La fiesta futbolística sigue su curso y con los primeros partidos jugados ha habido sorpresas, los equipos que han sido campeones en el pasado  se han confiado y no rindieron lo mejor,  y algunos han descontado con goliza a su rival en la cancha. En México las tres sedes del Mundial ya están listas para recibir a los equipos que participan en nuestro país, lamentablemente Tláloc no se apiada de las autoridades, especialmente de las de la Ciudad de México que más bien parece preparada para unas competencias en canoas que en partidos de futbol, con las abundantes lluvias y las inundaciones que se repiten año con año, en parte por la abundante lluvia, pero también por falta de mantenimiento del sistema pluvial en el desazolve de los alcantarillados.

El problema educativo sigue sin solución.  Los “maestros” de la CNTE continúan sus plantones y bloqueos provocando caos vial y daños materiales, sin que ni Gobernación ni mucho menos la Secretaria de Educación Pública, sean capaces de tener control sobre los desmanes de los vándalos que se dicen ser maestros.

Es tal la agresión con la que operan que la población ya está irritada por todas las molestias que causan, y hasta la Señora Presidente el fin de semana pasado,  tuvo que cancelar una gira a Zacatecas por temor a ser agredida por los maestros, sin que exista una Autoridad que ponga un alto a la serie de delitos que han venido cometiendo en contra de la seguridad de los ciudadanos.

Al haber dado marcha atrás a las reformas en materia educativa, López Obrador arropó a los maestros disidentes de la CNTE y engendró el monstruo que ahora no pueden controlar, maestros que tienen a los niños sin clases y en el criminal atraso que arroja cada evaluación de las pruebas PISA, propiciando futuros incompetentes para desarrollar importantes tareas.

El descontento de los diversos sectores de la sociedad no cesan de manifestarse, lejos está una respuesta que dé solución a cada problema planteado, por ejemplo   la omisión de acciones de apoyo e investigación por las denuncias de desapariciones de personas, ante la súplica de las madres buscadoras no existe ninguna respuesta positiva sino todo lo contrario, frente a lo cual la titular del Ejecutivo es omisa en su deber y ha adoptado una actitud indolente y hasta de burla; mientras que la ciudadanía no se ha solidarizado con su dolor y desesperación por encontrar los restos de sus familiares para darles una sepultura digna y exigir justicia.

Por otra parte la economía está estancada y en algunos sectores en retroceso, los índices de desempleo aumentaron y la inseguridad en todo el territorio es monstruosa, los reclamos de los agricultores y de los transportistas siguen sin solución, los problemas de desabasto de medicamentos en el sector salud sigue sin respuesta.

El reclamo casi unánime de los mexicanos es una exigencia de seguridad, esa seguridad perdida desde hace algunos lustros, que a cada momento se vulnera en todo el país y lacera las diferentes esferas de nuestra sociedad, los agentes del Gobierno realizan acciones reactivas proponiendo medidas que como lo estamos testimoniando, han resultado poco eficaces, como el incremento de los elementos policiales y militares en las calles, que solamente se han ocupado por extorsionar a los ciudadanos; el aumento de penas y los acuerdos y reuniones nacionales sobre seguridad, pero todas estas medidas no pasan del simple discurso y el índice delictivo sigue incrementándose.

Ante la cerrazón y falta de visión de Estado, de la actual banda de políticos que se encuentran al frente del sector público, la sociedad civil debe elevar la voz y hacerse presente en primer lugar por la vía democrática, emitiendo su voto para que la situación del país cambie de rumbo, y después  imponiendo su vinculación en la generación de iniciativas y propuestas para planes, programas y proyectos de carácter público, y desde luego, para establecer mecanismos de control sobre los representantes elegidos popularmente, los servidores públicos y sobre toda la gestión pública.

La gobernabilidad y las políticas públicas deben generarse a partir de un diálogo con la base social, como productos del consenso de grupos específicos y actores sociales reales dentro de un marco de legalidad y muy lejos de la delincuencia organizada. Esta es la vía institucional y el cauce político que debe privilegiarse si verdaderamente se quiere evitar un estallido social de alcances imprevisibles, proveniente del México bronco que se exterioriza en el descontento creciente sobre la forma de hacer política del dueño de Morena.

Dentro de toda la ingobernabilidad, el Mundial del futbol le ha caído como anillo al dedo a la Señora Presidente, para mantener entretenidos a los mexicanos con los partidos y se olviden por momento de sus reclamos.