Día con día, los despropósitos del 47o presidente de Estados Unidos de América (EUA), Donald Trump John Trump, no solo en su estrambótica forma de gobernar a la gran potencia, sino en la escandalosa manera de comportarse como “líder global” —título autoimpuesto gracias al cargo que ostenta—, obligan los pronósticos que deben hacerse respecto al resto del mundo que, de una u otra forma, sufre los embates del magnate. Un día, más vale que sea pronto, la abigarrada sociedad estadounidense, se desembarazará del hombre naranja.
Entonces tendrá que pagar muchas cuentas pendientes. Su acumulación de acusaciones, penas y pago de multas suman cantidades millonarias; apenas el lunes 13 del mes en curso le pagó a la escritora y periodista Elizabeth Jean Carroll, más de 5.6 millones de dólares por disposición de un jurado en su demanda por abuso sexual y difamación contra el magnate. Aún mantiene pendiente otro pago por 83 millones de dólares. Al fin y al cabo su fortuna personal ha aumentado varios miles de millones de dólares en los pasados doce meses de su segundo periodo. Lo que el sistema judicial estadounidense disponga sobre la suerte de Trump, cuando ya no tenga el poder, marcará un antes y un después respecto al desempeño de los próximos mandatarios de la Unión Americana. Mientras esto suceda, DJT seguirá cometiendo estropicios que afectan a innumerables personas por los cuatro puntos cardinales.
A estas alturas del partido, a finales de la Copa Mundial de Futbol 2026, que para variar también manoseó el magnate en su vano intento por lograr que el equipo de EUA llegara al partido final de la competencia, aprovechando sus nexos con el alto mando de la FIFA (bien se dice, “árbol que crece torcido, jamás la rama endereza”), en su propósito por lograr la “inmortalidad” y en busca de “mayores triunfos bélicos” (algo que jamás pudo lograr porque nunca ingresó en el ejército cobijado en excusas académicas y “espolones óseos en los talones”, Trump ha hecho un galimatías con las “negociaciones” y los “acuerdos” de paz en su “guerra” —junto con Israel—, contra la República Islámica de Irán. Del “peligro nuclear” representado por el régimen de los ayatolás, a la libre navegación en el llevado y traído Estrecho de Ormuz, Trump y los líderes religiosos políticos iraníes, han hecho un merequetengue de padre y señor mío. Unos y otros quieren copiar a Penélope, la de Ulises, destejen por la noche, lo que tejen en el día. Salve la comparación. No se ya cuántos acuerdos se han anunciado y como se han deshecho. A veces parece un juego malévolo entre los bandos en pugna. Lo único que crece en estos juegos malabares es la lista de muertos, más del lado islámico que del estadounidense y el israelí.
De tal manera, la frágil calma que la capital estadounidense y la iraní negociaron hace menos de un mes, saltó por los aires definitivamente durante el último fin de semana, lo que aumentó los temores de que se monte una nueva conflagración regional. De nueva cuenta, el Estrecho de Ormuz —por donde, en los lejanos tiempos de paz transitó el 25% del petróleo y el gas natural planetario—, se convierte en el centro de la disputa. Tras el cruce de fuego que hubo en la madrugada del domingo 12 —el tercero de la semana—, Irán vs. EUA, como ha ocurrido otras muchas veces durante el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, ofrecían versiones y diagnósticos distintos sobre la situación.
Por su parte, la República Islámica aseguraba haber cerrado “hasta próximo aviso” —el estratégico Estrecho de Ormuz, autorizando un único corredor de navegación junto a sus propias costas—, y rechazando volver a la situación de libre tránsito que existían antes de la guerra. La Administración de Donald Trump, por otro lado, avisaba de que sus fuerzas estaban “posicionadas y preparadas” para garantizar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz a pesar de la “agresión iraní” y aseguraba que el tráfico “fluye con normalidad”.
Así caminaban las cosas hasta el domingo 12 por la noche, pero para el martes 14, EUA volvió a disponer el bloqueo naval contra Irán en el estrecho y dispuso otra ola de bombardeos contra objetivos iraníes, con lo que se profundizó la escalada militar entre ambos países tras el fracaso del memorándum de entendimiento suscrito el 17 de junio para suspender la guerra.
Una vez más, el Comando Central de EUA (CENTCOM) informó que la medida contra los buques que salen o llegan a puertos iraníes nuevamente entró en vigor por órdenes de Trump, comandante supremo. “Actualmente hay más de 20 buques de guerra de la Armada de EUA y cientos de aeronaves militares operando en todo el Oriente Medio. Las fuerzas estadounidenses se mantienen vigilantes, letales y listas”. Como apoyo a esta información, el magnate advirtió que su país atacaría puentes y centrales eléctricas en Irán “la próxima semana” a menos que Teherán regrese a la mesa de negociaciones. O sea, el cuento de nunca acabar.
