No es prematuro, pero sí oportuno, comentar los resultados de las elecciones celebradas el domingo 7 del presente mes de junio en Coahuila. No importa que en el caso haya estado de por medio únicamente la elección de diputados locales y de autoridades municipales. Todo cuenta y, en la medida de lo razonablemente aceptable, pudiera ser un indicativo para futuras elecciones.
Insisto: todo el Norte: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, está perdido para Morena. Pudieran estarlo también Tamaulipas y San Luis Potosí.
De inicio, aunque los dirigentes de Morena no lo reconozcan y, muchos menos, en público, los responsables de la derrota son directamente Luisa María Alcalde, el exhausto Andy Manuel López Beltrán y la señora Sheinbaum; ésta por ser patrocinadora de la política de encubrimiento de presuntos delincuentes, iniciada por AMLO.
A Andy no lo retiró a tiempo su señor padre; él como menor de edad que es, no fue capaz de asumir la responsabilidad que le había sido confiada y tampoco la de retirarse a tiempo. La señora Alcalde no era dueña de su destino; no podía decidir respecto del momento de abandonar el cargo: la retiraron cuando era inminente la derrota. Su retiro no la pone a salvo de la maternidad que en la debacle le asiste.
La afiliación de millones de miembros a Morena fue un mito en el que sólo creyeron Alcalde Luján y López Beltrán. La otra posibilidad, muy real, es de que esa afiliación no se haya realizado dentro de los límites del estado de Coahuila.
Los resultados de la elección de Coahuila pudiera ser un indicio de que Morena comenzó a perder credibilidad entre la clase media, alta y la de aquellos: los pequeños emprendedores, que son millones.
En la Ciudad de México fue la clase media la que estuvo con AMLO y salió a las calles en su defensa, cuando la administración de Vicente Fox, a instancias de Martha Sahagún, intentó enjuiciarlo penalmente. Ahora está perdida para Morena.
En Coahuila ganó lo menos malo del PRI y perdió lo peor de Morena. Los dirigentes de está banda de malosos: los de más arriba, como los de en medio, no supieron leer los tiempos.
La persecución penal de que son objeto algunos morenos pudiera haber influido en las elecciones. Las autoridades de los EUA, por la información con que cuentan, pudieran saber el grado en que la solicitud de entrega de diferentes dirigentes morenistas influyó en esas elecciones.
Los morenos son tan tontos que, ni viendo como andan las cosas, son capaces de abandonar su mañas y malas compañías y advertir que, en un futuro no lejano, entregarán a los priistas, sin beneficio de inventario, una cuota de poder público que nunca antes nadie había acumulado y que, en su momento, con base en ella, pudieran ser objeto de persecución. En ese supuesto no habrá jueces independientes y conocedores que ventilen, en forma imparcial y responsable, los procesos penales; y tampoco habrá jueces de distrito que los amparen, en caso de que sean perseguidos penalmente por unos priistas deseosos de venganza.
Los jueces electos por el pueblo, una vez que le han tomado cariño a vivir del presupuesto, por saber no Derecho, estarán siempre del lado de quien sea titular del Poder Público, sin importar la ideología o los colores partidistas.
La opinión pública, sabedora de los excesos de los morenos y de que éstos son los responsables de la destrucción del estado de Derecho y del despilfarro que nos tiene al borde de la quiebra, observará, con una sonrisa en los labios, como son perseguidos por los priistas.
En las elecciones a celebrar el año que entra es razonablemente previsible que, a pesar del INE y del Tribunal Federal Electoral, Morena pierda el control del Congreso de la Unión que actualmente tiene. Pero sería irresponsable suponer que la oposición alcanzará una mayoría reforzada.
Ante un panorama, posiblemente adverso, derivado de las elecciones del año que entra, Morena, de manera precipitada, está adoptando medidas que le permitan distorsionar resultados en las elecciones y retener el Poder. De ahí que es de esperarse que opere y se invoque la causal de injerencia extranjera para anular los procesos electorales que le sean desfavorables.
Los EUA, habiendo visto que el anunciar el retiro de visas a los candidatos de Morena dio resultados, es de esperarse que reitere y aún intensifique su acción en el mismo sentido. Si la responsabilidad del desprestigio recae exclusivamente en las autoridades de ese país, no habrá pretexto para que Morena pretenda anular una elección adversa, basada en la causal de una injerencia extranjera de la que la presidenta habló su en discurso de 31 de mayo pasado.
Los partidos de oposición, con limitarse a explotar la falta de visa de los candidatos de Morena, no se arriesgarán a ser acusados de haber solicitado apoyo de autoridades extranjeras para ganar una elección.
Cualquier dilación en la entrega de Rocha Moya, de sus cómplices y de otros reos a las autoridades de los EUA, será en perjuicio de Morena siempre y cuando la oposición sepa sacar raja del hecho. Las autoridades del país del norte con limitarse a poner de a pechito a un número de candidatos de Morena, a querer o no, seguirá siendo un factor determinante de una elección y de la política gubernativa que se desarrolle en años próximos
Es de desearse que los líderes de Morena se empecinen en defender a Rocha Moya, a sus cómplices y a otros secuaces a fin de que con ello se desprestigie su causa y derive en mengua de votos a su favor. Su entrega también implica riesgos: pudieran hablar, y mucho, de la complicidad de algunos morenos en sus ilícitos.
Un hecho que influirá en el resultado de las elecciones es el voto duro que tiene Morena entre la gente pobre y poco informada; ellos, a pesar de los excesos de los políticos de ese movimiento, seguirán votando por sus candidatos, suponiendo que de la permanencia de ellos en el Poder depende la entrega de las pensiones y los demás beneficios que actualmente reciben. Debido a esa política de beneficios Iztapalapa, Chalco y muchos distritos de los estados de México, Guerrero, Jalisco, Sinaloa y Sonora seguirán estando fuera del alcance de la oposición y, con mayor razón del PAN.
Como pintan las cosas, Morena apunta, en un breve lapso, a ser un partido local, circunscrito a esos distritos electorales. Si todo resulta de esa manera, adiós sueños guajiros de los morenistas.
El autor es catedrático Universidad Autónoma Metropolitana.
