“A multiplication is the name of the game” (“Multiplicación es el nombre del juego”), decía una canción cantada por el entonces famosísimo Bobby Darin, en el año de 1962, coreada por la mayoría de los jóvenes estadounidenses como de muchas otras partes del mundo, incluyendo México. Todas las radiodifusoras del país difundían los acordes de la pegajosa tonada. Tiempos universitarios anteriores al movimiento del 68 en muchos campus, europeos y americanos, el mundo era diferente, el que surgió después de la II Guerra Mundial, cuando los Beatles empezaban a convertirse en ídolos juveniles de uno y otro lado del Atlántico. El resto del verso de la citada canción rezaba: “In this generation, they play the same” (“En esta generación, ellos cantan lo mismo”). Parece que la historia se repite.
Ahora, en la época “dorada” de la Unión Americana, Donald Trump dixit, buena parte de la sociedad estadounidense adopta otro lema: “No Kings”, en referencia directa a la imperiosa forma de “gobernar” del presidente Donald Trump, cuyo desempeño presidencial ha acentuado la polarización de la sociedad del vecino del norte que se ha dividido en dos bandos: los que lo adoran en gran medida por acatar a raja tabla su copia del Movimiento Make America Great Again: MAGA (“Hagamos América Grande de Nuevo”) cuya progenitura se atribuye al ex presidente Ronald Reagan, que fue actor cinematográfico de medio pelo; e igualmente detestado por sus enemigos, que censuran su afición a mandar por decreto ejecutivo, el uso del sistema judicial para perseguir a sus oponentes, así como su reiterada negación del cambio climático y su aparente obsesión con los combustibles fósiles. Etcétera, etcétera, etcétera. Trump es una fuente inagotable de infortunios contra su pueblo y contra el mundo.
Desde Los Ángeles, California, hasta la “Big apple” (New York City), el sábado 28 de marzo, en más de 3,300 actos repartidos en los 50 estados de la Unión, menudearon las pancartas con el lema: “No Kings”, cuya traducción no es necesaria. Acudieron a estas concentraciones de inconformes con el magnate poco más de ocho millones de personas. Algo importante está ocurriendo del otro lado del río Bravo (Grande, lo llaman los vecinos). Ya no son pocos los que sugieren que está naciendo un movimiento de resistencia capaz de promover la alternancia real en el país en varios sentidos.
Cambio que se remonta al origen de United States of America (USA) hace 250 años —4 de julio de 1776–, cuando las 13 colonias se declararon independientes de la corona británica que tenía en el trono al rey Jorge III. El documento de Independencia que redactó Thomas Jefferson en 17 días no incluía en su futuro gobierno a ningún monarca. Desde entonces, en USA no hay reyes: “No Kings”. Parece que Donald Trump no se ha dado por enterado. “Sería el día de protestas más grande en la historia estadounidense, pronosticó uno de los organizadores del llamado Día de “no a los reyes”: No Kings. Esta sería la tercera ocasión que en poco más de un año el (segundo) gobierno de Donald Trump ha sido puesto en la picota.
A semejanza de las dos manifestaciones anteriores —en el segundo periodo presidencial de Trump—, las concentraciones de descontento se han organizado por grupos nacionales y locales, entre las se cuentan las coaliciones de avanzada conocidas como Indivisible (Indivisible Projet: fundado por ex miembros del Congreso en contra de Trump), 50 501, MoveOn (de las más progresistas centradas en la gente: People Powered Progress y Third Act Movement, y otras.
Igual que en las ocasiones anteriores, las protestas de fin de semana no se enfocan en temas concretos. En cambio, pretenden unir a quienes tienen diversas quejas contra el gobierno federal. En las tres manifestaciones populares citadas se han incluido la agresiva aplicación de las leyes de inmigración, el derecho del voto y los costos del cuidado de la salud. En la manifestación del sábado 28 de marzo las acciones populares incluyeron a personas que están en contra de la guerra de Irán.
