Las señales económicas confirman que México ha entrado en una fase de desaceleración. El impacto en el bolsillo de los ciudadanos es directo: la inflación acumulada de diciembre de 2019 a la fecha en establecimientos como loncherías, fondas y torterías alcanza el 65,65%.

Otros indicadores ratifican la tendencia negativa: la inversión fija bruta cayó un 3,0%, la construcción se desplomó un 8,6% y el consumo de bienes nacionales retrocedió un 1,6%. En contraste, el consumo de productos importados subió un 11,9%, mientras el Gobierno mantiene un subejercicio de 252.000 millones de pesos. Las finanzas públicas se encuentran presionadas por las transferencias a Pemex y los programas sociales, que absorben gran parte del presupuesto en un contexto donde la deuda ha crecido recientemente.

Columnas especializadas señalan que el sector empresarial, pese al llamado de la Presidencia para integrarse al Plan México, no ha invertido los recursos previstos. Mario Maldonado relató en El Universal que en los encuentros oficiales se habló de cifras multimillonarias y compromisos para impulsar infraestructura y manufactura avanzada. Sin embargo, gran parte de esas inversiones siguen frenadas por anuncios inconclusos, falta de permisos, incertidumbre regulatoria y dudas sobre el rumbo económico del país. De hecho, según una encuesta del Banco de México, solo el 2% de los especialistas considera que este sea un buen momento para invertir.

En el plano político, la Administración de Claudia Sheinbaum enfrenta la crisis más grave de su joven sexenio tras las acusaciones de Estados Unidos contra un gobernador, un senador, un alcalde y otros siete funcionarios de Sinaloa con fines de extradición. La respuesta oficial, incluida la de la Fiscalía General de la República (FGR), ha sido exigir pruebas y asegurar una investigación interna. Por su parte, la presidenta Sheinbaum ha apelado a la soberanía nacional para condenar lo que califica como injerencismo.

El golpe político a Morena es evidente. Según el columnista Ricardo Raphael en Milenio del pasado 4 de mayo, la intención de voto hacia el partido oficialista se desplomó del 56% en febrero de 2025 al 34% en marzo de 2026. En solo 12 meses, la formación perdió 22 puntos y sus opiniones positivas cayeron del 70% al 54%. Otros estudios demoscópicos sitúan a Morena como el segundo partido con mayor rechazo social.

Si algún militante del partido en el poder pensaba que el riesgo había pasado tras los escándalos del verano pasado, estaba equivocado. A la ostentación de lujo en redes sociales, las adjudicaciones directas, el nepotismo, el desfalco en Segalmex y el “huachicol” fiscal, se suman ahora las acusaciones de victorias electorales vinculadas a un cártel del narcotráfico.

La perspectiva sugiere que, tras lo ocurrido en Sinaloa, el foco se trasladará a Baja California, Michoacán, Sonora y Tamaulipas. Recientemente, la gobernadora de la primera entidad confirmó la revocación de su visado para Estados Unidos, mientras su antecesor la acusaba de nexos con el crimen organizado.

Asimismo, se siguen arrastrando cuestionamientos respecto a la manera en que se han manejado las cifras de homicidios dolosos, que de acuerdo al discurso oficial han disminuido, en tanto suben las de desaparecidos, con colectivos que muestran constantemente fosas clandestinas en distintos lugares del país.

En el mismo sentido está el tema del desabasto de medicinas, que a pesar de declaraciones desde Palacio Nacional siguen denunciándose, al igual que la falta de insumos y equipos en hospitales públicos.

Pese al optimismo del discurso oficial, las encuestas de TResearch y Consulta Mitofsky muestran que la ciudadanía identifica a la corrupción y la inseguridad como los principales problemas nacionales. TResearch reporta que solo el 42,5% cree que la Presidenta tiene el mando, mientras un 17,4% percibe un descontrol total. Por su parte, Mitofsky indica que para el 48,2% la inseguridad es la mayor preocupación, seguida de la economía (24,1%) y la salud (12,3%). En septiembre de 2025, el 64% consideraba que el rumbo del país era correcto; para marzo de este año, la cifra bajó al 57%.

Otras encuestas muestran que la credibilidad presidencial sigue en entredicho, que hay un segmento importante de la ciudadanía que no cree en la palabra de la mandataria y siguen las versiones de que el verdadero mandamás del país está en un rancho en Chiapas.

Finalmente, firmas internacionales como Atlas Intel, Bloomberg y Morning Consulting sitúan la aprobación de Sheinbaum por debajo del 50%. Con un partido que evita la autocrítica y se escuda en la retórica contra la oposición, la Presidenta intenta conectar con sectores jóvenes mediante gestos mediáticos —como la invitación al grupo coreano BTS—, pero estos eventos difícilmente apagarán el incendio que consume al país.