Asimismo, Trump dio marcha atrás a su planteamiento de cobrar una tasa de 20% por carga de buque en el cruce del estrecho. Medida que inmediatamente fue criticada por los usuarios, colocándolo como mercenario o pirata, tal y como lo manifestó el presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva. “Tras conversaciones muy productivas con líderes de Oriente Medio, he decidido sustituir la tasa de reembolso del 20% a EUA por acuerdos comerciales y de inversión que los distintos Estados del Golfo realizarán en Estados Unidos”. Además, agregó que Ormuz permanecerá abierto para el comercio internacional excepto para las embarcaciones vinculadas con Irán. Nuevamente hace acto de presencia la idea de “comercio” en todos los órdenes de la vida pública del magnate.

Trump justificó el cambio en sus órdenes de apenas tres días antes, como presión ante la crisis del Oriente Medio, “ya no es necesaria” tras dialogar con países del Golfo. “Lideramos con acuerdos, no con impuestos que encarecen la energía”, dijo en Florida.
Irán, por su parte, respondió que sus exportaciones continúan con normalidad, pese a la revocación de la exención de 60 días prevista en el memorándum de paz. El ministro de Petróleo. Monseñor Pakneyad, afirmó que el país mantiene mecanismos para sortear sanciones.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos planea consumir un nuevo puerto multipropósito en Fujairah, desarrollado por DP World, para operar por el Golfo de Omán sin cruzar por Ormuz. Según el periódico global Financial Times, propiedad de la compañía japonesa Nikkei, la actividad en Jebel, el puerto más grande del Oriente Medio, operado también por DP World, la actividad de contenedores cayó hasta 95% tras el cierre del estrecho.
De tal suerte, la escalada de la guerra, que durará “hasta que yo diga basta”, dice Trump, ya impacta el tráfico marítimo. Desde la capital iraní, el presidente Mesud Peeshkian aseguró que su país defenderá su territorio y rechazó las declaraciones de Donald Trump sobe un supuesto debilitamiento de las capacidades militares iraníes: “Defenderemos cada centímetro de nuestra patria con nuestras acciones”.
El Comando Central de EUA, afirmó haber completado otra ronda de ataques en la que alcanzó “decenas de objetivos militares cerca del estrecho de Ormuz y en zonas costeras iraníes”, como Siria, al este de Hormozgan, Bampur, Chabahar, Bandas Abbas, Avaz y la isla de Qeshm.
Como represalia, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que destruyó el martes 13 el centro de mando y control, la base de Gestión de apoyo naval, los almacenes y los depósitos de combustible de la base de la Quinta Flota estadounidense en Báhrein, que provocó un incendio y dejó cuatro militares heridos.
En su red Truth Social, Trump remató: EUA está ganando de nuevo, como nunca antes. Los días en que Irán asesinaba a cientos de miles de personas, incluyendo 52 mil manifestantes han terminado, y lo más importante, ¡Teherán nunca tendrá un arma nuclear!”, sin ofrecer pruebas de que el gobierno del país islámico ha matado a tal cantidad de ciudadanos.
En declaraciones a la cadena Fox News, el magnate amagó con “bombardear puentes y centrales eléctricas”, tal y como siempre baladronea si la semana próxima no se sienta a la mesa y negocia”. Y aseguró que representantes estadounidenses mantuvieron conversaciones con Irán, sin precisar cuándo y dónde”.
Como colofón de todo este movimiento, al terminar una reunión del presidente Donald Trump con el premier de Irak, Alí Al Zaidi, afirmó en la Casa Blanca que el ejército de EUA se retirará de Irak a finales del mes de septiembre próximo, tras una presencia de 23 años en territorio de Irak, que comenzó con la invasión de 2003 y terminó con una operación mucho más reducida contra el grupo Estado Islámico. Junto con Al Zaidi, el mandatario estadounidense afirmó en la residencia presidencial: “No creemos que aún necesitemos a las fuerzas armadas allí”, y destacó las crecientes relaciones de Bagdad con compañías petroleras, al asegurar que su país extraerá más crudo de la nación árabe. El gobernante iraquí
Señaló que las tropas del Tío Sam saldrán de su país el 30 de septiembre próximo, “mientras las empresas de EUA estarán dentro de Irak”.
Para finalizar esta columna, y poner en contexto los problemas que día a día enfrenta el presidente Donald Trump a consecuencia de su avanzada edad, hay que tener presente que el magnate es el político más longevo en haber ganado la presidencia de EUA con 78 años de edad, y que será el más anciano cuando la abandone, con 82, al superar por unos cuantos meses a Joe Biden, el demócrata tan atacado por el republicano previamente por razones de edad. En la pasada cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, hace pocos días, Trump cometió la pifia de referirse a Irán como la “República Islámica de Japón”, que no existe, mientras narraba un supuesto ataque iraní contra un portaaviones estadounidense. Como se ve, los problemas de Trump no solo se reducen a la hubris. Hay mucho más. “Los dioses ciegan a los que quieren perder”, dice el viejo proverbio griego. Sumándolos, Trump ya ha cometido tantos o más deslices verbales que los que se le atribuyeron a Joe Biden. Todo se paga. VALE.
