Antes de la elección federal de 2027 ya comenzó a moverse una pieza que, aunque se presenta como nueva, en realidad es una vieja conocida en la política mexicana. El Partido Acción Solidaria (PAZ), heredero político del antiguo Partido Encuentro Social (PES), obtuvo nuevamente su registro como partido político nacional. No se trata del surgimiento de una fuerza inédita, sino del regreso de un actor que durante años ha orbitado alrededor de Morena y que ahora intentará construir una identidad propia.

El antiguo PES fue uno de los aliados de Andrés Manuel López Obrador en la elección de 2018. A pesar de formar parte de la coalición ganadora, perdió su registro en 2021 al no alcanzar el tres por ciento de la votación nacional. Intentó regresar en 2024 sin éxito y ahora, bajo las siglas del PAZ  vuelve a la mesa del INE.

Entre 2021 y 2024 su dirigencia, particularmente Hugo Eric Flores, encontró en Morena un espacio para mantenerse vigente. Más que construir una organización independiente, el antiguo liderazgo del PES sobrevivió a la sombra del movimiento lopezobradorista, ocupando posiciones políticas y legislativas.

Resulta difícil considerar al PAZ como un nuevo competidor. Es un satélite político cuya función consistirá en recibir a aquellos cuadros que no encuentren espacio en Morena, el Partido del Trabajo o el Partido Verde. En otras palabras, podría convertirse en una agencia de colocación de candidaturas para quienes no logren abrirse paso dentro en Morena.

La legislación impide que un partido de nuevo registro participe en coaliciones durante su primera elección federal. El PAZ deberá competir solo y alcanzar, por sí mismo, al menos el tres por ciento de la votación nacional para conservar su registro. Esa circunstancia lo obliga a demostrar capacidad de movilización electoral y no únicamente una relación privilegiada con Morena.

Hugo Eric Flores encabeza simultáneamente dos cargos. Por un lado, es diputado federal postulado por Morena; por el otro, preside nacionalmente un partido. Los estatutos de Morena establecen con claridad restricciones respecto de la doble militancia y buscan preservar la identidad del partido evitando que sus dirigentes o representantes respondan simultáneamente a otros proyectos políticos. Hasta ahora no existe un pronunciamiento público de la dirigencia morenista respecto de la situación de Hugo Eric Flores. El silencio parece responder más a cálculos políticos que a una interpretación estricta de la normativa interna. Mientras tanto, el dirigente del PAZ continúa desempeñando ambos papeles sin mayores cuestionamientos.

La verdadera prueba llegará en las urnas. Entonces sabremos si las organizaciones cristianas que respaldan al PAZ poseen la fuerza suficiente para sostener por sí mismas un partido político nacional o si, una vez más, dependerán del respaldo indirecto de Morena para sobrevivir. Sólo los votos determinarán si el PAZ se consolida como una opción con identidad propia o si su regreso termina siendo tan efímero como el de sus antecesores. En política, las alianzas pueden explicar el origen de un partido, pero únicamente el respaldo ciudadano garantiza su permanencia.

Eso pienso yo, usted qué opina. La política es de bronce.

@onelortiz

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