La reforma electoral de Claudia Sheinbaum es un acto de desesperación. Busca evitar que Morena sea echada del poder instaurando una dictadura de partido único.
El espíritu o corazón de su propuesta es eminentemente totalitaria. La Presidenta sabe que en 2027 su partido puede perder la Cámara de Diputados y varias de las 17 gubernaturas que están en juego. Por eso maniobra para desaparecer a la oposición.
Quita dinero a los partidos para eliminar a los competidores y evitar que haya alternancia en el poder. Sheinbaum, con un reforma, pretende dar un golpe de Estado desde adentro.
La señora Presidenta no duerme. Las encuestas le indican que los 35 millones de votos que la hicieron ganar se han evaporado. Que el electorado ya no confía en un régimen que ha convertido al país en un infierno.
La reforma está llena de trampas y engaños. Se nos dice que la pidió el pueblo. Nadie pidió una propuesta para imponer en México una dictadura electoral. Lo que hace Sheinbaum es impedir que los cambios electorales vengan de los ciudadanos y la oposición. No del poder.
Los falsos moralista del régimen eliminan los plurinominales, marginan a las minorías, con el argumento de que los partidos ya no deben imponer diputados y senadores por “dedazo”.
¿Y de dónde salió la “corcholata” favorita para ser candidata de la Presidencia de la República? ¿Acaso no surgió de una lista prefabricada en Palacio Nacional para simular equidad y beneficiar a quien garantizaría la continuidad del obradorato?
¿De dónde salieron los ministros de la nueva Corte? ¿Acaso no fue de una tómbola arreglada y de un acordeón?
Un INE autónomo y con recursos representa un serio peligro para un régimen que busca perpetuarse en el poder. Por eso quieren quitar dinero, personal calificado y capacidad para contar votos. Morena ya no quiere urnas libres, ya no quiere que se cuenten los votos, busca el control absoluto del Estado.
Se apruebe o no, la reforma electoral representa un retrato completo de la mujer que hoy ocupa la presidencia. “Por sus leyes conoceréis a Dios”, reza el refrán y esa iniciativa deja ver que la 4T está llena de falsos profetas de la democracia.
La reforma es cicuta para la libertad electoral. Quieren envenenar a México. Buscan impedir, a toda costa, que los echen del poder.
