Una vez más, reaparece TACO, el acrónimo popularizado en las secciones financieras en los medios de comunicación: Trump Always Chickens Out: Trump siempre se acobarda. La frase fue acuñada por el columnista del Financial Times, Robert Armstrong, en mayo de 2025, para anticipar que no todas las amenazas arancelarias del magnate no se concretarían, lo que generó ganancias en la bolsa en lugar de pérdidas.

Ahora, al cumplirse el vigésimo cuarto día de la guerra con la República Islámica Teocrática del Golfo Pérsico, el lunes 23, el presidente Trump ha ampliado el plazo para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz, posponiendo las amenazas de ataques militares (bombardeos) contra la infraestructura eléctrica iraní por cinco días, hasta el sábado 28 de marzo en curso. Los motivos, según lo dicho por el empresario, son las  “conversaciones muy buenas y productivas” en curso, con líderes iraníes, buscando “una resolución completa y total” de las hostilidades. Asimismo, el magnate fijó el próximo jueves 9 de abril como fecha límite para terminar la guerra, al tiempo que “insistió” en que Teherán habría aceptado no desarrollar armas nucleares e incluso agregó la posibilidad de un cambio de régimen, algo que según los expertos es prácticamente imposible de lograr.

La sorprendente “noticia” tuvo lugar antes de que se venciera el plazo impuesto por el mandatario estadounidense —a la medianoche del lunes 23– para que los ayatolás reabrieran el libre paso marítimo del estrecho de Ormuz, so pena de que enfrentaran a la destrucción de sus centrales eléctricas por parte del ejército del Tío Sam. Anexo a lo anterior, el magnate declaró que un día antes de desarrollaron conversaciones entre EUA e Irán, en las que las partes (Washington y Teherán) lograron “puntos de acuerdo importantes”; además, muy pronto, dijo, podría aterrizar un tratado para finalizar el enfrentamiento bélico. En fin, dio a conocer que su enviado al Oriente Medio, Steven (Steve) Charles Witkoff y su yerno, Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, “protagonizaron” las pláticas con los persas y las mantuvieron vivas”.

Sobre el particular, el magnate declaró: “Hemos mantenido conversaciones muy, muy sólidas. Veremos a donde conducen. Tenemos puntos de acuerdo importantes, diría que casi todos… Hemos mantenido reuniones muy productivas… Lo único que digo es que estamos ante una posibilidad real de llegar a un acuerdo”. El hombre de la Casa Blanca aseguró lo anterior a los periodistas antes de partir de Florida a Memphis, aunque no reveló con quien se comunicaba EUA en Irán, pero sí puso en claro que no era con el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido Ali Jamenei.

Por su parte, un funcionario de Israel, que mantiene el anonimato, y otras dos fuentes directas de las citadas conversaciones descubiertas por Trump, manifestaron que el interlocutor por la parte iraní, era el influyente presidente del Parlamento Mohammad Baqer Qalibaf. Versión que el propio parlamentario negaría inmediatamente.  Baqer Qalibaf, de 64 años, y ex comandante de la Guardia Revolucionaria, escribió que EUA utiliza noticias falsas con el fin de escapar del atolladero en el que están atrapado EUA e Israel…El pueblo iraní exige un castigo completo y que inspire remordimiento para los agresores. Todos los funcionarios respaldan firmemente a su líder supremo hasta que se alcance ese objetivo”.

Después del ultimátum de Trump a Irán de reabrir el citadísimo estrecho de Ormuz en un lapso de 48 horas, los precios del barril de petróleo abrieron el domingo 22 con alzas por arriba de los 105 dólares (bpd: Barrels of Oil per Day). Llegó el Brent hasta los 112 dólares. Los analistas de mercado, como Tony Sycamore, de IG, afirmó: “La amenaza del presiente Trump ha colocado ahora una bomba de relojería de 48 horas de elevada incertidumbre sobre los mercados”. Por el momento, la bomba se desactivó. El fin de semana se verá por cuánto tiempo más.

