Por Daniel Estévez Gamboa “Jaguar Negro”

Dicen que carecemos de motivos para realizar nuevas protestas, que ya se establecieron “mecanismos permanentes de diálogo y atención para garantizar soluciones a sus problemáticas”. ¡Se oye bonito!, pero no corresponde a la realidad: son soluciones a medias y a tercias. Lo que quieren es que nos conformemos y aceptemos soluciones parciales.

Está bien sentarse en las mesas de trabajo, a platicar, a tomar café; pero lo que necesitamos son soluciones concretas. ¿Pero no pueden o no quieren solucionar?

Dicen que “continuarán privilegiando las vías de entendimiento y construcción de acuerdos, evitando acciones que afecten a terceros”. ¿Y los huérfanos y las viudas, consecuencia de compañeros fallecidos por la inseguridad en carretera? ¿Y las unidades robadas o quemadas? ¿Dónde quedan? ¿Qué son?

En cuanto a la comercialización de granos y pagos de incentivos, sigue habiendo muchos atrasos, y el productor come todos los días; la siembra y la cosecha tienen su tiempo.

Dicen que se han fortalecido los operativos de seguridad en carretera, pero ¿están revisando los resultados? Porque en varios de ellos se ha incrementado la extorsión a los camioneros y las muertes de operadores no cesan.

¿En dónde están los paradores seguros y las cámaras de vigilancia acordadas? No bastan las buenas intenciones; “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. No basta con discursos: necesitamos hechos y compromiso real.

Pero queremos referirnos a otros asuntos.

El 19 de marzo, en la 89 Convención Bancaria, la gobernadora de Banxico dijo que “pese al entorno externo complejo (la guerra imperialista de EU e Israel contra Irán), México cuenta con un sistema financiero sólido y con bases de estabilidad que permiten enfrentar los riesgos y respaldar el crecimiento económico”.

El presidente de la Asociación de Bancos de México agregó que “en el año 2025 los bancos privados obtuvieron ganancias por 300 mil millones de pesos”, lo que equivale al 1% del PIB. Ese año, el PIB solo creció 0.8%.

Buen negocio ser banquero; mal negocio ser mexicano de abajo.

Los dos hablan de crecimiento, de dinamismo económico. Nosotros, dirán algunos que somos “aves de mal agüero”, no lo creemos. El incremento de los precios internacionales de la gasolina, del diésel, del gas y de los fertilizantes agravará el panorama recesivo e inflacionario que ya tenemos.

Los alimentos siguen subiendo de precio.

Le prenden veladoras a la renegociación del Tratado de Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); creen que de estas negociaciones habrá buenos resultados para México. Nosotros no.

Los gringos quieren comprar menos y vender más; quieren bajarle a su déficit comercial. Buscan petróleo, energía eléctrica y minerales, entre ellos los llamados críticos. Nos darán lo que les convenga.

Los imperialistas norteamericanos e israelitas están haciendo grandes negocios con la guerra: para las empresas que venden armamentos, misiles, drones, aviones, fusiles, ametralladoras, uniformes militares, comida, mochilas, botas, medicamentos, etcétera; todo lo que la muerte y la destrucción necesitan para realizar su quehacer. Y, en la reconstrucción de lo destruido, también creen que pueden ganar millones.

Cualquier país está en peligro. Buscarán pretextos, acusarán de cualquier “cosa” a gobiernos y a países. Pero las intenciones están claras. ¿Cree el pelirrojo prepotente y las empresas que representa que el mundo entero es su patio trasero?

¿Qué significa en este momento la negociación del T-MEC? ¿Qué crecimiento es posible en este panorama?

Y lo primero que se nos ocurre es que sacar los granos del T-MEC es problemático, pero también dejarlos, pues fortalece la dependencia alimentaria. Sin embargo, hay que ver más allá de este punto. No podemos seguir renunciando a una estrategia de desarrollo propio como país por un tratado comercial que amenaza con convertirse en un mecanismo de subordinación política.

Tenemos que construir nuestras propias capacidades y nuestra autonomía estratégica. Excluir insumos e inversiones de otros países en nuestro territorio no corresponde a una decisión soberana; la quieren imponer.

La próxima revisión del T-MEC no es técnica, es política.