¿Les platico? ¡Arre!
Brenda no la tiene, porque sus padres prefirieron poner la única ventana en la cocina, para atraer a los parroquianos que se sientan a comer a la orilla de la carretera y del abismo, antes de adentrarse en el túnel de casi 3 kilómetros que atraviesa un cerro llamado “El Sinaloense”.
Tenían una pequeña fonda donde colindan Durango y Sinaloa, en el fatídico “Espinazo del Diablo”.
Abandonaron su negocio en esa carretera, “porque ya casi nadie va por ahí, nomás los que quieren matarse en una de sus curvas y voladeros”. Se instalaron en uno de los descansos de la autopista Durango-Mazatlán; llevaron consigo sus pocas pertenencias y montaron un paradero, donde ofrecen guisos y otras delicias culinarias propias de esa convulsionada región.
De ahí sacan para vivir tres personas, el perrito Maclovio y Victoria, la periquita. A lo mucho ganan $500 por día.
Tienen un pequeño criadero de conejos y gallinas; usan agua de un tinaco que deben rellenar cada semana; cocinan con leña y por las noches se alumbran con la energía que genera el acumulador de la troca del papá de Brenda. A pesar de sus penurias, se consideran privilegiados, “porque tenemos nuestro negocio propio; ya quisieran muchos tener lo que nosotros tenemos”.
Otros que sí tienen más que ellos son los 500 diputados federales que el próximo año recibirán cada uno, $4.5 millones de lo que cínicamente llaman “bono de despedida”. Quienes también tienen más que Brenda y sus papás son los 128 senadores que en el año 2030 se embolsarán cada uno, $5 millones por el mismo concepto.
Por las mismas andan los 1,124 legisladores distribuidos en 32 congresos locales.
Y no se diga de los secretarios de Estado; de los altos funcionarios federales y estatales; gobernadores, alcaldes, síndicos, regidores, que como casta de privilegiados velan solo por sus particulares intereses, los de sus partidos y padrinos, a quienes deben los puestos que ocupan o de los titiriteros que mueven sus hilos. Igual de afortunados son los burócratas de 4a y 5a, que en vez de desquitar los sueldos que les pagamos con nuestros impuestos, reptan cual gusanos tratando de acomodarse con quienes se perfilan para ganar las elecciones de 2027.
Otros ganones son quienes como pre pre pre candidatos, quieren ser legisladores, alcaldes y gobernadoras a partir del año próximo.
En esta misma categoría de afortunados se cuentan los vividores dueños de partidos políticos, que en 2026 recibieron más de $7,000 millones de prerrogativas para llenar sus bolsillos, no para programas en favor de sus votantes y menos para financiar campañas.
¿Qué pierden si NO son candidatos para NL en 2027?
Igualmente están los ministros de tribunales, Cortes e instancias del poder judicial, causantes de que en la justicia mexicana es más fácil perder la libertad por robar comida, que por desviar miles de millones de pesos del erario.
Igual de privilegiados son los líderes sindicales de Pemex, Ferrocarriles, Mineros, CFE, IMSS, ISSSTE, el SNTE, la CNTE, CTM, CROC, FNSI, CROM y tantas siglas de gremios inútiles para sus representados, pero muy rentables para el poder. Entonces, mientras familias como la de Brenda le rascan hasta por debajo de las piedras para sobrevivir, otro tipo muy diferente de mexicanos se han adueñado del País y -no conformes con ello- se lo están heredando a sus hijos y nietos.
Cajón Desastre:
- Por todo lo anterior y con la mira puesta en junio 2027, conviene saber que un político se convierte en estadista cuando, en vez de pensar en elecciones, piensa en generaciones.
- No solo hay que votar. Debemos utilizar el mar de información que nos ahoga cada día, para convertirla en decisiones y acciones, porque precisamente esa es la definición de inteligencia: información que provoca decisión y acción.
- Votar por estadistas, no por políticos. Esa es nuestra misión, si queremos aceptarla…
