis, aproximadamente 50,000 habitantes de esta región occidental del país están sirviendo en el ejército. Sólo algunos de ellos pudieron celebrar la Navidad en medio de los incesantes combates con modestos festejos en las trincheras. Asimismo, unas ocasiones familias de la misma región acudían al cementerio militar donde se interpretó un “villancico de duelo” para homenajear a los miles de caídos, cuyas tumbas fueron decorada con árboles de Navidad y obsequios simbólicos, entre los que había juguetes y dulces tradicionales. Ahí si fue una “triste Navidad”.
En tales circunstancias, Volodimir Zelensky planteó el jueves 25 de diciembre la posibilidad de retirar topas del centro industrial del oeste de Ucrania como parte de un acuerdo integral para terminar la guerra con Rusia, siempre y cuando Mosćhaga otro tanto, y la región se transforme en una Zona Desmilitarizada (ZD) bajo supervisión de fuerzas internacionales. La propuesta, en el marco de negociaciones recientes con Washington, abre un nuevo frente de discusión sobre el futuro de Donbás, uno de los territorios más disputados desde el inicio de la invasión hace casi cuatro años.
Zelenski reconoció que muchos detalles siguen discutiéndose, pero agregó que se ha avanzado en acercar posiciones. Aunque aclaró que la cuestión territorial, en particular el control del Donbás, es lo más complejo del diálogo.
Durante años, el tema del Donbás -integrado por las provincias de Donetsk y Lugansk— ha sido el foco central del conflicto. Rusia controla la mayor parte de Lugansk y casi el 70% de Donetsk, mientras que Moscú insiste en que Ucrania debe renunciar también a los territorios que aún mantiene bajo su control, algo que Kiev ha rechazado totalmente.
De tal forma, el dirigente ucraniano dio a conocer que la Casa Blanca propuso la creación de una “zona económicamente libre” (ZEL) en el Donbás, que de acuerdo con la postura ucraniana, debe estar desmilitarizada (ZD). Zelensky admitió que todavía no están claras las implicaciones de esa propuesta para la gobernanza y el desarrollo de la región, pero la expuso como una posible vía para destrabar un conflicto enquistado.
Asimismo, la conversión del Donbás en una ZD implicaría negociaciones particularmente delicadas sobre el repliegue de las tropas y la ubicación de las fuerzas internacionales encargadas de vigilar el cumplimiento del acuerdo. Por todo esto, Volodimir Zelensky propuso que estas modalidades deberían abordarse directamente entre los líderes y enfatizó que cualquier plan de paz deberá someterse a referéndum, como condición indispensable para su legitimidad interna.
Otra propuesta similar fue hecha para la zona circundante a la central nuclear de Záporiya, la mayor de Europa, actualmente bajo control del Kremlin. Según Zelensky, EUA planteó la creación de un consorcio conjunto con Ucrania y Rusia, en el que cada parte tendría una participación del 33%. El ucraniano valoró esa opción poco viable y expuso una contrapropuesta basada en una empresa conjunta entre Kiev y la Casa Blanca, en la que Washington podría decidir cómo distribuir su parte, incluso otorgando una fracción a Moscú.
Entonces se descompuso la trama, el presidente ucranio cuestionó a fondo la lógica de un control compartido con los invasores tras años de guerra. “¿Cómo es posible que después de todo haya comercio conjunto con los rusos?”, preguntó, al calificar el plan regional como “no del todo realista”. Y agregó que reactivar la agenda dan PlNT de Zaporiyia requerirá inversiones millonarias, incluidas la restauración de la presa adyacente, severamente dañada durante el conflicto.
También dio a conocer Zelensky que Kiev propuso convertir la ciudad ocupada de Enorgard, la más cercana a Zaporiyia en una Zona Económica Libre (ZL) y ZD). Pero, reconoció que tras 15 horas de discusiones con representantes estadounidenses no se alcanzó ningún acuerdo.
Sobre las últimas conversaciones con el enviado de Trump, Steve Witkof, y con el yerno del presidente, Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, Zelensky dijo que el intercambio había sido productivo y centrado en idea para acercar una “paz real”. “Estamos trabajando 24 horas al día, 7 días a la semana”, agregó.