En junio de 2025, el mismo día que Trump programó un inusitado desfile militar en Washington —como remedo del que los franceses realizan a lo largo de la hermosa Avenida de los Campos Elíseos que conecta la Plaza de la Concordia con el Arco del Triunfo, el 14 de julio de todos los años desde 1880, el Día de la Bastilla—, por el 250 aniversario del Ejército (que por “mera casualidad” coincidió con el 79 cumpleaños del magnate), se llevaron a cabo protestas planificadas en varias ciudades de EUA, y a escala internacional como el Reino Unido, México y Alemania. El evento se calificó como “día de desafío” contra la percepción de que el presidente y sus aliados en el gobierno se estaban extralimitando.
Cuatro meses después, según los organizadores, más de 7 millones de personas asistieron a la manifestación del 18 de octubre, el Día de No Kings” (Día de No Reyes) en ciudades de todos los estados del país. Aunque ni The New York Times pudo confirmar el número de asistentes a esas concentraciones, lo cierto es que todos los medios, impresos y electrónicos, publicaron fotos y videos de multitudinarias reuniones en las que se apreciaba a la gente ondeando banderas y pancartas de distinto tipo coreando “No más Trump”para demostrar su indignación por las redadas contra la inmigración, el despliegue de soldados federales en las ciudades, los despidos gubernamentales y el retroceso en la exigencia de vacunas, entre otras medidas.
En Nueva York, las autoridades dijeron que habían acudido más de 100,000 personas, desde niños hasta ancianos.
Ahora, el sábado 28 de marzo, lo programado se cumplió al pie de la letra. El pueblo llano exhibió su rabia, su enojo, por el desempeño derechista del magnate y su gobierno. Condenó la serie de políticas llevadas a cabo por Trump, descontento general hacia el mandatario porque considera que actúa como un monarca. “Trump quiere gobernarnos como un tirano”, dice el sitio web No Kings. “Pero esto es Estados Unidos y el poder pertenece al pueblo y no a los aspirantes a reyes ni a sus compinches multimillonarios”.
Por su parte, el senador socialista demócrata, Bernard (Bernie) Sanders, uno de los políticos estadounidenses de oposición más populares de la Unión, no fue parco en la exposición de sus ideas respecto al gobierno del magnate. En uno de los mìtines más concurridos del día, en Mineápolis —donde hay la mayor efervescencia por los crímenes cometidos por la policía migratoria de Trump—, Sanders fue claro: ”estamos viviendo en un momento sin precedente y más peligroso en la historia estadounidense…No se trata de un solo hombre en el poder, sino sobre unas cuantas de las personas más ricas del mundo quienes, en su avaricia insaciable, han tomado a nuestra economía, nuestro sistema político, nuestros medios. Nunca antes en la historia del país unos pocos han tenido tanta riqueza y poder, con el uno por ciento más rico con más riqueza que el 93% de abajo…Además de luchar contra el autoritarismo y los oligarcas, se tiene que frenar el militarismo fuera de control tanto en casa como en el extranjero. En fin, las movilizaciones del sábado, dijo, “no marcan el fin de nuestra lucha. Es sólo el principio”.
Lo más variado en estas manifestaciones son los textos de las pancartas. Aparte de las mojigangas o botargas, sean de papier-mâché o de plástico inflable, remedos de la gordura y desmesura del magnate y de varios de sus principales consejeros de gabinete. “No Kings” fue la frase del día, pero no la única. “Trump sigue mintiendo, y mintiendo y mintiendo, y nadie dice nada”, llamó la atención. “Trump debe irse ya”, “Lucha contra el fascismo”; otra, más elaboradas como esta: “La democracia muere cuando el pueblo no reclama”, o “Fin a las guerras. ¡Paren a ICE! Huelga general para el 1º de mayo”; “No podemos costear la guerra ni el petróleo”; ¡HABLA FUERTE!; “Tenemos que levantarnos”, o “En USA no hay reyes, excepto Elvis”. Y sobre un largo lienzo de tela blanca, en letras negras: “Hemos llegado a un punto en el que ¿cómo puede la gente ignorar esto? Están pisoteando la Constitución. Es la gasolina, los aranceles, el costo de la vida”.
