En la última década del siglo XX la mayoría de los países de Latinoamérica tenían gobiernos surgidos de partidos de izquierda, que se renovaron con la misma tendencia hasta esta segunda década del presente siglo. Es así como surge el Foro de São Paulo, que nació como una asociación transnacional de partidos políticos y organizaciones políticas de izquierda en América Latina y el Caribe. Creado en 1990 a iniciativa del Partido de los Trabajadores de Brasil, encabezado por Lula da Silva, y Fidel Castro de Cuba, con el propósito de articular estrategias conjuntas para hacer frente al modelo neoliberal.

Como respuesta a los gobiernos corruptos, la derecha empezó a avanzar, primero en Argentina en noviembre del 2023 con el triunfo de Milei, posteriormente en Chile y Ecuador y Bolivia  ganó la derecha; Venezuela pasó a ser administrado por los Estados Unidos, y ahora con el triunfo de la derecha en Colombia y Perú, ya prácticamente solo quedan como representantes de ese foro, Brasil, Cuba, Nicaragua y México, países que viven las presiones operadas desde Washington a fin de lograr armonizar a todos los países del Continente Americano con las políticas hemisféricas de Donald Trump.

El resultado de la guerra en Irán, para Estados Unidos no ha sido del todo benéfico para Trump, en pleno año de elecciones intermedias, motivo por el cual a partir de ahora se centrará en el Continente haciendo valer la frase de la Doctrina Monroe “América para los Americanos”, para de esta manera expulsar los gobiernos de izquierda,  el comercio de China y la influencia de Irán en el Continente.

México nuevamente vuelve a convertirse en el centro de atención de Trump, pero ahora las amenazas no son solo habladas. En las últimas semanas ha emprendido una política agresiva para llevar a juicio a los integrantes de los carteles de las drogas incluidos todos los políticos que los protegen y propician sus actividades ilícitas en México, a los que calificó de grupos terroristas, esperemos que no tengan que llegar a los extremos de que tengan  que venir por los presuntos responsables que están reclamando y que el Gobierno de México protege y se niega a entregarlos.

Al margen de consideraciones ideológicas, la relación bilateral con los Estados Unidos, siempre ha sido y es una prioridad política para el gobierno mexicano. Por lo tanto la agenda del gobierno en política exterior debe tener presente, que los Estados Unidos es nuestro mayor socio comercial y también nuestro mayor acreedor. Nuestras economías son interdependientes. Y considerar que en su territorio viven y sobreviven un poco más de 12 millones de mexicanos nacidos en México, una buena parte indocumentados; si contamos a los ciudadanos estadounidenses de origen o ascendencia mexicana (hijos y descendientes), la cifra asciende a más de 38 millones de personas. Es por ello que para ambas naciones la relación bilateral es una cuestión de primordial importancia.

Sin embargo en las últimas semanas ha habido por parte del gobierno mexicano un manejo poco diplomático con lo que respecta a la buena relación entre los dos países, la titular del Ejecutivo ha descalificado las investigaciones de los tribunales norteamericanos, a pesar de que cuentan ya con los testimonios jurados de los Capos de los grandes carteles mexicanos y los más de  90 delincuentes de alto perfil enviados sin el mayor trámite a los Estados Unidos. Esta cifra incluye a destacados operadores y líderes de los principales cárteles de la droga requeridos por cortes estadounidenses.

A finales de 2025 envió a 55 narcotraficantes y en enero de este año trasladó a los otros 37 operadores criminales todos ellos considerados como una amenaza para la seguridad nacional de ambas naciones, en esa acción no se necesitó la aportación de pruebas como ahora se exige, ni tan siquiera se aplicó un procedimiento de extradición conforme al tratado firmado con nuestros vecinos, solamente se les subió a un avión y vía fast track se enviaron a las autoridades norteamericanas. Hay que ser congruentes con la política de cooperación en seguridad.