¿Les platico? ¡Arre!

Tengo al mejor cardiólogo de la comarca, mi querido amigo, el Dr. Félix Cedillo. Estoy tocando por nota la partitura “musical” que diseñaron él y su equipo para mí, porque no solo me quiero sentir bien, ¡quiero estar bien!

Y hurgando entre las notas de mi larga estancia que tuve en Japón, me encontré unos apuntes que cierto doctor en Kyoto compartió hace algunos años con quienes éramos becarios de la organización AOTS, Association for Overseas Technical Scholarship, también conocida como Jetro.

Bueno, pues ayer leí una lista que alguien publicó, basado precisamente en el tema de esos apuntes. Después de tantos años, las recomendaciones del Dr. Nikito Nipongo (es un pseudónimo, porque ahora que hablé con él me pidió no revelar su nombre, porque es modesto diamadre).

Con algunos ajustes de traducción, gracias a mi casi olvidado japonés, comparto estas recomendaciones, que coinciden totalmente con la “música” que estoy leyendo de mi director de orquesta, el Dr. Félix Cedillo.  Van: Un cardiólogo japonés estudió durante más de 20 años a pacientes que parecían “perfectos de salud sobre el papel”. A saber:

  • Peso saludable. No fumadores. Bebedores de alcohol casi rayando en las leyes del Hezbolá (Partido de Dios). Sin riesgo genético evidente.Y aun así…
  • Aparición repentina de infartos a los 40, 50, 60 años. Pruebas normales un año antes. Sin señales de advertencia.
  • Se investigaron las causas habituales: Mala alimentación. Falta de ejercicio. Estrés emocional y laboral. Genética.
  • Ninguna explicaba la situación…Hasta que el galeno nipón notó algo muy simple:
  • ¿Cómo se despertaban por la mañana? Casi todos hacían lo mismo:
  • Levantarse de golpe nada más abrir los ojos.
  • En estos casos, el cerebro se despierta rápidamente, pero el cuerpo sigue medio dormido, porque el corazón aún está en “modo noche”.

¿Resultado?

Entonces, ¿cómo evitar infartos? Solo un breve periodo de transición.

  • Entre el sueño y la vigilia, pausar unos 60 segundos de adaptación:
  • Quédate inmóvil. Respira 4 veces lentamente.
  • Siéntate despacio, con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.
  • Espera 10 segundos, luego levántate como los puercoespines hacen el amor: despacito y con muuuucho cuidado…

¿Cuál es el objetivo de que te despiertes así?

  • Evitar la sobrecarga repentina. Reducir el pico de presión arterial. No enviar una señal de alarma al corazón.
  • Si haces esto, después de un mes vas a observar lo siguiente:
  • El cortisol matutino será más bajo. Habrá una disminución de la carga vascular. Bajarán de ritmo tus palpitaciones.
  • Notarás una energía más equilibrada. Menos opresión en el pecho.

Y todo esto…

  • Sin medicamentos. Sin dispositivos. Solo permitir que el cuerpo se adapte al día.
  • La mayoría de la gente daña su corazón antes del desayuno.
  • No por la comida. No por el estrés. Sino por la rapidez con que se levanta todos los días.
  • La mente no duerme. No lo necesita. El cuerpo ¡SÍ!
  • Recuerda: Las mañanas lentas protegen los corazones rápidos.