Cada vez con mayor frecuencia la Presidente de México se muestra irritada y tiene respuestas mostrando su enojo, ya sea en las mañaneras o bien durante sus giras de trabajo, y no es para menos, las cosas en el Gobierno no van bien y el deterioro de la Economía es patente cada vez más y los indicadores económicos nos muestran desde un estancamiento que llega a recesión.
Remembrando la famosa frase “Es la economía, estúpido” utilizada en Estados Unidos en 1992 durante la campaña para la presidencia de Bill Clinton en la que derrotó a George W. Bush, para hacer énfasis en que los temas variados eran importantes pero que lo que prevalece en el ánimo del voto del ciudadano es siempre la economía.
México cerro el año 2025 con una deuda pública total en un nivel más alto de la historia, situándose en 52.6% del Producto Interno Bruto (PIB), esta deuda impulsada por el aumento en el gasto y por una deuda externa bruta que alcanzó los 623.3 mil millones de dólares al primer trimestre de 2025 (34.4% del PIB). A abril de 2026, la deuda externa de México ha alcanzado niveles récord, situándose en aproximadamente 591 mil millones de dólares.
Según las proyecciones de los Pre-Criterios 2027 de la Secretaría de Hacienda el 1 de abril de 2026, se estima que la deuda pública total de México podría cerrar el año 2026 en $20.4 billones de pesos. Esto equivale a un 54.7% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa un aumento en el compromiso financiero nacional.
La reducción de la actividad económica impacta en la recaudación no sólo en los impuestos, sobre todo en el impuesto sobre la renta, cuyo crecimiento se redujo en los primeros dos meses del año 2025, a lo que se sumó una caída en los ingresos petroleros. En términos reales, hay un ligero crecimiento de los ingresos totales del gobierno 2%, lo que obligó a limitar el crecimiento del gasto más o menos en el mismo nivel.
El aumento del precio internacional del petróleo por la guerra en Irán puede incrementar un poco los ingresos petroleros para México, por el mayor precio del crudo, pero reducirá la recaudación del impuesto especial a combustibles, porque la presidente no quiere incrementos en los precios de gasolina y diésel.
El mes pasado, marzo de 2026, el aumento de la canasta básica mostró un repunte significativo, con una inflación anual superior al 8% en zonas urbanas, superando el 4.6% de la inflación general. El costo de la canasta alimentaria y servicios alcanzó los $4,940 pesos mensuales por persona, impactando severamente el poder adquisitivo de gran parte de la población.
Para este año 2026, al primer trimestre, la inflación acumuló dos meses consecutivos por encima del objetivo del Banco de México de 3% +/-1 punto porcentual, y alcanzó el mayor nivel en lo que va de la administración de Claudia Sheinbaum.
En el informe del INEGI, se observó que el aumento en el precio del jitomate fue lo que más pegó en las carteras de las familias tanto en el ámbito rural como en el urbano, al encarecerse 126.3% en comparación anual. En el último mes, el precio del jitomate ha incrementado por una serie de factores, que va desde el cambio climático, hasta mayores costos de producción, inseguridad, aumento en el costo del transporte y una menor producción. El costo de los 24 productos de la canasta básica se incrementó más del 100% en menos de un año, pasando de $1,200.00 pesos a $2,600.00, eso lo siente directamente cualquier ciudadano.
Vivimos en un México de una sola voz, la de quien ejerce la función del Ejecutivo en donde ya no existe un Poder Legislativo pues solo hay un grupo mayoritario de personas cuya consigna es la de aplaudir y aprobar todo lo que les ordene el Ejecutivo, un grupo que no “parlamenta” que no opina que no discute las propuestas de leyes y reformas, un grupo que no lee los proyectos que les son sometidos y los aprueba con errores garrafales por no haber podido ser corregidos, pues esa fue la orden que recibieron del Ejecutivo, que se aprobara el proyecto enviado sin cambiarle ni tan siquiera una coma.
No debemos permitir que solo sea una voz la que se escuche y decida todo el destino de la Nación, la gobernabilidad y las políticas públicas deben generarse a partir de un diálogo con la base social, como productos del consenso de grupos específicos y actores sociales reales dentro de un marco de legalidad y muy lejos de la delincuencia organizada. Esta es la vía institucional y el cauce político que debe privilegiarse si verdaderamente se quiere evitar un estallido social de alcances imprevisibles, proveniente del México bronco que se exterioriza en el descontento creciente sobre la forma de hacer política de los integrantes de Morena.
En México la vida pública se convirtió en una Tómbola, no solo para escoger a los jueces y magistrados y ministros que finalmente fueron “electos” y designados por medio de una lista (acordeón) elaborada desde el poder, sino también por la incertidumbre en la conducción de la Nación por la única voz que decide los destinos de los mexicanos.
Desde la época del Virreinato, en México el grupo que logra acceder a gobernar, acapara todos los contratos y negocios que se generan en el ámbito público y en gran parte del privado, en cada nuevo régimen, actualmente cada seis años hay una camada de nuevos ricos con privilegios ilegales que propician una enorme corrupción; se crean elites de amigos que acaparan la riqueza.
Un país para poder llevar al éxito económico a su población debe contar con instituciones sólidas dentro de un Estado de Derecho que se respete con una auténtica división de poderes, y adoptar un modelo económico incluyente en donde toda la población sea tomada en cuenta y que la riqueza pública se distribuya a través de los servicios de manera equitativa y no permitir la extracción de los recursos por los individuos de los grupos gobernantes mediante toda clase de corrupción.