Las palabras de Trump —verdades o fake news—, fueron celebradas el lunes 23 en los mercados que cerraron con cifras positivas, mientras el precio del crudo terminó la jornada con importantes bajas, respecto a cómo finalizaron la semana pasada. Mientras que el peso mexicano se apreció frente al dólar estadounidense.

Por tal razón, el índice Dow Jones cerró con un ala de 1.38%. Mientras que el S&P 500 (dndecotizan las empresas más valiosas de EUA) subió un 1.15%. El Nasdaq, por su parte (donde están las firmas tecnológicas más importantes) cerró positivo con 1.38%. En Méxic, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valres (BMV) reputó ligeramente 0.37%, y en Canadá el TSX subió l.81%. La divisa mexicana, llegó a $17.78 por dólar, mientras que ante la divisa europea (euro), se apreció 0.44%

Donde más impactó la decisión de Trump fue en el precio del petróleo. Pues el valor del barril de WTI (precio de referencia en la Unión Americana) cayó 9.28% para cerrar en 89.47 dólares por barril; y el Brent (de referencia en el Viejo Continente) cayó 10.39% para nivelarse en 95.92 dólares. Y el petróleo mexicano el viernes pasado rozaba los 100 dólares/B, al cotizar en 99.21/B, ante una posible escalada del conflicto bélico. Por su parte, el oro que desde mediados del 2025 se habia mantenido al alza, como pocas veces, contabiizó cinco jornadas consecutivas a la baja y llegó a un precio de 4,475.41 dólares por onza, lo que significó una baja de 0.53% en sucomparación con el día anterior; este retroceso impactó en el Centenario, ue rompió la barrera de los $100,000.00 por unidad, al quedar en $97,400.00.

El pragmatismo de los especialistas es contundente: la guerra no ha terminado (pese al optimismo de Trump), por lo que no puede descartarse aumentos en los precios del crudo ante nuevos ataques a la infraestructura energética en el Medio Oriente, lo que dicta la posibilidad de que los precios de los energéticos se mantengan ni niveles altos hasta que se confirme la reapertura sin problemas del estrecho de Ormuz.

El hecho es que la situación en el Oriente Medio continúa siendo muy inestable, y los expertos indican que Irán amenazó con represalias masivas contra infraestructura de EUA y sus aliados en la zona —que hasta el momento han sufrido la peor parte—, así como en Israel. Además, en USA, como en el extranjero, corre la versión de que el inestable magnate ya no sabe cómo “escabullirse del conflicto” que apresuró junto con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Al contrario de lo que tanto alardea el magnate, el conflicto bélico de EUA e Israel contra Irán no llegará a su fin tan fácil como lo ha anunciado el mandatario estadounidense. Cada día el panorama se ennegrece más. Los iraníes han contestado bizarramente. Muchos de sus líderes han muerto víctimas de los bombardeos. Su reacción ha sido muy diferente a como lo hicieron los venezolanos por el secuestro de su presidente junto con su esposa (Nicolás Maduro y Cilia Flores). Las fuerzas especiales de élite de EUA, sobre todo la Delta Force, en la ejecución de la Operación Resolución Absoluta en la madrugada del 3 de enero pasado, mataron a casi todos los guardaespaldas cubanos del sucesor de Hugo Chávez, así como militares venezolanos y dos o tres heridos estadounidenses. Trump y sus asesores militares se equivocaron con los iraníes. Quizás “los podrán vencer, pero no los convencerán”, citando a don Miguel de Unamuno.

Conforme pasan los días, las bravatas del residente de la Casa Blanca no pasan de eso. Para colmo, sus ultimátums él mismo los pospone, facilitando que los enemigos burlonamente lo llamen TACO.  Por lo mismo, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ex alcalde de Teherán, dejó clara la postura del régimen de los ayotolás, al advertir que cualquier ataque contra instalaciones eléctricas del país tendrá consecuencias irreversibles en toda la región. Esta declaración tuvo lugar poco después de que el magnate advirtiera que el Tío Sam “arrasará” las centrales eléctricas si no se garantiza la libre circulación en el estrecho de Ormuz. Por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial, por lo que se ha convertido en el epicentro de la crisis tras el bloqueo de facto impuesto por Irán desde el inicio de la guerra del 28 de febrero pasado.

