Durante años, la explicación favorita de la 4T para sus errores tuvo nombre y apellido: Felipe Calderón. La violencia y el narco eran culpa de Calderón. La corrupción era culpa de Calderón. La crisis institucional y el colapso de la salud pública, también. El nulo crecimiento económico y la inflación eran culpa del ex presidente y durante mucho tiempo la estrategia funcionó. Después de todo es más sencillo gobernar cuando siempre existe otro a quien responsabilizar de los errores propios. Pero algo cambió. La excusa de Calderón se choteó de tal manera que se inundaron de memes las redes sociales culpando hasta de los malos resultados de la selección de fútbol al michoacano. Ocho años después del inicio de la llamada Cuarta Transformación, resulta más complicado convencer a los ciudadanos que los problemas actuales siguen siendo responsabilidad exclusiva de administraciones que dejaron el poder hace más de una década. Por eso apareció un nuevo culpable, uno que le ha funcionado a la dictadura cubana desde hace más de seis décadas: Estados Unidos. Y después de Estados Unidos, los medios, la ultraderecha y la oposición. Y después de ellos, cualquiera que se atreva a cuestionar la narrativa oficial. La fórmula es conocida: si existen investigaciones contra políticos del movimiento, es injerencismo extranjero. Si aparecen reportajes incómodos, son campañas de la derecha. Si surgen cuestionamientos sobre el control del crimen organizado en amplias zonas del país, 130 mil desaparecidos, la corrupción o los vínculos de políticos con el narco, entonces se trata de conspiraciones para debilitar al gobierno. Todos son responsables, menos quienes gobiernan. Lo paradójico es que Morena hoy hace exactamente lo que criticaba. Cuando autoridades estadounidenses revelan investigaciones sobre políticos mexicanos, el problema no son los hechos, sino quien los da a conocer. Cuando periodistas publican información incómoda, el problema no es el contenido, sino el periodista. Cuando las cifras contradicen el discurso oficial, el problema no son los datos, sino quien los interpreta. Durante años fue Calderón, hoy son Washington, los medios, la oposición, las redes o cualquier voz que se salga del guión. El único que nunca aparece en la lista de responsables es el propio gobierno. Y cada día resulta más evidente que ni Calderón, ni Estados Unidos, ni los medios pueden seguir cargando eternamente con responsabilidades que corresponden a quienes hoy ocupan el poder. Porque después de tantos años gobernando, llega un momento en que las excusas se agotan. Y ese momento parece haber llegado.
Valle de Bravo ha perdido parte del esplendor por el que se le conocía. No solamente ha sufrido sequías constantes que han hecho más pequeño su famoso lago, sino que es público que el derecho de piso asusta al turismo y a los inversionistas, a pesar de que uno transita por Valle y ve patrullas de la Guardia Nacional por todos lados. Michelle Núñez, la actual Alcaldesa y quien pretende dejar en su lugar a su marido, Juan Montes de Oca (ex-Secretario del Ayuntamiento de Valle de Bravo, que duró 45 días en el cargo, cuando ella se fue a la reelección en 2024) tiene aún más problemas. Y son problemas con la tierra y los abusos. Resulta que al Municipio de Valle de Bravo lo despojaron de casi 13 millones de pesos de terreno; particularmente, en la exclusiva zona de la “Comunidad Los Álamos”, en la Montaña, junto a las casas de los ricos y famosos empresarios nacionales. La calle de la que despojaron a los vallesanos tiene una extensión de 6,700 metros cuadrados y ahorca el desarrollo futuro de la zona donde tienen terrenos, incluso, accionistas de La Comer. Contrario al rechazo al poder económico que Morena presume, Michelle pareciera que protege a la empresa llamada Promotora Ecovalle, SA de CV, quien construyó un proyecto multimillonario llamado El Jacal. El proyecto, promovido por la inmobiliaria Coldwell Banker Luxury cuenta con 12 ranchos (de 2 hectáreas) a un precio de 2.2 millones de dólares (38 millones de pesos) cada uno. Lo complicado es que están vendiendo un problema, a altos precios. Porque Ecovalle y Terraforma se adueñaron del citado camino y le están provocando una pérdida millonaria a los vallesanos, además de comprometer la movilidad futura y el desarrollo inmobiliario que es uno de los motores de la economía local, gracias al turismo. No ha importado que haya resoluciones judiciales, en segundas instancias, que obligan a Ecovalle y al Municipio a recuperar la vialidad, que es patrimonio del Gobierno. Esta empresa pertenece al conglomerado Terraforma, que construye desarrollos en las exclusivas zonas de Polanco, Bosques de las Lomas, Vistahermosa y San Ángel, en Ciudad de México. Y tiene, como socios comerciales, por mencionar sólo a algunos, a Sordo Madaleno, constructor y dueño de plazas AAA como Antara Polanco y el banco español Santander. ¿Tendrán claro Sordo Madaleno y Santander que están siendo parte del despojo de una vía pública en Valle de Bravo? Porque EcoValle y Terraforma bardearon una calle y se la apropiaron. Por otro lado, ¿por qué Michelle Núñez no quiere recuperar un bien público que le pertenece al Municipio de Valle de Bravo? ¿Le sobran 13 millones de pesos? ¿O le encanta el desacato judicial?
Platos extra:
Comenzó la época de chapulines morenos. Saltan de curules y alcaldías en pos de mejores huesos, Abelina López, que no explica dónde quedaron 900 millones y deja un tiradero en Acapulco, Beatriz Mojica, el acusado como violador Félix Salgado, el fiscal michoacano Carlos Torres Piña que investigaba el homicidio del alcalde de Uruapan Carlos Manzo, Waldo Fernández que sueña con Nuevo León y Geraldine Ponce que arde por gobernar Nayarit, entre otros de una larga lista. ¡Aaarrancan!
Donald Trump sigue siendo el que halaga y golpea. Ahora, en el G7, vuelve a señalar que México está controlado por los cárteles y asegura que Claudia Sheinbaum “es una buena mujer, pero es una mujer asustada”, que el gobierno mexicano perdió el control del país ante grupos narco terroristas, y reiteró el inminente inicio de operaciones en tierra.
