“¡Patria se escribe con A de mujer… es tiempo de mujeres… llegamos todas!” dice una y otra vez la propaganda oficialista que desafortunadamente no se ha convertido en realidad para millones de mexicanas que sin ayuda del gobierno siguen en sus respectivas batallas buscando a sus hijos, a sus padres, esposos o hermanos desaparecidos. Mujeres abusadas por sus parejas sin apoyo de la burocracia del poder judicial por “falta de pruebas”. Amas de casa que son cabezas de familia y que solas tienen que enfrentar la carestía con frijoles y tortillas para sus hijos, como les ha recomendado la presidenta.
El caso más reciente y lamentable es el de las mujeres de Guerrero en comunidades como Xicotlán, Tula, Acahuehuetlán y Alcozacán, en la región de la Montaña Baja, que gritan pidiendo auxilio en redes sociales y, presencialmente, frente a la sede del gobierno estatal en Chilpancingo, donde a nadie del gabinete estatal le importa dar solución a sus demandas, porque su causa no es de la burocracia y mucho menos de la gobernadora, con A, Evelyn Salgado, “La Torita”.
“Queremos apoyo del gobierno de los Estados Unidos, del presidente Trump, porque la presidenta Sheinbaum no nos hace caso, nuestros hijos están sin comer”, dicen en X (antes Twitter), cubriendo su rostro con rebozos, mientras que otro grupo de ellas, con voz ahogada por el llanto fueron a denunciar a gritos frente al Recinto del Poder Ejecutivo, en Chilpancingo, que son víctimas de ataques de grupos armados en sus comunidades aledañas a Chilapa, hasta donde los enviados del gobierno estatal no pudieron llegar.
Se regresaron en El Jagüey, lejos de su destino, sin lograr apaciguar a Los Ardillos y Los Tlacos que se disputan el territorio con drones explosivos, llevándose entre la metralla la vida de gente inocente que ya inició el éxodo del único lugar que han conocido en su paupérrima existencia. En las imágenes que dan la vuelta al mundo se ve con claridad la pobreza y el hambre de esas familias encabezadas por mujeres y niños flacos, desnutridos, en su soledad a merced del crimen organizado que se ríe en la cara de las autoridades.
Como rápida respuesta a las mujeres que desesperadas piden ayuda al jefe de la Casa Blanca, la presidenta Sheinbaum dijo desde la comodidad de Palacio Nacional que “Estados Unidos podrá ser una potencia militar, pero México es una potencia cultural”, ¿qué tal? con su ancestral cultura tendrán que resistir el abuso y la violencia del crimen organizado que los agobia sin remedio.
Si la respuesta de la mismísima presidenta les parece inverosímil por inútil, agárrense, la Secretaría de Gobernación aplicó la clásica de las “mesas para llegar a una solución” y, por increíble que parezca, diálogo con los dos grupos del crimen organizado en conflicto.
O sea, el gobierno federal les da a los criminales su lugar y ¡se sentará a platicar con Ardillos y Tlacos! cuando lo que se espera es que los someta y libere a la gente y los sectores productivos guerrerenses de su flagelo. La fiscalía estatal, la General de la República, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y demás organismos, de adorno.
Buenos para cobrar y disfrutar de sus envidiables prestaciones, pero sin resultados. En medio de este lamentable escenario están dos grupos de mujeres mexicanas, pero en una situación abismalmente diferente entre sí. Unas, las del poder, el dinero, lujos y comodidades. Otras, las de la miseria, el aislamiento físico y jurídico, la falta de oportunidades y la inseguridad. Una vez más, queda claro que, a pesar del discurso machacón, no llegaron todas.
Rapiditas
Muchos lo advirtieron, pero pocos imaginaron que el efecto iztapalizador sería tan rápido y contundente. La llegada de Clara Brugada y su equipo al gobierno de la Ciudad de México ya convirtió a la otrora Ciudad de los Palacios en un gigantesco tianguis con puestos semifijos y ambulantes en espacios que pocos imaginaron.
En Paseo de la Reforma (alguna vez orgullo de los capitalinos), Insurgentes, estaciones del metro, Alameda Central, Condesa, Roma, Avenida Juárez, centro histórico, Coyoacán y demás cascos antiguos de las 16 alcaldías, funcionarios gubernamentales cobran todos los días su respectivo moche, en efectivo y sin recibo, a miles de comerciantes que de a 50, 100 o 200 pesos diarios, dependiendo la zona, nutren sin huella fiscal al “movimiento”. No es una alternativa de subsistencia para desempleados, es jugoso negocio, que pone en riesgo la salud de los capitalinos y sus visitantes, y compromete los protocolos de protección civil en caso de alguna contingencia.
¡Agárrele, agárrele güerita, a diez, a diez la pieza, mireeeee!
Platos Extra:
Otra vez, las siempre incómodas y odiadas calificadoras. S&P Global Ratings bajó de estable a negativa la perspectiva de calificación soberana de México debido al bajo crecimiento económico, las restricciones presupuestarias y el aumento de pasivos contingentes que podrían dificultar la consolidación fiscal y acelerar el incremento de la deuda pública.
En la 4t deberán poner orden financiero cuanto antes y revisar si regalar dinero a cambio de nada en los llamados “programas sociales” es una política sostenible. El actual sexenio es muy joven para seguir sin alcanzar siquiera un punto porcentual del PIB, como sucede desde hace 7 años.
La buena es que fue presentado en la mañanera el video del prototipo de Olinia, vehículo diseñado 100% en México, eléctrico, recargable en cualquier contacto casero, que podría ser producido a partir del próximo año, aunque no se dio a conocer el precio que tendrá en el mercado. La mala es que la velocidad máxima de esta IDEA, que parece un juguete para niños, será de tan sólo 50 kilómetros por hora y la peor es que actualmente no existen inversionistas interesados en producirlo masivamente y tampoco concesionarios dispuestos a distribuirlo con refacciones y servicios en sus agencias automotrices. Todo apunta a que, como todo proyecto de gobierno socialista queriendo jugar al empresario, el Olinia terminará en sonado fracaso. Ya pueden arrimarse un banquito para esperar que la nueva ocurrencia se convierta en realidad.
