En la política, como en la ciencia, hay momentos en los que se rompe la cotidianidad y se generan puntos de inflexión. Malcolm Gladwell lo explica en The Tipping Point: hay pequeños cambios que terminan generando grandes efectos.

Y eso es exactamente lo que estamos viviendo hoy en México, en especial esta semana que ha sido un punto de inflexión, esto es según Gladwell “el instante mágico en que algo pequeño se convierte en algo enorme y cambia todo”.

Estos días tuvimos dos hechos políticos que cambiaron la agenda nacional. El primero es el Consejo Nacional de Morena, en el que se establecieron las bases para el proceso electoral de 2027. Y el segundo es la votación en la Cámara de Diputados de la reforma electoral que propuso la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Aunque fue una reforma conveniente, sana y necesaria, fue rechazada; sin embargo, puede considerarse como una victoria moral, porque se cumplió lo que se le prometió al pueblo y casi el 80% de la población la apoyó.

Lo que estamos viendo en estos dos casos, en el fondo, es la sobrevivencia de la Cuarta Transformación, de cómo lograr una mayoría democrática que permita realizar cambios y darle gobernabilidad a la Presidenta de la República.

Estas dos variables de la ecuación van a determinar los futuros que vienen. Por un lado, el Consejo habrá de definir una ruta para el partido. Por el otro, esta votación ayudará a definir con mayor claridad las orillas de las alianzas futuras.

Todos los que hoy somos legisladores de la 4T logramos ese encargo por los votos que obtuvo la Presidenta. Nadie en todo el país tuvo más votos que ella. Por eso resulta muy cómodo estar con la 4T al pedir el voto y después estar en contra a la hora de otorgarlo. ¿Pero esto significa ruptura con los aliados? De ninguna forma. Al día siguiente nos sentaremos a platicar con armonía, pero sin ingenuidad y con memoria.

Lo que sigue será la suma de dinámicas locales, nacionales e internacionales. Y a eso habrá que sumarle también el Mundial, donde no faltarán almas pequeñas y mezquinas que buscarán convertir ese escaparate en vitrina para presionar al Gobierno, para golpear al proyecto y para poner sus intereses por encima del interés colectivo.

En Morena debemos estar más unidos que nunca. Este momento nos obliga a mantener una posición férrea. Ya cartografiamos las aguas que vamos a navegar, y sólo unidos prevaleceremos. Por eso no son tiempos de tibiezas ni regateos, son tiempos de definiciones, de claridades: ¡Yo sí estoy con Claudia. Yo estoy con el proyecto de la 4T!

 

@luishumbertofdz