Los morenos parecen primerizos. Ellos, en su afán de difamar y hasta de entambar a doña Maru Campos, gobernadora de Chihuahua y, de paso, perjudicar a PAN, por aquello de la presencia de agentes de la CIA, en un operativo ordenado por las autoridades federales y ejecutado por el ejército, en territorio de esa entidad, salieron perdedores y, además, exhibidos de utilizar las instituciones del Estado mexicano con fines netamente partidistas.

No se la esperaban y, mucho menos, en la dimensión en que se dieron los hechos. Fue una exhibida histórica. Tendrán que asumir las consecuencias de sus errores y hasta de sus excesos. Se les pasó la mano de manera innecesaria y hasta a lo tonto.

La señora Campos, por sí y, sobre todos por los errores y excesos de los morenos, es ahora una figura política de dimensiones nacionales. Muchos la han volteado a ver para que sea la candidata del PAN y hasta de la oposición, para la elección presidencial del 2030. Habrá que ver si la señora Lily Téllez, que también tiene su corazoncito, está anuente en cederle el lugar, que a pulso y por encuerar el Chango León y a uno que otro guinda, se ha ganado.

Morena, por errores de sus dirigentes, los excesos de sus miembros, omisiones y sospechas respecto de los nexos inconfesables de gobernantes identificados con esa facción de facinerosos, está en un grave aprieto; para las elecciones del año que entra. En el ámbito local; tiene perdido casi todos los estados del Norte del país: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Baja California: pudieran agregarse Tamaulipas y, en una de esas, hasta San Luis Potosí. En el ámbito federal, Morena pudiera perder la mayoría reforzada de la que en esta legislatura se apropió a la mala.

Baja California y Sonora, por errores, excesos y hasta actos, al parecer ilícitos, de sus gobernadores, en las próximas elecciones pudieran caer en manos de la oposición. A la gobernadora de Baja California le cancelaron la visa para entrar a los EUA. Al gobernador de Sonora será suficiente con que se la retiren antes de las elecciones para que, en automático, se suponga que anda en malos pasos. Coahuila, por el buen gobierno de los priistas, también está fuera del alcance de los morenos. Los electores de Nuevo León, a pesar de las excentricidades de su gobernador, al parecer prefieren malo por conocido que bueno por conocer. No creo que estén anuentes a votar por los candidatos de Morena.

Las pérdidas pudieran comprender otras entidades y ser generales: AMLO, previendo la debacle de Morena, puso a Andy, su hijo y delfín, a salvo del desprestigio que implicará la derrota de Morena y de una posible extradición. Lo ha candidateado para ser diputado federal por un distrito de su natal Tabasco, que tiene amarrado. Va a la segura.

Javier Corral, en agradecimiento a la protección que le brindaron los dirigentes de Morena y del cargo público que le regalaron, con el fin de darle inmunidad frente a las acusaciones penales de las que era objeto de parte de su sucesora, por delitos que tienen que ver con disposiciones de fondos públicos, cometidos durante el tiempo en que fue gobernador, panista, por cierto, del estado de Chihuahua, se prestó a inventar el delito de secuestro de su persona y atribuírselo a la propia gobernadora Maru Campos.

Fue una bola de humo; un distractor. No hubo tal intento de secuestro de su persona. En la protección que le brindaron las autoridades del la Ciudad de México, ante el cumplimiento de una orden de aprehensión legalmente emitida por una autoridad competente, hubo encubrimiento y hasta complicidad. También hubo incongruencia: ¿cuándo una autoridad morenista puede aceptar que alguien siga un proceso penal en libertad? Hacerlo es contra sus principios y de sus usos y costumbres reiterados.

En el caso de la senaduría regalada a ese que fue panista toda su vida: Javier Corral, hubo oportunismo: de Morena, por cuanto a que sus dirigentes supusieron que el ahora senador llevaba en su portafolio un bonche de votos que había capitalizar a su favor; y de Corral, por cuanto a que, a cambio de traicionar los principios y ideología que supuestamente había abrazado y hasta defendido con convicción, obtuvo una patente de inmunidad que lo puso a salvo, temporalmente, de la acción de la justicia de la fiscalía de la entidad.

Morena no ganó la gubernatura de Chihuahua. El ahora senador de Morena sólo llevaba en su portafolios humo, ansias de ponerse a salvo y ambición de poder. Morena, a cambio de la senaduría, con el ahora senador sacó desprestigio y la fama de ser un refugio de presuntos criminales.

Como pintan las cosas Chihuahua, por mucho tiempo, seguirá estando fuera de la fuerza de gravedad de Morena. Esa circunstancia y la perdida, que puede ser total de Coahuila, fue una de las razones de mover, que fue la terminología utilizada para disfrazar su cese, al llamado Andy; la otra razón, a la que ya he hecho referencia, muy entendible, es la necesidad y la urgencia de darle inmunidad en lo interior ante las sospechas de que anda y anduvo en muy malos pasos. Él, con su presencia, es capaz de desprestigiar no solo lo que toca, sino también lo que ve. Es como el camaleón; se dice que este bicho, aún con su vaho, daña de muerte a los seres vivos que lo rodean.

Visto el sainete y la persecución de que ha sido objeto la señora Maru Campos, he llegado a la conclusión de que los morenos pudieran servir y ser buenos para hacer negocios; realizar obras de relumbrón, que no sirven para nada; para apropiarse de los fondos y recursos públicos; y para cantar loores a su guía y mentor; pero no sirven para hacer política.

La inclinación, no ideología, de los morenos es hacer negocios; su programa político: la impunidad y el encubrimiento; y su objetivo: hacer dinero, si es mucho y pronto, mejor. Algo más, y no es de escasa importancia: crearse adversarios de peso: lo que significa algo simple: no saben escoger con quien se ponen y una vez metidos a malos, no llevan su perversidad hasta sus últimas consecuencias. Eso es grave.

El autor es catedrático en la Universidad Autónoma Metropolitana.