En las entregas anteriores presentamos cómo la Seguridad Nacional y el Desarrollo Integral son caras de una misma moneda. La primera consolida, fomenta y promueve las condiciones mínimas indispensables para la adecuada, eficiente y productiva cotidianidad de la sociedad; mientras que la segunda consolida los avances sociales en un conjunto armonizado, homogéneo y trascendente de valores para su ampliación y proyección constante y sostenida. Sin comprender a detalle los componentes universales del Desarrollo es imposible comprender la Seguridad Nacional, y sin ella no es posible trascender como sociedad en el entorno global contemporáneo.
Cualquier civilización o sociedad que se proponga como exitosa y con capacidad de perpetuarse debe reconocer estos componentes, así como requiere obligadamente de sistematizarlos para dar respuesta a los factores clave de su administración y gestión, eficientando procesos y minimizando desgastes innecesarios. En la presente secuencia de colaboraciones nos encontramos definiendo estos núcleos, ejes vinculantes y procesos, construyendo un modelo integral del binomio Desarrollo-Seguridad para nuestro país. Este esfuerzo analítico-reflexivo es esencial para identificar y atender los obstáculos que enfrentamos como país, así como identificando potenciales áreas de oportunidad para el porvenir.
En la presente entrega analizaremos los dos últimos núcleos fundamentales de modelo Desarrollo-Seguridad Nacional, así como su eje vinculante. El mismo constituye el eje crítico y transversal de modelo, sin el cual la congruencia, coherencia y dinámica de nuestro modelo sería imposible. Le otorga la flexibilidad necesaria para adecuarse, la capacidad de materializar acciones específicas y flexibilizarse ante el contexto y coyuntura nacional y global. Este es el eje que define al Estado y sus sociedades frente a sus pares en el concierto internacional, y constituye los componentes instrumentales distintivos que le pueden ofrecer una ventaja relativa frente a su contexto y coyuntura.
El primer núcleo de este eje es la información. Es la capacidad de una sociedad para adquirir, analizar y procesar datos de su entorno. Considera el ambiente, contexto y coyuntura interior y exterior como insumos que definen y modelan las capacidades y la dinámica de una nación. En consecuencia, la capacidad de recibir y procesar dichos datos es crítica para un Estado.
Pero de igual relevancia debe ser su capacidad de aprovechamiento de dichos productos. Sin la capacidad de emplear eficientemente los datos adquiridos tras su correspondiente proceso de análisis, esa información es dato muerto. Es por ello que una clave esencial del Desarrollo es la capacidad de una sociedad para adquirir, analizar, procesar y emplear eficientemente la información de su entorno interior y exterior en el proceso de toma de decisiones. Sobra decir que no es posible tener “exceso de información”, y que mientras más datos y sus correspondientes productos analíticos puedan ser utilizados para los procesos de producción alimentaria, innovación tecnológica, producción y aprovechamiento energético, así como para coadyuvar en la consolidación y proyección del Capital Humano nacional en todas sus vertientes.
Dichos insumos informativos y analíticos no pueden desarrollarse, diseminarse ni emplearse de manera autónoma. Para ello es requerido un complejo sistematizado y armonizado de instrumentos y mecanismos formales que puedan darle una dirección coherente. Es donde el segundo núcleo de este eje transversal adquiere relevancia: la Administración Pública. Es el núcleo fundamental del Estado moderno, como un cuerpo material (instituciones) e inmaterial (legislación) que por medio de instrumentos físicos (servidores públicos) materializan labores trascedentes para la sociedad (planes y programas).
La Administración Pública no es una estructura monolítica, sino un núcleo dinámico y adaptable. Es el motor real de la sociedad armonizada, y permea en todos los aspectos fundamentales del Desarrollo. Es el conjunto que capitaliza y emplea la información, su correspondiente análisis y productos para promover, programar y distribuir la producción alimentaria y el consumo hídrico. Es la coordinadora, planeadora y promotora de la investigación científica y la innovación tecnológica; y es quien controla y distribuye la producción energética nacional. Innegablemente, la Administración Pública fomenta, regula y promueve el Capital Humano Nacional y todos los factores que intervienen en el mismo, y se asegura que los alimentos, la energía, la información y la tecnología sean accesibles a la sociedad de manera proporciona y productiva.

