Las fricciones que existen en la relación de seguridad entre Estados Unidos y México se evidencian por las declaraciones de Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas DEA, quien emitió una de las declaraciones más duras que se han escuchado recientemente desde Washington sobre México, señaló una supuesta conexión “mortal” e “inseparable” entre cárteles mexicanos y funcionarios del gobierno.
Desde Washington, el enfoque de seguridad de los estadounidenses ha alcanzado el nivel de amenaza nacional, han designado a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. Estas declaraciones fueron emitidas durante una cumbre dedicada al combate al fentanilo, aseguró que los cárteles del narcotráfico mantienen una relación tan estrecha con el gobierno mexicano que “son inseparables”. Advirtió que “En la DEA ponemos todo el peso de nuestra agencia contra los cárteles, sus facilitadores, distribuidores, lavadores de dinero, proveedores de químicos y cualquiera que obtenga ganancias envenenando a los estadounidenses”.
Ante estas declaraciones y los señalamientos del presidente Donald Trump sobre calificar a México de “narcoestado” e insistir en una intervención militar, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con firmeza.
El Gabinete de Seguridad mexicano ha rechazado estas afirmaciones indicando que “carecen de sustento” y ha dejado claro que la soberanía nacional no es negociable, invocando en su lugar por una cooperación basada en el respeto mutuo.
Por lo que hace a las agencias de inteligencia, la controversia ha estado marcada por reportes periodísticos norteamericanos que sugieren la existencia de una operación de la CIA en México sin autorización para operativos encubiertos en zonas estratégicas.
La presidenta Claudia Sheinbaum en su mañanera, ha desmentido enfáticamente estas versiones. La presidente ha aclarado que, si bien diversas agencias estadounidenses tienen presencia y colaboración en el país, estas operan bajo lineamientos perfectamente acotados por la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, operando siempre en coordinación institucional y respetando los límites territoriales.
Esos señalamientos desde distintos países han acusado al gobierno de México, ya desde El 16 de julio de 2021 el diario Le Monde que se publica en Paris, Francia publicó un artículo firmado por Fréderic Saliba que tituló: “Le Mexique sous l’emprise tentaculaire de la mafiocratie” que traducido significa: México bajo los tentáculos de la mafiocracia. En ese artículo su autor describe la violencia desatada durante el reciente proceso electoral en México, describe cómo los carteles de la droga derramaron sangre de candidatos para dominar los gobiernos de los municipios y los estados y así gobernar a través de “sus narcocandidatos”.
El término “mafiocracia” fue utilizado por primera vez en América Latina por el argentino Pino Solanas para describir el funcionamiento del gobierno de Carlos Menem en cuanto a los negocios, la corrupción y la forma de hacer política. La palabra “Mafia” se refiere a organizaciones secretas, pandillas de crimen organizado, que tiene su origen etimológico en Sicilia; es un término utilizado a nivel mundial que se refiere a una clase especial de crimen organizado, extendido desde su origen a cualquier grupo de crimen organizado, con similares características, independientemente de su origen o lugar de actuación.
La palabra Mafia tiene íntima relación con el concepto de la corrupción política, cuyo significado es descrito, por José Hernández Gómez, en el libro Estado y Corrupción como: “cualquier acto desviado de cualquier naturaleza con fines económicos o no, ocasionado por la acción u omisión a los deberes Institucionales de quienes debían procurar la realización de los fines de la Administración y en su lugar, los impide, retarda o dificulta”. También podemos incluir como corrupción, las acciones como el uso ilegítimo de información privilegiada, sobornos, tráfico de influencias, extorsiones, prevaricación, caciquismo, nepotismo, despotismo.
El título del artículo publicado por Le Monde, es por sí mismo sugestivo y demoledor para un gobierno que todos los días se esfuerza por comunicar su diferente estilo de gobernar fuera de la corrupción y con plena “transparencia” encabeza el análisis que su autor hace respecto de la violencia desatada por los integrantes de la delincuencia organizada, durante el reciente proceso electoral en México.
Esta misma semana, la Presidente Sheinbaum declaró en su mañanera, desde Palacio Nacional que ni su administración ni el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador han tenido vínculos con la delincuencia organizada. Destacó que actúan permanentemente dentro de la ley y rechazó tajantemente la existencia de pactos criminales.
Narcotráfico, migración, tráfico humano, todos son síntomas de las organizaciones criminales mexicanas que operan con regularidad en áreas con gobiernos coludidos con la delincuencia de México, y es lo que está creando algunos de los grandes problema que enfrentamos en la frontera norte.
Los mexicanos queremos vivir en democracia y sobre todo en un clima de paz, seguridad y convivencia social armónica.