Masoud Pezeshkian, presidente iraní, reforzó el mensaje del parlamentario al rechazar las amenazas externas y defender la soberanía de su país. “Las amenazas y el terror sólo fortalecen nuestra unidad”, aseguró, al tiempo que sostuvo que la “vía marítima permanece abierta, excepto para quienes considera considera enemigos de Irán.

Por su parte, Benjamín Netanyahu, primer ministro judío, en reforzamiento de las declaraciones de Trump, aseguró que su país “está aplastando” al enemigo y “ganando la batalla” contra Teherán, en medio de un incesante escalda militar. Las palabras del criticado mandatario israelí se dieron durante su vista a Arad, al sur del país, donde el sábado 21 de marzo un misil iraní impactó en una zona residencial y dejó más de 60 heridos, diez graves. Este ataque causó mucho impacto en Israel por varios motivos.

Esta fue la primera vez que Irán ataca dos comunidades cerca del principal centro de investigación nuclear del Estado judío, causando edificios derruidos y sus habitantes heridos. El ejército israelí dijo que no pudo interceptar los misiles que impactaron en las ciudades sureñas de Dimona y Arad. La primera está a unos 20 kilómetros al oeste del centro de investigación nuclear, y la segunda, a unos 35 kilómetros al norte. Horas  más tarde que la principal planta iraní de enriquecimiento nuclear fuera alcanzada nuevamente mientras la guerra en el Oriente Medio toma un nuevo y peligroso rumbo al iniciar su cuarta semana.

En un comunicado, Netanyahu declaró. “Es una noche muy difícil en la batalla por nuestro futuro”… “Estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes”. Poco antes del comunicado del primer ministro, el jefe del Ejército, el general Eyal Zamir, advirtió el sábado 21 que los misiles iraníes podrían alcanzar capitales europeas como Berlín, París o Roma, después del ataque contra la base militar de Diego García, en el Océano Indico. Por eso, dijo, Israel no pudo destruir los misiles lanzados contra Dimona y Arad. A lo que agregó: “Esta guerra no está ni cerca de acabar”.

Desde hace tiempo se da por hecho que Israel es la única nación del Oriente Medio con armamento nuclear, aunque el régimen judío se niega a confirmar o negar su existencia. La OIEA, el organismo el organismo de control nuclear de la ONU dijo en X que no había recibido reportes de daños al centro israelí, ni de niveles anormales de radiación.

De tal suerte, el ya citado presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, dijo en X antes de que se difundiera la noticia del ataque en Arad: “Si el régimen judío no puede interceptar misiles en el área de Dimona, fuertemente protegida, esta es, una señal de entrada en una nueva fase de la batalla”. Mientras que Israel negó ser el responsable del ataque a la Instalación nuclear de Natanz, casi 220 kilómetros al sureste de la capital iraní. La agencia noticiosa oficial del Poder Judicial iraní, Mizan (La balanza de la Justicia), reportó que no hubo fuga radioactiva ninguna.

Con plazos ampliados para que Irán permita el libre paso por el estrecho de Ormuz, y la continuación de las operaciones militares de la República Islámica en Israel y en los países aliados de Tel Aviv-Washington versus Teherán, la guerra sigue en pie, mientras los bandos en conflicto no estén seguros de que existan garantías concretas para establecer la Paz. Las declaraciones de las capitales en pugna reflejan una doble vía: por un lado, la apertura a una salida negociada, por otra, la continuidad de la presión militar como herramienta para forzar condiciones favorables. Lo cierto es que la convivencia pacífica en el Oriente Medio, no está a la mano. Infortunadamente. VALE.