El medio acto restante

FALSARIO. (Vestido de presidiario con uniforme color naranja y con un libro: Aprenda inglés en una semana, en la mano) ¡Que dura es la vida! Júrame, por lo que más quieras, que tú no sabías nada de que me iban a secuestrar y traer a esta prisión. Júrame, te lo exijo, que no interviniste en mi captura.

JOSEFA. Te juro, por tí, Farsarito, mi querido Farsarito, a quien yo más quiero, que yo no intervine en tu captura. No me pidas más, no quiero bajar al Hades a sufrir tormentos eternos por jurar en falso.

FALSARIO. No me digas Farsario, me llamo Falsario. Tu respuesta no me tranquiliza nada. Dime: ¿supiste con anticipación de que los güeros iban por mí?

JOSEFA. Las autoridades carcelarias, por un favor especial, me han permitido visitarte sólo por diez minutos: siendo el amor tan poco, por qué desperdiciarlo en celos, no se vale. Hablemos de otros temas.

FALSARIO. La duda me corroe. Tan sólo dime: ¿hubo un traidor en mi equipo?

JOSEFA. Todos los cercanos a tí eran informantes de la DEA o de la CIA. Te lo advertí: bájale de güevos. No me hiciste caso. Seguiste en tus malos pasos. Al principio, al ver el tipo de negocios que emprendías, te tomaron por loco o enfermo mental.

FALSARIO. ¿Cuáles empresas?

JOSEFA. La refinería de Dos Hocicos, el ferrocarril transpeninsular, la farmaciota, la vacuna Patria, la terminal aérea Felipe Ángeles, el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, la compra de pipas para evitar el huachicoleo y otros parecidos.

FALSARIO. Esos fueron grandes proyectos.

JOSEFA. Pero al ver el enriquecimiento inexplicable de tu familia y del grupo cercano a ella, llegaron a la conclusión de que navegabas con bandera de pendejo.

FALSARIO. Yo sólo andaba con doscientos pesos en el bolsillo y se los di a la Gorda. Al dárselos me quedé sin nada: escúlcame, mira mis bolsillos.

JOSEFA. Te insisto: navegabas con bandera de pendejo y de pobre. Tú, directamente, tenías muy poco a tu nombre; los ricos eran los que te rodeaban: ellos son inmensamente ricos.

FALSARIO. Qué injusta es la vida.

JOSEFA. No lo es. A pesar de que te pedí que rompieras tus ligas con la delincuencia, no me hiciste caso. Los güeros tienen grabaciones en las que das instrucciones de proteger a muchos acusados de cometer delitos y hacerlo en perjuicio del reino de los güeros. Algo más: intervinieron mensajes en los que tú, mi querido Falsarito, le prometiste al preciso de Corea del Norte facilitarle la instalación de una base de misiles en Teatasco, tu lugar de origen; comprarle Groenlandia a Dinamarca; vender submarinos y lanchas lanza torpedos a Mongolia; resorteras a Irán y la vacuna Patria a Suiza. También ofreciste a Japón construir, con tus hombres de verde, un ferrocarril.

FALSARIO. ¿Qué de malo hay en esos magnos proyectos? Alguien me traicionó y fuiste tú.

JOSEFA. Mentira. Que te quede claro: todos te traicionaron, menos la suscrita que habla.

FALSARIO. Queeee. ¡¡¡¡¡Hasta mi Falsarito!!!!!!!

JOSEFA. Ya te dije: todos eran informantes de la DEA o de la CIA. Mira: te traje unos tamalitos de peje lagarto y otros de chipilín. No me dejaron meter una olla con pozol. Espero que, si se lo tragan, les haga daño. Desgraciados, mal fin tengan, junta palitos

FALSARIO. Josefita linda: que bonita eres. Gracias por tu visita y por los tamales. Como son pocos no van a alcanzar para compartir con Augusto, Audomelo, el Sonrisal, Falsarito, Caro Quinteto, Roca Moya, Joaquín Zinzunza, el Güey sin cerca, Leonelito, el Sonosense, Nacho O’ Vale, Nassón y con mi amigo del alma: el Chapote Guzmán. A él ya le di el pésame por la muerte de su señora mamá. Me agradeció las visitas que le hice y que hubiera estado al pendiente de su salud y de su seguridad mientras vivió.

JOSEFA. Te estas volviendo humilde: hasta me diste las gracias.

FALSARIO. La cárcel amansa y educa. En tu plan de gobierno debería incluir la construcción de mil reclusorios para que estemos mejor que Dinamarca.

JOSEFA. En la lista de reclusos no vi el nombre del Chango León.

FALSARIO. A él lo mandaron a un centro hospitalario psiquiátrico para enfermos mentales incurables. Despotrica todos los días contra los judíos, por la destrucción de la franja de Gaza. Se le salen las lágrimas tan sólo por recordar lo que vio. Está haciendo planes para remodelar su casa en Tepoztlán. A todos nos ha prometido hacernos una barbacoa tan pronto regresemos. Exige le proporcionen un sparring para prepararse para su segunda pelea con Alito. Amenaza con acabar con él.

JOSEFA. El Chango León está tan loco que despreció el ofrecimiento de matrimonio que le hizo Lola Téllez. El pendejo la despreció a pesar de que es un partidazo. Ella pudiera pelear por el trono que te pertenece a ti mi querido Falsario y que actualmente está caliento para Falsalito. Lola dice que no pierde las esperanzas de que le dé el sí y que se convierta en el primer damo del imperio; afirma que le seguirá rogando.

