Sabías que el “Primer Contacto” con alienígenas probablemente no será un apretón de manos con un humanoide gris, sino un mensaje de texto que llega con 50 años de retraso y que, para colmo, nadie sabe cómo leer.
Existe una obsesión colectiva por ver naves espaciales aterrizando en el jardín de la Casa Blanca, pero la ciencia sugiere que la realidad será mucho más “aburrida” y, a la vez, aterradora. El contacto más probable no es físico, sino a través de tecnofirmas: rastros de contaminación industrial o señales de radio en planetas a miles de años luz.
El silencio que grita
El problema es la escala del tiempo. Si una civilización nos enviara un “¡Hola!” hoy, para cuando su señal llegue a la Tierra, es muy posible que ellos ya se hayan extinguido. Estaríamos chateando con fantasmas cósmicos. Además, está la barrera del lenguaje. No compartimos ADN, ni cultura, ni siquiera la misma forma de percibir el espectro de luz. Lo que para nosotros es una señal de radio inteligente, para ellos podría ser simplemente su forma de “respirar” tecnología.
La decepción del microscopio
Incluso si el contacto ocurre dentro de nuestro sistema solar, lo más seguro es que no tenga ojos ni boca. Los científicos están más emocionados por encontrar microbios en las lunas de Júpiter, como Europa, que por buscar platillos voladores. Imagina el anticlímax: el primer “extraterrestre” confirmado podría ser una mancha pegajosa en una sonda espacial que solo los biólogos encontrarán fascinante.
En resumen, el primer contacto ya podría estar ocurriendo en forma de datos cifrados en algún servidor de la NASA que aún no hemos tenido la capacidad de interpretar. No habrá música de bienvenida, solo un montón de números que nos dirán que, efectivamente, nunca estuvimos solos, pero que llegamos muy tarde a la fiesta.

