Por el bien de México es necesaria la conformación de un gran frente ciudadano y político, una amplia alianza plural de quienes defendemos la república democrática, las libertades políticas y ciudadanas, y el Estado de Derecho, para enfrentar al autoritarismo de corte dictatorial que continúa aceleradamente afianzándose en nuestro país.

Recientemente la Red Nacional de Exlegisladores, integrada por exdiputados federales y exsenadores del PRI, PAN, PRD y MC (de la cual formo parte), emitió un llamado de urgencia nacional dirigido a los dirigentes de los partidos políticos opositores (PAN PRI y MC) a dialogar para acordar una base programática común que le dé sustento a un acuerdo nacional que permita sumar esfuerzos y caminar juntos de cara al ya muy próximo 2027, para competirle y ganarle a Morena y sus achichincles en los 17 estados que tendrán elecciones para gobernador, así como para lograr triunfos distritales que le quiten a esta coalición obradorista la mayoría para que no siga modificando negativamente, a diestra y siniestra, la Constitución Política.

Insistentemente se dice por muchos lados que México está catalogado internacionalmente como una democracia degradada. Se decía que íbamos en el mismo sentido que la Venezuela de Chávez y Maduro, pero ahora ya estamos en ese infame nivel, aunque Maduro esté preso en los Estados Unidos.

El proceso autoritario sigue afianzándose en nuestro territorio mexicano en momentos en que otros países de la región experimentan importantes cambios políticos en sus gobiernos, como parece ser ahora en Colombia.

Pareciera que estamos ante una ola latinoamericana en la cual las catalogadas como fuerzas de derecha y ultraderecha están ganando elecciones, y castigando a gobiernos considerados como de izquierda, aunque en el fondo la ciudadanía está castigando con su voto no a una u otra definición política, sino a los malos desempeños gubernamentales en las políticas públicas. O sea, no por ser “de izquierda” o ser “de derecha”. Además de que empiezan a reprobar la falta de libertades, la incapacidad, la ineptitud y la corrupción, venga de donde venga.

Me parece inadecuado que el debate público se sitúe en términos de ser de izquierdas o derechas y de quienes son “los buenos” y quienes son “los malos”. Porque autoritarios y con pulsiones dictatoriales los hay en ambos bandos. Trump y López Obrador, por ejemplo, aunque discursivamente diferentes son esencialmente iguales en sus proyectos de dominio y control político.

López Obrador y Sheinbaum, por su parte, siguen destrozando al México democrático que conocimos hasta el 2018. Son iguales en sus convicciones. Con el ingrediente de que, además de autoritarios, son profundamente corruptos y horriblemente aliados de las bandas criminales nacionales para ganar elecciones. Ellos han convertido a Morena en un narcopartido, por lo que, además de las violaciones que ya están cometiendo contra las leyes electorales al iniciar actos anticipados de campaña, es necesario retirarles el registro y sus dirigentes deben ser enjuiciados. Debido a eso, para desgracia nuestra ya a nivel internacional se ve a México como un narcogobierno.

Se estaría cometiendo un grave error si los líderes de opinión, analistas prestigiados y reconocidos académicos que han hablado del deterioro de nuestra democracia, no se pronuncian púbicamente en favor de una amplia confluencia por el bien de México, como lo ha hecho en estas páginas, nuestra amiga Beatriz Pagés.

En ese mismo sentido, las dirigencias partidistas de los partidos opositores deberían hacerlo con urgencia. Reconozco que ya el PRI, en voz de su presidente Alejandro Moreno, se ha pronunciado a favor de esa necesidad. Ojalá y el PAN a nivel nacional, como lo han expresado muchos de los dirigentes estatales, lo haga. Por supuesto que el llamado incluye a MC.

¡Es por México!