El país se deshace a pedazos en las manos de los integrantes de Morena que actualmente dirigen y gobiernan, al designar a personas improvisadas sin experiencia ni el conocimiento de  las tareas que se les encomiendan están acabando con México.

Empezaron con la Constitución y las leyes, desconociendo y cambiando cuando su cumplimiento les estorbaba para sus fines, convirtiendo el Marco Jurídico de la Nación  en un sistema incomprensible y fuera del proyecto de Nación que los mexicanos siempre hemos deseado.

Destruyeron las instituciones como la desaparición de algunos Organismos Constitucionales Autónomos o bien cooptando estas instituciones mediante el nombramiento en su dirección a personas comprometidas con el Ejecutivo Federal, 90 % de lealtad y 10 % de conocimiento.

Con Morena México dejo de ser un Estado de Derecho al suprimir la división de poderes, primero al haber cooptado al INE y al TEPJF, ilegalmente decretó la sobrerrepresentación en el Congreso de la Unión. Con la reforma a la Ley del Poder Judicial, desapareció la independencia y autonomía del Poder Judicial, para ahora subordinarlo al Ejecutivo.

La inseguridad continua en todo el territorio nacional, la violencia sigue campeando a lo largo y ancho del país, las cifras de muertos y desaparecidos sigue creciendo y los medios ya ni se ocupan por informar sobre ellos.

La economía se ha deteriorado desde hace siete años aumentando cada vez más el desempleo y la inflación que no respeta ni los productos básicos, traen como consecuencia el incremento de familias con serios problemas económicos. El país no promete un futuro feliz para miles de jóvenes en la flor de su vida, con esperanzas de trasformar su entorno, como hay millones de jóvenes en nuestro México, que hoy enfrentan su destino, en un entorno de miedo, sangre, balas, desempleo, precariedad sanitaria, impunidad y cerrazón autoritaria del Gobierno.

Desde hace unos quince días,  los ribereños de Veracruz y Tabasco detectaron  petróleo crudo en las aguas y playas del Golfo de México, iniciando por el litoral de Tabasco y extendiéndose al norte y oriente por la costa del Golfo alcanzando ya aproximadamente 630 kilómetros lineales de la costa.

Las autoridades desconocen el origen del derrame y acusan de responsabilidad a una empresa privada, hasta el momento siguen sin aclarar la fuente de origen del derrame, ni han podido asegurar que el derrame haya sido controlado ni tampoco se ha informado sobre la identificación y sanción a los responsables. Las autoridades federales tienen la obligación de supervisar, regular sancionar y reparar los impactos en los ecosistemas.

El daño causado al ecosistema es enorme, pues ha afectado a miles de especies marinas, desde peces y tortugas así como a aves y demás fauna que habita los manglares y las costas. La negligencia en el manejo de los hidrocarburos produjo como consecuencia el daño a las familias que viven de la pesca y del turismo.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no ha identificado a la “empresa”  causante del daño ecológico y por lo tanto no puede asegurar que el derrame está controlado, ni ha podido fincar responsabilidades a los responsables. Mientras que Pemex de 19 de marzo, emitió  un comunicado en el que informa que las labores de limpieza registran un avance general aproximado del 85%, enfatizando la limpieza en el mar y en los sitios playas.

Es ya una verdad aceptada y así lo sostienen una gran mayoría, que la ineptitud de quienes están al frente del Gobierno, ha generado un rompimiento institucional y ha fracturado el tejido social. Las movilizaciones de la sociedad civil, no deben desdeñarse, ignorarse o adosarlas a intereses oscuros, están allí, son reales y pueden agigantarse.

El Gobierno no puede cerrarse y negar el registro de nuevos partido políticos, que cumplen ya con todos los requisitos de ley, solo porque en sus filas militan personalidades opositoras al presente régimen capaces de hacer cambiar el rumbo de Morena.

Esperemos que en estos procesos en puerta reine la cordura y la aceptación de que México es un país plural en el que cabemos todos.