Proteger a “Andy” es un asunto de seguridad para el régimen. El junior aparece como el operador de una red que se diseñó ex profeso para defraudar las finanzas del Estado mexicano. El entramado para traficar combustible se creó con un objetivo claro:  obtener dinero ilegal para costear la sobrevivencia de Morena y de su “nomenklatura” en el poder.

La compleja cadena para transportar e introducir 60 millones de toneladas de  hidrocarburos al país —a la vista de todos y en la que participaron todos los niveles del gobierno— sólo pudo ser posible con la autorización del presidente de la república en turno y de su hijo “Andy” López Beltrán.

Cuando Estados Unidos cancela la visa del “hijo pródigo” lo pone —sin decirlo— en el centro de un delito federal grave que se castiga, en ambos países, con cárcel. Un delito de enormes proporciones que convierte a López Obrador en autor del mayor desfalco que un presidente haya hecho en contra de las finanzas de su país.

Evitar que se sepa quienes son las cabezas de esta gran estafa a la nación representa para Sheinbaum y AMLO una cuestión de vida o muerte para el proyecto político que representan. Nada hay más importante en este momento para ellos que impedir , a toda costa, que se conozca la verdad.

Garantizar impunidad a “Andy”, evitar que lo extraditen ya es un asunto de Estado y eso obliga a hacer la siguiente pregunta:

¿Qué sabía el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero; el Capitán de Navío, Abraham Jeremías y  el Capitán Adrián del Ángel Zúñiga —todos fallecidos en condiciones sospechosas— sobre la persona que desde  los más altos círculos del poder ordenaba el contrabando de combustible?

Epigmenio Mendieta, abogado de los hermanos Farías Laguna —ambos en prisión—, ha declarado que testigos colaboradores mencionan al hijo del ex presidente como el que autorizaba el contrabando.

Sheinbaum se ha convertido en abogada de “Andy”. Paga a López Obrador el favor que le hizo al regalarle la presidencia. Si quiere mantenerse en el cargo, la Presidenta tendrá que demostrar su gratitud y lealtad a su jefe, defendiendo con todos los recursos del poder al “junior del obradorato”.

Es una Presidenta tan débil que no tiene capacidad para defender a su hombre de más confianza, Omar García Harfuch. En lugar de respaldarlo, salió, —seguramente por órdenes de Palenque— a despreciar los elogios que el director de la DEA, Terry Cole le lanzó al Secretario de Seguridad mexicano.

Y es que la defensa de “Andy” pasa por prescindir de los servicios de Omar García Harfuch. Para AMLO el encargado Seguridad es un enemigo en casa. Es el que entrega información a los norteamericanos y es el que, de ser candidato a la Presidencia en el 2030, enterraría el Movimiento de Regeneración Nacional.

Poner a salvo a “Andy” es poner a salvo al régimen. Es un asunto de Estado que podría llevar a provocar  renuncias y más muertes.

 

@PagesBeatriz

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