El mundo tripolar, derivado de los tormentosos desajustes en las relaciones internacionales que Donald Trump agrava todos los días, da lugar a que analistas se pronuncien en relación con las potencias que priman en el tablero internacional: Estados Unidos y China; ¿y quién o quiénes más?, ¿Rusia, India, las potencias medias que se rehusan a “ser parte del menú” de las grandes potencias -según inteligente y agresiva expresión del primer ministro canadiense?
El artículo -diría que en clave mexicana- de Rina Mussali, aparecido en la revista EXPANSIÓN, del 11 de febrero, da pistas interesantes al respecto, sin dejar de aludir a México, amenazado por Trump, al igual que Groenlandia. la OTAN, UE, Irán. Venezuela, Colombia, Cuba. Dice que nuestro país no puede rezagarse en la identificación de “socios”, a pesar del “determinismo geográfico” -EUA- al que estamos sujetos.
El matón
Yo, por mi parte, inicio este vistazo al escenario internacional hoy, revisando lo que está haciendo el matón de esta historia: Conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania poco esperanzadoras. Conversaciones con Irán, amenazadoras ¡Conversaciones del secretario de Estado Marco Rubio con el nieto de Raúl Castro!, ¿lo que haría innecesarios los buenos oficios de nuestro Gobierno para acercar a La Habana y Washington, alta diplomacia que fue tan importante en más de una ocasión? La acción de la Junta de Paz, que preside Trump con apoyo y bendición de líderes de otros gobiernos, para pacificar y reconstruir la franja de Gaza. En complicidad, diríamos, con Netanyahu, a la vista de negocios multimillonarios para el neoyorkino y ¡sin los palestinos, expulsados de su tierra!
El matón sigue amenazando y echándose para atrás. Recordemos que se dice de él: “Trump always chickens out”… “Trump siempre se acobarda”. Mientras TACO, la palabra formada con las iniciales de la mencionda frase en inglés, es lo que la maledicencia popular mexicana dice que el estadounidense se come: ”Se echa un taco de lengua”.
Elijo, de los múltiples episodios de este desordenado escenario internacional, el relativo a la 62ª Conferencia Mundial de Seguridad, que tiene lugar cada año en Múnich, con la participación de Estados Unidos, los países europeos y otros líderes importantes.
El cónclave de 2025 fue escenario de las insolencias del vicepresidente estadounidense JD Vance, acusando a la Unión Europea de represiva por el “muro de contención” que algunos Estados miembros levantan contra las formaciones ultras. Y no solo eso, sino que, violando groseramente la soberanía de Alemania, dio un aval moral al partido ultra Alternativa para Alemania (AfD).
Sin embargo Múnich este año, contó como representante de Estados Unidos al secretario de Estado Marco Rubio, cuyo discurso, a decir de no pocos analistas, se repitió en las exigencias de Trump de que Europa se alinie a las pretensiones trumpianas. Habrá que ver cómo se restaura la maltrecha unión transatlántica, pero lo cierto es que Rubio hizo a un lado la arrogancia e insolencia de Vance y describió a Washington como “hijo de Europa”, cuyos destinos “están entrelazados”. Lo que dio lugar a un respiro de los líderes europeos: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se declaró “muy tranquila” respecto a los lazos con Estados Unidos tras escuchar el discurso del secretario de Estado.
Comentaré brevemente en este artículo sobre Marco Rubio y JD Vance, ya que uno de ellos podrìa ser el próximo candidato del partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, si Trump no intenta -y logra- ser postulado a un tercer mandato, de un anciano decrépito.
Antes, sin embargo, me referiré a:
La ignorante
O sea Isabel Diaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y figura destacada del Partido Popular, personalidad calificada por algunos medios como de ultraderecha -con perdón de Santiago Abascal, líder de Vox cuyo partido crece exponencialmente en España y entre la ultraderecha europea- que participó a través de videoconferencia en The Hispanic Prosperity Gala, vinculado al movimiento trumpista, en un sarao elegantioso, ni más ni menos que en Mar-a-Lago, la residencia privada, en Florida.
La madrileña calificó a Estados Unidos como Faro del Mundo Libre y anunció que concedería al gobierno de Trump la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense. Decisión que es respetable, aunque la expresión “Mundo Libre” suena aceda.
No falta, por cierto, quien equipare el ofrecimiento de la medalla al poco elegante ofrecimiento que hizo María Corina Machado a Trump de su Nobel de la Paz. Aunque ciertamente no es el caso.
El problema es que la dama dejó a un lado las buenas maneras que son exigibles a jefes de Estado y de Gobierno tratándose de relaciones internacionales y -dicen sus críticos y hasta algunos de sus amigos- empezó a rebuznar. Como ha sucedido cuando equipara a México con Cuba, Nicaragua y Venezuela. Porque, sin ignorar y dejar de lamentarnos por la corrupción, inseguridad y el asedio del narco que sufre México, nuestro país está lejos de ser Cuba, Nicaragua o Venezuela.
Por otra parte, la defensa de la hispanidad, que tanto le interesa no la hará Trump y “los gringos” en Estados Unidos. ¿No fue, acaso, Trump quien se refirió con furia y desprecio al espectáculo de Bad Bunny en español, porque, dijo: “¡no se entendió nada!”?
La defensa del español y de la hispanidad la hacen todos los días los muchos millones de mexicanos y latinoamericanos que viven y trabajan en Estados Unidos y que llegan a esa “tierra prometida”, a pesar de los pesares y del ICE.
Concluyo con el tema señalando que tanto en México como en medios latinoamericanos y españoles, se critica a Ayuso porque, a pesar de su defensa de valores de libertad y de la hispanidad, ha otorgado privilegios y exenciones de impuestos a los grandes propietarios. Se ha revelado, asimismo, que es el “trumpismo extremo” quien ha sido invitado a Mar-a-Lago. Por ejemplo, el presidente Milei de Argentina y Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, tan impresentable como su padre.

La esperanza
Tendrá que ver con el post Trump que, si bien del lado republicano puede llamarse JD Vance o Marco Rubio. Rubio, más o menos descifrado como cubano “del exilio”, pero nacido en Estados Unidos y que se ha mostrado buen negociador, aunque sea duro. Vance, por el contrario, da la impresión de ser impulsivo y agresivo: “pitbull de Donald Trump”, según algún analista del personaje. ¿Tendrá que ver en ello la infancia feliz de Rubio y la triste y resentida de Vance?
Del lado de los demócratas pudieran presentar como candidato al gobernador de California Gavin Newsom y ¡Alexandria Ocasio-Cortez! Ambos participaron en la mencionada Conferencia de Seguridad de Múnich e insistiendo en reforzar la alianza transatlántica.