A su vez, Moscú informó que Rusia analizaría los documentos presentados por su enviado Kirill Dimitriev, quien se reunió con representantes estadounidenses en Florida, pero no ofreció más detalles sobre la postura rusa. Y el ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia afirmó ver un progreso “lento pero constante” en las negociaciones con la Casa Blanca, aunque sugirió que potencia de Europa occidental intentan obstaculizar el proceso.
En fin, la ofensiva aérea persiste durante las gestiones diplomáticas. Lo que significa que el fin de la guerra no está a la vuelta de la esquina.
Asfura declarado presidente de Honduras, con denuncias de fraude
Nasry Asfura, empresario derechista, descendiente de palestinos, que fue apoyado por el presidente Donald Trump, del Partido Nacional (PN) en su campaña presidencial, fue proclamado el jueves 25 de diciembre de 2025 presidente electo de Honduras, para el periodo 2026-2030, tres semanas después de unas elecciones manchadas por denuncias de fraude y por un estrecho margen de votos. Las denuncias fueron hechas por el Partido Liberal (PL) y el gobernante Libertad y Refundación (Libre) que no aceptaron el resultado. En tanto, la presidenta en funciones, Xiomara Castro Sarmiento, aseguró que permanecerá en el cargo hasta el 27 de enero de 2026 “ni un día más, ni un día menos”.
Por su parte, Nasry Juan Asfura Zabala, de 67 años de edad, de 67 años de edad, escribió en las redes sociales: “Honduras, estoy preparado para gobernar. No te voy a fallar”, tras obtener 40.27% de los votos, frente a 39.53% de Salvador Alejandro César Nasralla Salum, de 72 años, del PL, y 19.19% de Rixi Ramona Moncada Godoy, de 60 años, abanderada del partido oficial Libre. El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció el resultado al finalizar el escrutinio especial de 2 mil 792 actas “con inconsistencias” y “errores”. La proclamación llegó tras un prolongado escrutinio especial caracterizado por retrasos, interrupciones técnicas y denuncias de irregularidades.
La decisión fue aprobada por mayoría en el pleno del CNE, aunque el consejero alineado con el Partido Liberal se opuso y alertó sobre un posible “golpe electoral”.
Al terminar el largo y pesado escrutinio, miles de simpatizantes del PL celebraron en las calles de Tegucigalpa la victoria de Asfura, conocido popularmente como “Papi a la orden”, por su gestión como alcalde de la capital del país. Por otra parte, Salvador Nasralla rechazó la declaratoria, alegando fraude y omisiones en el conteo, y anunció que no reconoce el resultado, aunque llamó a la calma a sus seguidores. Rixi Moncada, la candidata oficial, de izquierda, tildó de “imposición extranjera” la proclamación de Asfura. Afirmó, además, que el CEN “asesinó nuestra incipiente democracia” al proclamar presidente electo al conservador Asfura.
Por su parte, el secretario de Estado de EUA, Marco Rubio, felicitó al ganador y exhortó a todas las partes a respetar los resultados para garantizar una transición pacífica. También la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y varios gobiernos latinoamericanos reconocieron los resultados y felicitaron al ganador Tito Asfura, expresando su disposición a colaborar con el nuevo gobierno. España fue otro de los países que felicitaron al ganador de los comicios presidenciales hondureños.
El triunfo de Asfura marca el retorno de la derecha al poder en el país centroamericano, donde gobernó por última vez con Juan Orlando Hernández (2014-20229, ex líder del PN, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por narcotráfico y recientemente indultado por Donald Trump.
De tal suerte, la victoria de Asfura en su segundo intento por llegar a la Presidencia de Honduras, acentúa el avance de gobiernos de la derecha luego de los giros de Chile, Bolivia, Perú, Argentina.
En la antesala de los comicios del 30 de noviembre, a una sola vuelta, Trump amenazó a los hondureños con recortar a ayuda a uno de los países más pobres de Latinoamérica si no votaban por su candidato. Por tal motivo, no sorprende que el presidente electo del país centroamericano agradeció en su primer discurso como ganador el apoyo del magnate, al recordar que EUA es el principal socio comercial del país y que en territorio estadounidense viven dos millones de hondureños cuyas remesas —a semejanza de los paisanos mexicanos que residen en la Unión—, aportan un tercio del PIB nacional.
Así terminó electoralmente el año 2025 en Hispanoamérica. VALE.