Los pintores de las pancartas no sufrìeron por falta de temas: desde las redadas de inmigrantes por parte de los embozados agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (el odiado ICE), la guerra en Irán, en la Franja de Gaza, el bombardeo de Israel sobre blancos palestinos, la tensión en Cuba, las amenazas de apropiación de Groenlandia, el vergonzoso caso Epstein del que Trump quiere hacerse de la boca chiquita, el enriquecimiento de la familia Trump, y, sobre todo, la larga serie de extravagancias del magnate, con propios y extraños. Amén de un larguísimo etcétera.
De la mano de los trabajadores y de la gente común, no faltaron los famosos, los personajes de la farándula y del cine. Por ejemplo, el octogenario Robert de Niro, en Nueva York maniferstó: “Es hora de decir no a los reyes. Es hora de decir no a Donald Trump. Ya basta. No podemos permitir que un lìder corrupto se enriquezca junto a sus amigos de Epstein. Hay que detener a Trump. No puede hacer todas las barbaridades que ha estado haciendo sin la complicidad del Congresos y los matones de su administración”.
En St. Paul, Minnesota, Bruce Springsteen interpretó Streets of Mineapolis (Las calles de Mineapólis), la canción escrita en memoria de los asesinatos de Alex Pretti y Renee Good a manos de los agentes de ICE. “Su fuerza y su compromiso nos dijeron que esto seguía siendo EUA, y esta pesadilla reaccionaria, y estas invasiones de ciudades estadounidenses, no prevalecerán”, manifestó el músico.
Es más, Springsteen, mejor conocido como The Boss (El Jefe), después de tomar parte en la manifestación, anunció que él y su E Street Band iniciarán una gira nacional explícitamente en oposición y respuesta al “gobierno” ultra actual y sus aliados. Y en una entrevista al periódico Minneapolis Star declaró que “el movimiento de No Kings es de gran importancia ahora mismo. Cuando uno tiene la oportunidad de cantar algo, cuando el momento es esencial, y si tiene algo poderoso que cantar, eleva el momento, y eleva la chamba a otro nivel”.
No solo fueron ellos dos, otros, como la actriz Jane Fonda, veterana de la protesta, Joan Baez la legendaria cantautora, y muchos más encabezaron la tercera edición de las protestas No Kings. Fonda promovió la participación del gremio artístico en foros y entrevistas, insistiendo en que es “un primer paso” para organizar la resistencia contra la agenda de este gobierno, y que es una oportunidad “para ver qué tan grande somos la mayoría, tenemos que actuar. Nos nutre la valentía”.
Infortunadamente, las protestas tienen un costo. En ciudades como Los Ángeles, California; Denver, Colorado; Portland, Oregon y Dallas, Texas, más de 80 personas fueron detenidas el sábado 28 de marzo durante las manifestaciones populares. La mayoría de los arrestos tuvieron lugar en la ciudad de Los Ángeles, principalmente por intentar bloquear el tráfico y no dispersarse en zonas claves como la autopista 101 y el Metropolitan Detention Center. En la urbe angelina fue detenida una mujer disfrazada como la Estatua de la Libertad. Su detención pasa a la historia cuando sonríe al agente que la lleva detenida cogida del brazo.
En la capital de Colorado, al pie de las Montañas Rocallosas, donde viven descendientes de veracruzanos, la policía confirmó nueve detenciones después de que un pequeño grupo bloqueó una vía y lanzara objetos contra los agentes los que respondieron “valientemente” con bombas de humo.
En la famosa Ciudad de las Rosas, Portland (Oregon), hubo tres arrestos frente a instalaciones de ICE. En la tejana Dallas, una persona fue detenida en medio de confrontaciones verbales con contra manifestantes pro Trump.
Mientras que el mundo se enteraba de las protestas en todo EUA, Abigail Jackson, la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, minimizó la importancia de las manifestaciones. En un comunicado que criticaron los medios nacionales, calificó el grave asunto como “sesiones de terapia” para el “trastorno por Trump”, frase utilizada por el mandatario y el oficialismo para burlarse de la oposición. “La única gente a la que a le interesan (las manifestaciones) son a los reporteros a los que les pagan por cubrirlas”. No comments. VALE.