En consecuencia, el eje comprendido por la información, su adquisición y aprovechamiento, y la Administración Pública es el componente integral y transversal del Desarrollo, y por tanto es crítico para la Seguridad Nacional. Parecería autoevidente que la Administración Pública es crítica para la Seguridad de un Estado, pero no debemos confundir a ésta con el gobierno, su modelo político y sus instituciones. Ciertamente son importantes, pero la Administración Pública de una nación no es función ni responsabilidad exclusiva de un gobierno. Es una labor conjunta entre sociedad y gobierno, entre autoridades y ciudadanos, y debe incorporar consideraciones económicas, políticas y sociales.
México vive una crisis informativa e informacional de proporciones nunca vistas en nuestra historia. Mientras que nos encontramos en una coyuntura histórico-global excepcional donde el acceso a todo tipo de información es impresionantemente sencilla, eficiente y con un costo verdaderamente mínimo, el Gobierno de México busca activamente controlar la información accesible y su diseminación social. No nos referimos al “ruido” o las campañas oficiales de desinformación a las que estamos sometidos a diario, sino a verdadera información que podamos analizar, procesar y emplear eficientemente para la toma de decisiones a todos los niveles de nuestra sociedad.
La crisis es profunda. Nuestro país no tiene mecanismos formales para adquirir información del exterior de nuestras fronteras en materia científica, política, tecnológica y contextual más allá de canales diplomáticos limitados, y aún estos tienen sus áreas de oportunidad y dificultades operacionales. Al interior no mejora mucho esta situación, ya que en un esfuerzo por “tapar la realidad” se ha optado por la desinformación, la negación selectiva y la creación de “realidades alternativas” (¿los otros datos?). Ninguno de estos productos es conducente a un verdadero aprovechamiento eficiente de la información para el Desarrollo-Seguridad Nacional. En su momento dedicaremos una colaboración completa a este tema, pero sobra decir que representa un verdadero obstáculo para la trascendencia nacional.
El segundo problema autoevidente es una muy cuestionable Administración Pública en nuestro país. Los procesos que integran este importante complejo social se encuentran conflictuados entre sí, partiendo de la aparente desconexión entre la sociedad y la toma de decisiones políticas y económicas nacionales. Podemos argumentar a favor o en contra de este proceso, pero la evidencia documental desde la administración federal pasada y durante el presente gobierno nos muestra que en incontables aspectos estratégicos nacionales existe una desvinculación entre las necesidades nacionales y los planes, programas y proyecciones gubernamentales.
Es así como vemos que los “proyectos estratégicos” de apenas la administración federal anterior son los fracasos de la actual gestión gubernamental. Crisis tras crisis, escándalo tras escándalo, víctima tras víctima, las aproximaciones de la Administración Federal anterior repercuten en la imagen, percepción y perspectiva del presente gobierno. Más que soluciones, los cursos de acción empleados es el ocultamiento, la creación de realidades alternas, y la evasión de responsabilidades. Más allá de la ley, de las normas, de los procedimientos, de los planes y programas, del discurso público, la narrativa oficial sigue siendo triunfalista, creando un círculo vicioso que impide estructural, funcional e instrumentalmente el diseño e implementación de soluciones correctivas trascendentes.
De manera sistemática podemos identificar poco a poco dónde y de qué naturaleza son los ámbitos que debemos corregir y enmendar para el porvenir en nuestro país, no de manera crítica-destructiva sino fundamentada-propositiva. En la siguiente entrega presentaremos el Centro de Gravedad que da cohesión, dinámica y unidad al modelo analítico-descriptivo que estamos construyendo, y de esta forma tendremos los fundamentos esenciales para identificar cómo comenzar el camino de corrección y reconstrucción de nuestra nación para el porvenir. Ese es, en esencia, el objetivo de la Seguridad Nacional.
El autor es Antropólogo Social e Internacionalista. Especialista en Inteligencia Estratégica, Estudios Prospectivos, e Innovación Aplicada.