FALSARIO ¿Qué sabes de Mario, el ojos de sapo?

JOSEFA. El Ojón, cuando vio la debacle, se puso a salvo; voló a Corea del Norte. Está rapado a la moda del lugar; después de dos años, ya sabe decir sí y no en dialecto coreano.

FALSARIO. ¿Por qué los güeros no se metieron contigo, siendo que eres tan culpable como cualesquiera de los que estamos recluidos?

JOSEFA. Me salvó el hecho de ser miembro del pueblo elegido de Dios. Recuerda: antes que mexicana, soy judía.

FALSARIO. Perdón por la pregunta: ¿entre ustedes también las mujeres se hacen la circuncisión?

JOSEFA. Supongo que no, pero deja que le pregunte a mi rabino. ¿Pretendes que se la hagan a Bety? (Se aparece Falsarito, rasurado, flaco y con unas esposas en las muñecas de la mano) Falsarito: ¡gusto en verte! ¿qué te pasó? ¿qué flaco te ves? ¡Hasta rasurado y bañado estás! Se ve que te ha sentado bien el encierro. Mira que guapura se me apareció. Guau.

FALSARITO. No te burles de mí.

JOSEFA. Yo te hacía en Houston, viviendo en tu casa gris y gozando tu estatus de heredero de la tiranía de tu señor padre.

FALSARITO. Aquí me tienes recluido añorando los hoteles de nueve estrellas de Japón y Singapur. Te odio Flaca. Por tu culpa perdí mis negocios: el del huachicol, la venta de balastro, la de mantenimiento de ferrocarriles, aeropuertos y de venta de insumos a Pemex, IMSS, CFE, ISSSTE y bancos del malestar. En tanta pobreza he caído que no sé de qué vivirán los hijos de mis tataranietos.

FALSARIO. No se preocupe mi hijo; mientras yo le viva no les va a faltar nada. Recuerda: Nacho O´Vale nos tiene un guardatote.

SONRISAL. My name is Richard.

FALSARIO. Las desgracias me llegaron a partir del momento en que le regalé a la Gorda campechana mi amuleto: la imagen de san Judas Iscariote. La que me había acompañado desde que tuve uso de razón. Gracias a esa imagen me convertí en soberano; por ella mi familia y yo medio salimos de pobres.

JOSEFA. Les tengo muchas noticias. Por la imagen de san Judas Iscariote que le regalaste, todo cambió para la Gorda: pudo pagar el recibo de luz y le sobró dinero para pagar a su estilista. Hasta metió a la cárcel a sus adversarios. Ahora es ella la que está aspirando a ser la tirana de mi reino. Con semejante apoyo: un Judas Iscariote en la chichi, estoy seguro de que lo va a lograr. Otro chisme: la Gorda campechana se nos casa.

TODOS. ¡Nooooooo!

JOSEFA. ¿Adivinen con quién?

EL NARICITAS. Con el Niño Verde.

JOSEFA. Frio, frio. No es la maistra Gorditilla.

SONRISAL. Con Omar, el de Seguridad.

JOSEFA. Frio.

FALSARITO. Entonces con Nassón.

TODOS. ¡¡¡Ya, no la hagas de tox, dinos con quién!!!

JOSEFA. Con Alito, el jefe de la banda tricolor.

TODOS: ¡Noooooo!

JOSEFA. Síííí, sí y sí!!!!! Del odio al amor sólo hay un paso. El obispo de Campeche se negó a casarlos por haber sido casados, pero el cardenal Norbruto, por una corta, aceptó a hacerlo. Ese mole no me lo pierdo. Comper, me regreso; voy a ser testiga del acto.

SONRISAL. ¿El cardenal Norbruto, el que casó a Peñita? Él está suspendido de por vida. El matrimonio no va a ser válido.

JOSEFA. Eso es lo que quieren los dos contrayentes. Otro chisme: La ministra burra, aunque comunista de hueso colorado y vestida de toga, tiene su guardadito: recibe visitas conyugales en su departamento.

TODOS. Que!!!!! ¿de quién?

JOSEFA. De Salinos P., al que tanto odiaba por ser capitalista y explotador. Éste espera regularizar su relación con ella tan pronto salga la sentencia de su divorcio.

FALSARITO. Que guardadito se lo tenían. Y, si no es indiscreción, ¿con qué regularidad son las visitas conyugales?

JOSEFA. Son insaciables: una vez al año, el 6 de agosto, cuando ella cumple años. Es discreto: llega al edificio del departamento de su amada en su helicóptero privado. Ahora está ganando todos sus amparos en los tribunales y en la corte. Ella se encarga de actuar como ponente en sus juicios

 

 En un plan etéreo

UN MINISTRO. Se hacen limpias, se curan empachos, se truena el cuerito, se hacen lavados, se ponen chiquiadores de mierda, se aplican ventosas y fomentos, se adivina el pasado, hago sobadas y formulo declaraciones ficticias.

UNA MINISTRA. Hijos de su reputísima madre, mueran los imperialistas, los revisionistas, los pequeños burgueses, los conservadores, el mal gobierno y los casatenientes; vivan Cristo Rey, san José Stalin, Fidel Castro, Nicolás Maduro, el beato Daniel Ortega y su mujer. ¡Presos políticos, libertad! ¡Viva el Che Guevara! ¡Mucho por Salinos P, mi amor eterno; hombre cumplidor en la cama!

(Se cierra el telón)

Fin de la obra.