Después del “apoteósico” viaje a Barcelona, Sheinbaum tuvo un aterrizaje forzoso en la pirámide de la Luna.

El atentado en Teotihuacán contra turistas extranjeros terminó por confirmar que la fotografía de país que la Presidenta fue a promover a España es falsa.

Tuvo la temeridad de irse a presentar como adalid de la democracia y la defensa de los derechos humanos cuando México encabeza un régimen centralista y autoritario coludido con la criminalidad.

Dijo en su intervención ante los gobiernos de izquierda en el mundo que venía de Huitzilopochtli y en eso no mintió. La 4T —como el dios azteca— llegó al poder para hacer la guerra, arrasar con  las  instituciones democráticas y empoderar a los cárteles.

Sheinbaum dio una primicia en Barcelona. Parecía más la presidenta de Cuba que la presidenta de México. Hizo tres propuestas en la IV Reunión en Defensa de la Democracia y la más importante fue para exigir la no intervención militar de Estados Unidos en la isla.

Como Jefa de Estado de un país inmerso en la violencia  pudo haber utilizado ese escenario internacional para pedir la formación de un frente iberoamericano en contra del crimen organizado.

Si hay un veneno que carcome los cimientos democráticos en cualquier sociedad es la delincuencia organizada. Pero no, para la inquilina de Palacio Nacional lo relevante era ir a defender a una dictadura aliada.

Dijo también que llegaba a la cumbre de partidos progresistas para poner fin al unilateralismo, es decir al dominio de una sola nación sobre el resto. ¿Con qué autoridad hace ese tipo de propuesta quien ha promovido la desaparición de poderes en México? ¿Con qué legitimidad se critica conductas imperialistas cuando la reforma al Poder Judicial constituye un golpe de Estado constitucional?

¿Con qué calidad moral Sheinbaum condena el unilateralismo cuando hacia fuera sólo se reúne con sus aliados ideológicos y cuando hacia adentro se niega a reunirse con la oposición?

La pirámide de la Luna en Teotihuacán fue escenario de una tragedia que llegó a las antípodas del planeta. Los hechos ocurrieron en el peor momento y en el peor lugar. En uno de los centros de atracción turística más importantes del mundo y a 50 días del Mundial de futbol.

En ese escenario de sacrificio humano hubo un elemento que un Presidente o Presidenta de México responsable tomaría en serio: el audio donde se escucha al homicida parodiar a un español y amenazar  con matar extranjeros para vengar la Conquista.

Ese discurso xenófobo, lleno de odio recuerda la recurrente narrativa que López Obrador y luego Sheinbaum lanzaron en contra de España. Ese asesino solitario, atrapado en su psicosis, no deja de alertar contra el clima envenenado por  la polarización que ha venido creando el régimen desde hace siete años.

“Cuidado con lo que invocas” dice un viejo refrán. La presidenta invocó a Huitzilopochtli en Barcelona y al llegar  a México el dios de la guerra y de la muerte le tomó la palabra.

 

 

@PagesBeatriz

 

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